LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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-EROLAS. IGLESIA DE SAN ESTEBAN-


UTM 31T 297054 4683101 820 m

(RIBAGORZA)

Ver mapa interactivo de la zona


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El pasado día 22 de septiembre de 2013, Carlos Bravo Suárez daba noticia en el Suplemento dominical del diario del Alto Aragón de la existencia de una ermita de origen románico que situada frente a la localidad de Roda de Isábena había pasado desapercibida para la mayoría de los autores que nos dedicamos a recorres los vestigios románicos de esta tierra. Pocos días después, el 30 de septiembre, mi amigo Cristian Laglera (http://www.despobladosenhuesca.com/) me envío un correo dándome noticia de que había visitado los despoblados ribagorzanos de Erolas, Abellana y Castrocit. Me enviaba imágenes de la iglesia de Erolas, románica en origen, que aquí muestro.

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El deshabitado lugar de Erolas se sitúa a unos dos kilómetros al sudeste en línea recta de Roda de Isábena sobre la orilla izquierda del río en el lugar señalado como "casas de Erolas" en los mapas de situación. Para llegar allí, hay que cruzar por el puente medieval situado aguas abajo de Roda y seguir por pista y sendero que llevan hasta el lugar durante unos tres kilómetros, de los que el último es de dura pendiente según me informa Cristian. Por él se también que en ese lugar vivían los abuelos de los actuales habitantes de La Colomina. Unos primos suyos, franceses, pasaron aquí el verano de hace un par de años y colocaron la deteriorada lona que cubre parcialmente la ermita.

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El templo muestra dos fases claramente diferenciadas. Por un lado la cabecera, sin duda original, de un momento quizá del último tercio del XII. Por otro, la nave, añadido posterior probablemente por derrumbe de la original.

La cabecera está edificada con sillares grandes de diferentes tamaños y de tosca labra. En altura remata por medio de ménsulas sencillas intercaladas con espacios huecos para ventilar la bóveda. Sobre ellas, la cornisa biselada realizada en piedra toba (Imágenes 6 a 8). Estuvo enfoscado al exterior, sellando sus juntas y señalando el despiece de los sillares oró medio de incisiones hechas con algún objeto metálico, quizá con un clavo (Imagen 6). La zona este y norte de la cabecera se hallan ocultas por colmatación del terreno (Imagen 1)

La articulación con la nave es torpe, como se advierte en la imagen 6. Evidencia la ruptura de momentos edificativos. En ella predomina el sillarejo en hiladas mucho más anárquicas que lo visto en la cabecera.

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En el muro de poniente hay un vano de acceso descentrado hacia el sur. Es de medio punto edificado por medio de tres dovelas de toba. Una cruz incisa señala la central (Imágenes 3 a 5).

Al interior, destaca el cilindro absidal de buena hechura, enfoscado y blanqueado, en el que aún puede apreciarse el sencillo acabado pictórico del mismo: repasado de juntas de color blanco perfilado por doble línea de color oscuro tanto en horizontal como en vertical que en algunas zonas adopta tinte verdoso como consecuencia de la filtración de humedades que la deteriorada lona no llega a evitar (Imágenes 9 y 10).

Hay un espacio sobreelevado enlosado con grandes piezas en la zona de cilindro absidal y presbiterio (no señalado en la nueva nave ni al exterior ni al interior; pero que a la vista de este detalle, debió de existir). En el centro del ábside de halla la mesa de altar, sencilla y aparentemente original, con su pie también enfoscado (Imagen 11). Tras ella el vano absidal, adintelado, cegado en la actualidad por la mencionada colmatación del terreno

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Le envié imágenes del acabado pictórico del cilindro absidal a Antonio Olmo, doctor en Historia del Arte y autor de la tesis "Color y experiencia de la arquitectura en Aragón en las Edades Media y Moderna" dirigida por la profesora Carmen Gómez Urdáñez y me señaló lo siguiente:

"Pues te diré que me parece una pintura muy interesante, porque parece un repasado de juntas blancas perfiladas en negro, un tipo de policromía muy poco habitual. Incluso en el románico, cuando repasan las juntas en negro, suelen usar la junta de base blanca con una negra superpuesta (como las de Sigena, pero en negro). En cambio, las juntas que aparecen en Erolas son más raras y solamente conozco dos o tres ejemplos en Aragón, y son de los siglos XIII-XIV. Por ejemplo, las tengo documentadas en la tesis en San Miguel de Foces, construcción ya gótica; solamente ha sobrevivido algún pequeño fragmento, pero lo suficientemente amplio para deducir que toda la iglesia tuvo este acabado. Así pues, una de dos: o son de la época de construcción del ábside, y estamos ante un tipo de acabado menos habitual, o se repintó el ábside en los siglos XIII-XIV. Para ello tendría que ver de cerca el ábside y estudiar la superposición de pinturas (lo que es siempre indispensable en este tipo de pinturas, en que no te puedes apoyar en otros criterios formales), pero de lo que no tengo duda es de que son medievales"


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