Ver mapa interactivo de la zona
Sobre los arquillos, gruesa moldura tórica pareja de la inferior, sustenta una teoría de cuarenta baquetones verticales encima de los que dos hiladas escalonadas constituyen cornisa.(Imágenes 6 a 8).
Una ventanita aspillerada con arco de medio punto realizado por dovelas de despiece radial, que le confieren aspecto de pequeño arco de herradura, centra el ábside. Al sur, como suele ser común, reducido camposanto completa la estampa.
El aparejo es típicamente lombardo, con disposición del sillarejo a soga y tizón. Maravilla la sabia disposición de los sillares y la armonía y el ritmo que tiene la obra en su conjunto, que delata a un consumado maestro en este arte.
La portada del templo es la original y abre en el muro sur, justo tras la torre adosada. Se compone de dos arquivoltas sin decoración alguna ni impostas. La hechura de las jambas de la arquivolta interna, muestra la manera de hacer lombarda, con elementos alternativamente a soga y a tizón.
El emblemático friso de baquetones de las iglesias de esta zona no tiene parangón en el románico. Su función es decorativa, a la par que aligeran el peso de esta parte de la cabecera. Yo sostengo que los constructores de estos templos, dieron con esta variante por pura casualidad. Quizá les sobrasen elementos con los que habían realizado las molduras tóricas absidales y los utilizaron puestos verticales. Si se observa con atención, se aprecia que no hay diferencia entre elementos del baquetón y de la moldura. Cuando tenemos la oportunidad de "autopsiar" una de estas cabeceras, como ocurre en la cabecera de Gavín trasladada al parque de Sabiñánigo, se refuerza esta convicción.
Las llaves del templo las proporcionan en la casa que a la derecha hay antes de comenzar la cuesta hacia el templo.
Llama la atención al penetrar en él y contemplar su cabecera; impecablemente acabada, la falta de decoración en contraste con la perfección al exterior.
Pienso que ello se debe a que la decoración aquí no fuese estructural, como al exterior, donde hay que jugar con luces y sombras a base de rehundir y alinear elementos. La decoración, a buen seguro, debió de ser pictórica. Es una lástima que no nos haya llegado; pues de guardar consonancia con lo exterior debió de ser muy bella.
Al interior, el cilindro absidal se cierra con bóveda de cuarto de esfera, sin intermediar imposta; y por delante, presbiterio atrofiado cubierto por medio cañón, articula cabecera y nave. (Imágenes 9 a 11)