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La imagen 1 muestra la bóveda apuntada reforzada con fajones, hacia los pies del la nave. En la cabecera de la iglesia, en su amplio presbiterio (Imagen 2) y por debajo del nivel de la imposta (pintada en el ábside de color oscuro) se han restaurado recientemente un ciclo de pinturas, (Imágenes 2 a 4) cuya hechura permite encuadrarlas dentro del gótico lineal. Probablemente su datación sea de finales del XIII.
Lo conservado de las mismas se dispone en dos registros superpuestos, separados por una greca con motivos geométricos.
En el registro superior (Imágenes 5 a 8), de izquierda a derecha hallamos una imagen de Cristo en majestad, incensado por dos ángeles turiferarios, de los que solo asoma la mano tras sendas nubes. Se halla situado bajo un arco de medio punto apeado en columnas con sus correspondientes capiteles, recibiendo las almas de los bienaventurados en el interior de una barca (Imagen 5). Más a la derecha, un grupo de demonios y monstruos en forma de serpientes y sapos, dan tormento a un grupo de condenados dentro de una olla al puesta al fuego; tormento del que no se libra ni un obispo reconocible por su mitra (Imágenes 6 a 8).
En el registro inferior; a la izquierda, asimismo bajo arco de medio punto, Cristo da las llaves a San Pedro, postrado ante él (Imagen 9). A la derecha, un grupo de tres arcángeles hacen naufragar una barca, de la que solo se reconoce ya su proa curvada. (Imágenes 10 a 12).
La interpretación, a mi juicio, es obvia:
Cristo confiere el control de la Iglesia a San Pedro; representado en la entrega de las llaves. Lo que se halla dentro de la Iglesia (esquematizada en ambos registros por sendos arcos de medio punto protegiendo las escenas que bajo ellos se desarrollan), supone salvación.
En cambio: fuera de la iglesia, los arcángeles hacen naufragar las naves de los pecadores. Demonios y monstruos les inflingen severos castigos físicos, sin distinción de rango social.
Siendo Pedro, pescador del lago Tiberíades, no es de extrañar la metáfora pictórica de "barca naufragando versus barca con los justos ante Cristo"
Con esta clara iconografía, no es de extrañar que los miembros pudientes de la sociedad quisiesen ser enterrados "bajo las bóvedas de la iglesia", a salvo de todo mal.
La interpretación "oficial" en una cartela al lado de las pinturas, es otra. Toma la proa de la barca hundida como parte de un dragón; y a Cristo entregando las llaves de la Iglesia a San Pedro, lo transforma en San Pablo... discutible.