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Cuando cayó el lienzo exterior del muro moderno de cierre al este, dejó al descubierto los dos capiteles que coronan las semicolumnas del lado norte del arco triunfal (Imágenes 1 a 3). Podemos apreciar una decoración muy sencilla a base de piñas, aves y motivos vegetales, todo ello realizado con gran tosquedad. Forma de esculpir que veremos en todos los capiteles de este templo, evidentemente de una misma mano cuyo estilo no se vuelve a repetir por la comarca.
En la decoración escultórica de este templo ha y un motivo recurrente. Lo vemos en la imagen 4, capitel recolocado en el ángulo sureste del templo. Se trata de una sencilla silueta frontal de ave con sus alas desplegadas a modo de círculo alrededor de su cuerpo. Bandas paralelas en cuerpo, alas y fondo, completan la decoración.
En la imagen 6 podemos contemplar el interior del presbiterio sur, espacio que en altura se remata por medio de grupos de capiteles e imposta que continua sus ábacos (Imagen 7). Las pequeñas columnillas que flanquean a las de mayor diámetro, debieron de haber recibido en altura las nervaduras de una bóveda de crucería.
En la edificación del muro de cierre al este, tras la desaparición del ábside (Imagen 8), se reutilizaron elementos de esa ruina. Así, podemos hallar al exterior muchos fragmentos de semicolumnas. Y al interior, identificamos una pareja de capiteles que han cambiado su función decorativa por otra estructural (Imágenes 9 y 10).
Las imágenes 11 y 12 muestran el presbiterio del lado norte, con lo que resta de sus columnillas, capiteles e imposta. Posee vano de medio punto dovelado, que se transformó en rectangular y más tarde fue tapiado.
En el lado sur del arco triunfal advertimos un par de capiteles que rematan sus columnas. Falta la segunda semicolumna adosada, y su capitel. Pero el que resta es de gran belleza, a pesar de su simplicidad (Imágenes 13 y 14). Bajo un ábaco decorado con sogueado, la cesta nos muestra en el ángulo próximo a nosotros a una persona que está siendo mordido en sus muñecas por sendas serpientes que sobre un fondo vegetal forman un lazo con sus cuerpos.
En el frontal de la cesta, en altura, hay un motivo floral de diez pétalos, en forma de embudo (Imagen 14). En el ángulo opuesto, visible todavía desde el exterior, hay una cabecita al modo de la que veremos en las piezas depositadas en la cripta de la Colegiata de Bolea.
La iconografía de los capiteles del templo, repiten un mensaje claro, a pesar de su rudeza: serpientes, aves y personas nos muestran diversas acciones: aves en actitud de elevarse, otras que son mordidas en sus alas por serpientes, al igual que el personaje descrito, mordido por las mismas en las muñecas.
Aves que representan el alma deseosa de volar libre de sus ataduras terrenales hacia el cielo; empresa que es dificultada por la serpiente/pecado que muerde y fija al suelo al hombre y a su alma.