En el grupo de sillares de arriba, a la derecha, aparecen dos marcas con la "llave",
como se puede ver, totalmente distintas en sus proporciones. No se hicieron con un "sello"; sino que cada
una de ellas se talló de modo individual.
En el interior del ábside central se encuentra esta llave rebajada, visible
sobre el texto. El cantero que labró el sillar, puso en él su marca -la emblemática llave-
y quien posteriormente esculpió este sillar para darle forma de arquillo que apea en dos ábacos,
rebajo la llave incisa hasta el punto en que se puede apreciar en la imagen. Documenta la secuencia del
trabajo de cantería y tallado.
De la obra inconclusa, al igual que de la ruina, todo el mundo se aprovecha.
En un callejón del pueblo de Agüero (imágenes sobre el texto) se pueden ver formando las jambas de una tosca puerta, buenos sillares, alguno de los cuales luce invertida la marca de cantero "A de tipo vascuence". Esta marca
se repite profusamente por ménsulas y cornisas; lo que indica que cuando se cambió el proyecto inicial,
probablemente ya estarían talladas. Probablemente este cantero tuvo "excedente" de material al
concluir la obra precipitadamente, quedando sillares sin ubicación, reutilizados recientemente en viviendas
particulares. Seguro que habrá más que me hayan pasado desapercibidos.