LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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-LIESA. SANTA MARÍA DEL MONTE - FRONTAL DE SAN VICENTE EN LA DPH-

Ver mapa interactivo de la zona


El magnífico frontal procedente de Santa María del Monte en Liesa se halla expuesto en la planta baja de la Diputación Provincial de Huesca, que es su propietaria. Tras solicitar los correspondientes permisos para tomar imágenes del mismo y esperar a que "volviese de viaje" (pues estaba prestado para una exposición en Sevilla), hoy 21 de Octubre de 2002, por la tarde y asistido de un funcionario hemos extraído, no sin alguna dificultad, el frontal de su hornacina (el cristal que lo protege no baja por completo) y apoyado en el pavimento con la luz indirecta de los focos que lo iluminan he tomado las imágenes que ofrezco. El frontal consta de 12 escenas del martirio de San Vicente, distribuidas en tres registros superpuestos.

Cada una de las escenas del mismo, es interactiva: cliqueando sobre la que desees, la verás ampliada.

FRONTAL DEL JUICIO, MARTIRIO Y MUERTE DE SAN VICENTE. PROCEDE DE SANTA MARÍA DEL MONTE EN LIESA. DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE HUESCA

La obra es datable a finales del S XIII. Es una pintura realizada en pergamino que se encoló sobre tabla. Su estilo tiende más al románico que al incipiente gótico lineal dominante en esta época. Según la obra de Ricardo del Arco, el magnífico frontal dedicado al Martirio de san Vicente que en la actualidad se halla en la planta baja de la Diputación Provincial de Huesca, procede de la antigua parroquial románica de Liesa, hoy en ruinas. Con posterioridad y antes de llegar a su actual destino, recaló en la ermita de Santa María del Monte (Ver imágen).


REGISTRO SUPERIOR:

1- Tres personajes detienen a san Valero y san Vicente por orden del Prefecto Daciano.

2- Ambos comparecen ante Daciano, amarrados por las manos y conducidos por un sayón.

3- Imagen del exilio de san Valero ordenada por Daciano. A continuación el martirio de san Vicente

4- San Vicente atado a una columna es flagelado por dos sayones ante la presencia de Daciano.
REGISTRO MEDIO:

5- San Vicente atado a una cruz de aspas móviles es sometido a tormento.

6- San Vicente en la parrilla. Un verdugo rasga su piel mientras otro espolvorea sal en las heridas. De entre las nubes la mano de Dios lo bendice -deteriorado el fragmento, se aprecian dos dedos-.

7- Se representa al santo muerto en un lecho cubierto por una pieza de cuadros grandes que muestra tres cuidados pliegues. Las patas del lecho son torneadas. Un ángel lleva su alma al Cielo.

8- Muestra el cuerpo desnudo del santo recibiendo la bendición divina. Está flanqueado por un cuervo y un lobo, ambos de color negro. Daciano lo deja en las afueras de la ciudad para que sea devorado por las bestias. Pero la Gracia Divina y un cuervo resguardan su cuerpo de los animales, entre ellos un lobo. La figura de san Vicente resguardado por un cuervo de un lobo es muy comúnmente representada en la iconografia del santo. El cuervo en este caso no representa la muerte.


REGISTRO INFERIOR:

9- Daciano, furioso porque el cuerpo de san Vicente se mantiene intacto, decide infringirle una ultima humillación. Encarga a dos verdugos amarrarle una rueda de molino al cuello y lanzarlo mar adentro.

10- Una comitiva de ocho personajes, uno de los cuales lleva los atributos episcopales, recibe un arqueta con los restos del santo. Del octavo personaje, entre los dos de la derecha, solo se ve la boca y barbilla. Solo se pintaron siete pares de pies dando por supuesto el resto. El artista da más importancia al conjunto que a los detalles, un poco en la línea de la pintura románica.

11- Representa la catedral de Lisboa "Lixibona", que acoge los restos del santo lanzando las campanas al vuelo.

12- San Vicente, amortajado, recibe el preceptivo funeral.


(Interpretaciones matizadas por Josefina Schencke estudiante de historia del arte en Francia, quien amablemente me ha puntualizado algunos de los extremos descritos -Imágenes 3,6, 8 y 9-. Mi agradecimiento)



El culto a san Vicente Mártir, Oscense del S III, está arraigado en Huesca y no es extraña la repetición de las escenas de su vida y martirio. Es junto con san Lorenzo, patrón de Huesca. Sobre el crismón de la portada norte de San Pedro el Viejo, aparece tallado en posición horizontal y con su nombre epigrafiado.
Su vida fue pareja con la del Obispo san Valero, patrón de Zaragoza, y ambos comparten devoción en bastantes templos; como el caso de Roda de Isábena. Al parecer, san Valero era tartamudo y la elocuencia del diácono suplía este problema.

 

"San Vicente Mártir

Mártir de principios del s, IV, uno de los más famosos santos españoles. N. en Huesca, de padres cristianos, en la segunda mitad del s. III. Valerio, obispo de Zaragoza, lo toma como diácono al servicio de su diócesis. Su fervor y elocuencia, junto con su ejemplaridad, se hicieron muy pronto Populares. Su actividad diaconal se desarrolló durante una época relativamente serena y pacífica (el a. 270 el emperador Aurelio restablece la unidad del Imperio, y Diocleciano en el 284 le da una nueva organización), que favorece el impulso expansivo de la Iglesia. Ello contribuye al asentamiento y asimilación orgánica del cristianismo en las regiones ya más evangelizadas, como la Hispania: el Conc. disciplinar de Elvira, que presupone un desarrollo y madurez considerables de la Iglesia en España, al menos en la provincia Bética, se celebró en fecha inmediata al a. 300.

Tras de esta situación favorable, se originó una nueva y más sangrienta persecución, decretada por los emperadores Diocleciano y Maximiano. En marzo del 303 se publica el primer edicto imperial en este sentido. Para llevar a cabo los diversos edictos persecutorios, llega a España el prefecto Daciano, que permanece en la Península dos años, ensañándose con fanatismo y crueldad en la población cristiana. Daciano hace su entrada en España por Gerona, encargando allí del cumplimiento de los decretos imperiales al juez Rufino, pasando él a Barcelona y después a Zaragoza. De Zaragoza el Prefecto llevó consigo a Valencia al obispo Valerio ya su diácono Vicente. Pronto se deshace del obispo enviándolo al destierro, mientras que a V. lo somete a toda la gama de torturas para provocar su apostasía: potro, garfios, tenazas y fuego. Por último lo envía a prisión, donde V. recibe una aparición angélica, narrada tanto por las Actas como por Aurelio Prudencio. El dato es admitido como cierto por algunos historiadores modernos, aunque otros dudan de su historicidad por su acusado sabor legendario. En la prisión encuentra V. finalmente, la muerte.

La autenticidad de sus virtudes diaconales (de servicio), vividas heroicamente en la sencillez de su vida ordinaria, quedó sancionada por la sangre derramada en los momentos difíciles de la persecución. y la Iglesia correspondió a su eminente servicialidad con el homenaje de su pronto y extenso culto. Este queda testimoniado a lo largo ya lo ancho de la geografía cristiana: S. León Magno en Roma, S. Ambrosio en Milán, S. Isidoro en Sevilla y S. Agustín en África son testigos de la amplia difusión de su fama. Sólo de S. Agustín se conservan seis sermones «in natali Vincentii Martyris» (en la festividad del mártir Vicente: PL 38,1252-68), siendo de él estas encomiásticas palabras: «¿Hasta dónde se extiende el Imperio romano o el cristianismo que no se celebre con gozo la festividad de S. Vicente?» (Sermón 276: PL 38,1257). Tres basílicas dedicadas a su culto en la Roma medieval atestiguan la popularidad de su nombre. Es también uno de los pocos mártires mencionados en el Calendario de Polemio Silvio (CIL, I, 2 ed., 259). Por su parte el Liber Sacramentorum mozarabicus (ed. M. Ferotin, París 1912, 112-121) contiene una Misa en su honor. Su imagen, en actitud orante, con una gran tonsura, y revestido de la pérula, aparece en un fresco del s. VI-VII dentro del cementerio de Ponciano, en Roma.

Se celebra su fiesta el 22 de enero. Es honrado especialmente en Zaragoza, en Salona, Sagunto y Tolosa. Reliquias suyas se veneran en Carmona (Sevilla) y en algunas ciudades de África. Las fuentes principales para el estudio de la vida de S. Vicente son las Actas de su martirio, un himno del poeta español Aurelio Prudencio (Peistephanon, V), y los seis sermones panegíricos de S. Agustín, ya mencionados. Las Actas o Passio que han llegado hasta nosotros son bastantes tardías y difieren probablemente de la Passio original (perdida), pero concuerdan en líneas generales con el himno de Prudencio y con los datos que aportan los sermones agustinianos.

BIBL. : Passio Sancti Vincentii levitae, ed. D. Ruiz Bueno, en Actas de los Mártires, BAC, Madrid 1962, 995-1017; I. BAUDOT, Dictionnaire d'hagiographie, París 1925, 646; z. GARCÍA VILLADA, Historia Eclesiástica de España, I, Madrid 1929, 279-281; M. DE MAILÚ, Vincent d'Agen et Vincent de Saragosse, París 1949; L. DE LACGER, St. Vincent de Saragosse, «Rev. d'histoire de l'Èglise de France» 13 (1927), 307-59; T. MORAL, Vincenzo di Saragozza, en Bibl. Sanct. 12,1149-55.

F. MENDOZA RUIZ.
Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991


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