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Entre la magnífica sala que reconstruye el ciclo pictórico de Bagüés y la crujía este del antiguo claustro jaqués, hay una alargada estancia que alberga las pinturas procedentes de Santa Eulalia de Susín ("Los llorones de Susín"), un Cristo románico de la Catedral; la verja, el frontal y la Virgen de Iguácel (en la imagen grande); y además, un nutrido grupo de Vírgenes románicas procedentes, según reza la cartela, de Villanovilla, Banaguás, Larrés y Jaca.
Datadas entre los siglos XII y XIII.
Las Vírgenes románicas son "Vírgenes-Trono"; que sirven de asiento a la figura principal que es Cristo; y a la que sirven de soporte. Son pues tallas, por lo general, sedentes.
De rostro inexpresivo e hierático, en contadas excepciones se aprecian rasgos de "humanidad" o atisbo de sonrisa en los mismos. Deben de ser las realizadas más tardíamente, y probablemente el tallista tomase modelo, no de las idealizadas esculturas primitivas; sino de damas de su entorno.
Originalmente policromadas, conservan su decoración en mayor o menor grado.




La última de las imágenes corresponde a una talla del XII, policromada del Salvador; procedente de la ermita del Salvador de Jaca.