Una vez que he seleccionado todas las imágenes
en las que he localizado canecillos y los he preparado para aislarlos
y ofrecerlos, me ha llamado la atención un detalle que se repite
en un buen número de ellos. Se trata de que las figuras esculpidas
se hallan sobre un lecho de rollos, más o menos visibles según
el motivo labrado.
Es como si un canecillo de rollos de tradición
mozárabe fuera la base para sobre ese elemento labrar la figura
correspondiente. Una vez más me surge la duda de si esa forma de
labrar estas piezas es casual o bien obedece a un simbolismo que hace
mención a las raíces religiosas anteriores.
Por otra parte, los canecillos que cumplen con esta característica
muestran una muy cuidada labra, coincidente con algunos elemntos esculpidos
en la catedral, como el tetramorfos
de San Marcos en la bóveda del templo.