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-NUENO - ORDÁS-(Cont.)- |
Al interior el templo presenta una extraña hechura. Da la sensación de ser un "híbrido" a base de dos partes bien definidas y diferentes: La "cabecera" y la nave. La porción más anterior, que se delimita por las dos grandes pilastras cuadradas que vemos en la imagen 1 ascender hasta la bóveda y de las que solo hay una esquina libre, pues la anterior, se halla embebida por el propio muro, cubre por medio de bóveda de medio cañón peraltada. A ella abren dos capillas laterales cubiertas asimismo por medio punto y por delante, se ha rebajado la bóveda por el añadido de una falsa media bóveda moderna con decoración que imita artesonado (Ver planta).
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Hacia atrás de las pilastras mencionadas, el templo continua con la nave, de estilo más "familiar": Dos tramos delimitados por una pareja de arcos fajones de medio punto, que apean por medio de imposta en pilastras adosadas al muro. La imposta se continua por ambos lados del muro y es de bisel (Imágenes 3 y 4).
A los pies, hay coro alto, desde el que se puede apreciar el interior del ventanal de su muro posterior (Imagen 5), hoy cegado.
Bajo el coro, en el ángulo noroeste, se halla la pila bautismal, de sencilla hechura, garante de que aquí hubo población estable, de la que el templo fue parroquial (Imagen 6).
El crismón que hay sobre la portada del muro sur, fue reutilizado del templo primitivo. Se trata de una pieza de tipo trinitario, de seis brazos y de los clasificados como "raros" por Matarredona y Olañeta.
Se halla girado 30 grados hacia la izquierda. Mal colocado cuando se reutilizó, y además debió de retallarse el bloque pétreo (¿tímpano?) en que se hallaba para poder darle la forma cuadrada que hoy tiene el bloque de arenisca que lo contiene.
En la imagen 8, le he quitado la rotación, colocándolo en posición ortodoxa. Así es más fácil ver el símbolo "Rho" (P) vertical y las letras "A" y "W" bajo los brazos superiores. Un "esbozo" de "S", que no se concluye y símbolos añadidos de difícil interpretación en los brazos inferiores.
La talla románica de la Virgen de Ordás fue destruida en la Guerra Civil de 1936. En su lugar una réplica moderna preside el altar (Imagen 9).
A poniente de la ermita, el paredón del que hablábamos al comienzo de la descripción del lugar. Permitía poner a salvo de atacantes a la población de este lugar, solo con traspasarlo hacia el espolón rocoso y atrancar la puerta (Imágenes 10 y 11).
Templo interesante por las rarezas apreciadas en el mismo, que permuten conjeturar sobre su cronología. No parece haber dudas sobre la concerniente a la zona de los pies del templo: Siglo XII pleno. En cambio, para la cabecera, no sería descabellado pensar en un origen prerrománico (al menos para su arranque).