En el hastial de poniente, a un nivel muy inferior a la actual puerta de entrada que se sitúa en el muro norte, hay una puerta de arco de medio punto. Cegada salvo un pequeño portón por donde acceder, luce en el intradós de su clave una cruz de Malta en color azulón (Imagen 9). Traspasada esa puerta, se accede a una pequeña estancia casi cuadrangular, abarrotada de chismes, andamios y una hormigonera. Utilizada como "trastero" guarda algunas sorpresas e interrogantes en su interior.
tres de sus cuatro lienzos están ocupados por altos arcos de medio punto y el que da hacia la cabecera, tiene un su lado sur un pequeño y alargado vano de medio punto dovelado, contemporáneo de la edificación del templo (imágenes 12 a 14). A su través se accede a una pequeña estancia de reducidas dimensiones, en que se acumulan más cacharros. Ocupa desde la línea media del edificio hacia el sur, y deja con sensación de que "debería de haber más estancia hacia la cabecera", bajo el nivel de la actual ermita, de no ser que el volumen esté ocupado por la roca en talud.1
En la más occidental de las dos estancias descritas, la que posee tres altos arcos, hoy cegados, y que quizá en tiempo tuviera función de atrio al templo, al estilo de Ainsa o Buil, se hallan un par de piezas escultóricas reutilizadas. El ángulo noroeste de la sala, muestra signos de haber sido reedificado quizá por algún derrumbe. Pienso que quizá en el vano de su muro se hallara la actual portada del templo, cuyo lugar a los pies del arranque del muro norte, se situaría hoy bajo una zona de colmatación ante el acceso moderno del templo (también otra posibilidad sería el hastial de poniente).
Donde se hallara la puerta, sobre ella se situaría el tímpano visto y decorándola el capitel que hoy cumple funciones estructurales al interior del ángulo noroeste del templo. El mismo muestra una escultura igual de tosca que la vista en el tímpano, y a juzgar por su estilo, son piezas del mismo escultor. Son visibles dos de las caras de la cesta del capitel. Su collarín es evidente, y no se puede apreciar si las caras ocultas están esculpidas. En la cara mejor conservada, se muestran dos figuras. Una cuya altura ocupa todo el módulo del capitel y que aparece con la cabeza protegida por una especie de capuchón abierto al frente, a modo de gorro esquimal. Por delante, otra, aparentemente de niño, con los brazos en forzada posición y bien señalados los dedos de las manos. Ambos lucen idéntica decoración estriada que la vista en el tímpano (Imágenes 1, 10 y 11). A nuestra derecha, otra figura de adulto, con la cara muy erosionada, separado de las anteriores por unos elementos geométricos. Su vestidura luce las mismas estriaciones; pero en este caso en diversos sentidos indicando los sucesivos pliegues del ropaje.
Escena de difícil interpretación, que quizá se aclarase a la vista de la cara oculta, o si apareciese el otro capitel de la portada, que hará de elemento estructural no visto en algún otro lugar del reconstruido templo.
Un segundo elemento escultórico se halla empotrado a media altura hacia los pies del muro sur. Parece ser un canecillo decorado con una tosca cabecita que está siendo mordida por una fiera (Imagen 13 y ampliada).
La ermita actual ocupa la parte superior del volumen del templo, justo la que se halla bajo la cubierta. A ella se accede por un vano de medio punto con varias inscripciones del XIX remontada por un desproporcionado San Cristóbal de hechura popular que amenaza bajarse junto con parte del enfoscado (Imágenes 2 y 3).
Al interior, la ermita se halla encalada. Luce bóveda de medio cañón con lunetos en los que abren los vanos modernos vistos en lo alto del muro sur. Es tal la profusión de santos, y exvotos, que sería dificultoso colocar alguno más. A los pies hay coro alto de madera, y en su barandilla, reutilizadas como parte de la misma hay dos tablas góticas de algún desmantelado retablo gótico que representan a los apóstoles San Pedro y San Pablo (Imágenes 6 a 8).
Y en la casa del santero, perfectamente engarzada al hueco dejado por la roca, se ubican dos plantas y dos miradores desde los que las vistas son espectaculares (Imagen 17). Además hallamos chimenea con cadiera, estanterías llenas de vajilla de cerámica tradicional, al modo de Bandaliés, largas mesas corridas para los cofrades, e incluso un zócalo decorado con la bandera tricolor quizá donde se reuniesen en tertulia los devotos republicanos (Imagen 16).
Hasta aquí lo descriptivo. Pero es lugar este lleno de incógnitas por desvelar. Aparentemente debía de haber más volumen interior en "la planta baja de la ermita". No está claro cuál era la portada principal, y de serlo una de las del espacio inferior a modo de atrio, ¿cómo se accedía al nivel superior?. ¿Quizá por una escalera que parece adivinarse adosada al muro sur, una vez traspasado el alargado vano de medio punto?. ¿Quién es el personaje del tímpano? ¿Que efigia el capitel?....
Sube y visítala. Y si hallas respuesta a alguno de los interrogantes, compártela con migo y con todos.