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- SAN ADRIÁN DE SÁSAVE-(Cont.) - |
El interior, ha sido durante mucho tiempo un verdadero aljibe (Imágenes 1 y 3), y había que hacer algún equilibrio para pasar por la repisa que rodea la nave por su izquierda, para llegar hasta la cabecera. En compensación, las imágenes producidas por los reflejos del agua, eran espectaculares. Ello era fruto del lugar de edificación del templo entre dos barrancos: Calcil y Lupán. La elección de este lugar para edificar el templo, es extraña. Hablamos de un tipo de edificios que por lo general buscaban la roca viva para su asiento, y la proximidad de cursos de agua; pero no en zonas inundables. Alguna causa muy poderosa hubo de concurrir para afrontar tanta dificultad.
En Mayo de 1990 se desplomó la cubierta de madera del XVIII; que posteriormente se rehizo. En Septiembre de 1991 se acometieron trabajos de drenaje para permitir el acceso a la nave una vez desecada. Hay problemas con la desecación total del subsuelo de la zona, pues los cimientos de la iglesia, dada su especial ubicación en zona de humedad por la proximidad de los barrancos citados, se realizaron con puntales de madera, que necesitan un cierto grado de humedad para evitar su deterioro. Desecar la base del templo por completo, supondría que la madera sobre la que asienta se resecaría y aplastaría, con graves consecuencias para la estabilidad de la fábrica del templo. A lo largo de 2002 se han realizado obras de drenaje y mejora del templo, que permiten el acceso "a pie seco" a la nave. Las imágenes 3 a 8 son de la fase del "templo desecado". En el verano de 2005, gran parte de las losas del lado sur de la cubierta a dos aguas de la nave, se deslizó junto con su base y dio en tierra. De nuevo el templo en obras, rodeado de cinta roja y blanca para impedir el paso (como si de un escenario de crimen televisivo se tratase).
Merecería una mayor atención, tanto el templo en si, como los accesos al mismo. La historia de Aragón está fuertemente vinculada a este lugar
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Cuando accedemos a su interior, la primera sensación, al igual que ocurre en su "templo gemelo", Iguácel, es de impresión por su notable altura. Cubre la nave por medio de techumbre de madera a dos aguas y en sus muros laterales hallamos los tres ventanales de su muro sur, en el que abre la portada que veíamos al exterior (Imágenes 5 y 11). En el muro norte, poco por detrás del presbiterio, se halla la portada que da acceso a la torre (Imágenes 1 y 9).
La cabecera del templo consta de cilindro absidal al que abren los tres ventanales vistos al exterior (Imágenes 2 y 6). También al interior son rehundidos. Cubre con bóveda de cuarto de esfera y entre ambos paramentos hay imposta decorada con el mismo motivo de acanaladura longitudinal que veíamos al exterior del ábside (Imagen 8). Por delante, presbiterio cubierto por medio cañón. La imposta descrita, se prologa por el mismo, hasta su articulación con la nave.
Hay una estructura situada hacia los pies del lado norte de la nave, a modo de recipiente cuadrado formado por sillares, de la cual desconozco su función. Recuerda a una atípica pila bautismal, mas no creo que ese fuera su cometido (Imágenes 3 y 4).
El aspecto al interior, una vez desecado el templo, muestra un amplio espacio, desconocido hasta ese momento. Pasear por su nave, es una experiencia nueva. A pesar de ello y bien entendido que es así como debe de estar, añoro la estética fotográfica que propiciaba su inundación.
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