El pasado año en mi viaje
por Galicia me dejé sin visitar -entre otros templos- el
de San Martín de Mondoñedo. Este año Jacobeo,
volver era tanto una placer como una necesidad. Mondoñedo,
claro, estaba en cabeza de los lugares a recorrer.
He de decir que no decepciona.
Sus múltiples singularidades e incógnitas, su historia,
su excepcional antipendio pétreo -para el que propongo
una lectura simbólica acorde y contínua con los
capiteles del templo- o el hecho de ser el único templo
gallego con crismón trinitario, además de decoración
lombardista, son motivos más que de sobra para acudir a
él
Pero además, ahora sus
pinturas del XII recién descubiertas: la Asunción
de la Virgen, el Árbol de Jesé, el Coro de los Justos,
no os van a decepcionar...
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