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Al interior encontramos un templo muy bien conservado, restaurado y cuidado. Es de nave única y se estructura cilindro absidal y cuatro tramos tras él. El ábside es de tambor y cubre por medio de bóveda de cuarto de esfera apuntada. Una imposta biselada separa paramento vertical de bóveda, continuándose después por los muros laterales a la altura de los ábacos de los capiteles. Centra el cilindro absidal un ventanal doblemente derramado sin decoración alguna (Imagen 1).1
Cabecera y nave articulan por medio de un fajón doblado, apuntado, cuya estructura más interior apea por medio de capitel liso y semicolumna adosada constituyendo el conjunto un verdadero arco triunfal. La nave se divide en cuatro tramos por medio de tres arcos fajones apuntados que apean por medio de capiteles sin decoración y semicolumnas adosadas. La bóveda es de sillería y asimismo tiene forma de medio cañón apuntado (Imágenes 2 a 4). A los pies del templo hay coro alto de madera al que se accede por escalera pétrea de fábrica en su lado sur.
Al interior de la capilla añadida en el lado sur del primer tramo de la nave, se conserva la pila bautismal del templo (Imagen 5). Es de forma de media esfera, con una sencilla decoración a base de un rebaje junto a su borde libre.
En ambos laterales del cilindro absidal, quedan pinturas de estilo gótico lineal (S.XIV), y como es habitual las del lado norte, como consecuencia de la mayor humedad de este paramento, apenas se reconocen; siendo las mejor conservadas las del lado sur (Imagen 6), como veremos más adelante.
La decoración pictórica restante en el lado de la epístola; se distribuye en 4 registros. En el superior, muy deteriorado (Imagen 7), bajo los restos de una greca geométrica, se adivina la flagelación de Cristo atado a la columna.
En el siguiente registro, mejor conservado, se escenifica el prendimiento de Jesús en el Huerto de los Olivos, en el momento del beso de Judas; y con San Pedro espada en mano, que ya ha desorejado a uno de los prendedores -el Judío Malco- (Imágenes 7 y 8).
Los soldados que prenden a Cristo han sido tratados con todo lujo de detalles. Sus cotas de malla, las armas... Y además la fealdad de sus rasgos quieren transmitir la maldad de su acto.