El ábside central de la catedral de Jaca se demolió para rehacerlo
de manera más alargada y ampliar el coro.
Esta desgraciada decisión nos impide contemplar su belleza. Buena parte
de los canecillos fueron reutilizados en el exterior de la actual cabecera. Su elevada situación no propicia
la contemplación visual directa.
A continuación aporto una muestra de los mismos.