-VILLANUEVA DE SIGENA-(Cont.)-

(LOS MONEGROS)

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La triste imagen 34, muestra el estado actual (4 de Septiembre de 2002) de las crujías este y norte del claustro. Donde hubo profusión de pintura románica, y actividad conventual, solo hay ruina y una especie de esqueleto; de gran esqueleto con sus costillas desnudas varado en los Monegros.

Merecería mayor conocimiento y auge; por lo que resta y por lo que fue.

 

34RUINAS DEL CLAUSTRO. ´LA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO´

35CLAUSTRO36CLAUSTRO

Desde el fondo norte de la nave del templo, se accede al claustro, pasando por delante de las arcadas que comunican con la sala capitular (Imagen 37). Una pequeña acequia corre a sus pies con un bello sonido, en especial recordando que nos hallamos en pleno corazón de Los Monegros.

Hacia nuestra izquierda, la zona restringida, por ser clausura (Imagen 38)

37ARQUERÍA DE ACCESO A LA SALA CAPITULAR38CLAUSTRO

El interior de la Sala Capitular se muestra en las imágenes 39 y 41; con su impresionante y descarnada arquería de medio punto. En el arranque del primer arco, al noreste, cuando se arrancaron las maltrechas pinturas tras la guerra civil, se les "olvidó" un fragmento (Imagen 40) de muy buen estilo; en el que un anciano con expresión de dulzura atiende a otro personaje, del que solo se ve su faz.

El esplendor de la Sala Capitular fue recogido magistralmente en acuarela por Valentín Carderera (1796 - 1880). Procedente de la colección de la Duquesa de Villahermosa, fue editada por Heraldo de Aragón, en colaboración con la Diputación Provincial. (Abrir: 122 k)

¿Podremos algún día volver a contemplar aquí las pinturas que hoy se hallan "emigradas"?.

Algo similar se hizo en San Fructuoso de Bierge; pero con la diferencia de que las pinturas también arrancadas por Gudiol, no habían salido del ámbito de nuestra Comunidad...

39SALA CAPITULAR40RESTOS PICTÓRICOS EN LA SALA CAPITULAR. SE LES OLVIDÓ ARRANCAR ALGÚN TROCITO41SALA CAPITULAR, ESPERANDO PACIENTE EL RETORNO DE SU DECORACIÓN

Unas líneas finales de agradecimiento a las hermanas de la órden de Nuestra Señora de Belén; comunidad pequeña de monjas jóvenes que reciben al visitante con trato atento interesado y dulce, sin caer en absoluto en lo servil.


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