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Al lado occidental del templo, hay una construcción que se utiliza como pajar (Imagen 14). En su "fachada" de poniente (Imágenes 13 y 15) se conserva formando parte del muro la imposta biselada en su zona inferior, y el arranque dovelado de un gran arco de herradura; con un mozarabismo descarado; digno de atención. Cuando visite el interior del templo, intentaré acceder a la zona interna de esta "caseta", por si hubiese más sorpresas.
El 7 de Septiembre de 2002 visité el interior del templo, y el dueño de la "caseta", Sr. Mariano, me permitió amablemente ver su interior, avisándome de que no había nada que ver.
Como tantas veces me han dicho la misma frase, no me desanimo; pues a juicio de la gente, "algo que ver" hace referencia siempre a bienes muebles: Retablos sobredorados, estatuas, pinturas... Pero no entra en su imaginación que las piedras dispuestas armónicamente sean "algo que ver".
En el muro oeste del pajar (Imágenes 16 y 17) queda la jamba sur, con la imposta y el arranque de un gran arco de herradura, que veíamos al exterior. En el intradós de la imposta, sigue la misma decoración biselada que al exterior.
También permanece el arranque inferior de la jamba norte, junto a la base del muro de cierre del pajar. (Imagen 17).
17
Son los restos de una portada de arco de herradura, grande, con imposta decorada al estilo de las existentes en San Juan de la Peña; evidentemente mozárabe, lo que nos remonta al S. XI.
Merece la pena consolidar lo existente, "ponerlo en valor"; aclarar su titularidad e investigar arqueológicamente el entorno; que estoy seguro dará sorpresas.