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-SOS
DEL REY CATÓLICO. PARROQUIAL DE SAN ESTEBAN-
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La villa de Sos del Rey Católico,
una de las "Cinco Villas" de Aragón, se sitúa
en la zona más septentrional de la provincia de Zaragoza, muy próxima
a la raya con Navarra sobre una elevación de la Sierra de la Peña
dominando en altura el curso del río Aragón y la sierra
de Leyre ya en las inmediaciones de Sangüesa de la que apenas dista
diez kilómetros.
Ocupa un cerro situado
en dirección norte sur, con dos pequeñas zonas sobreelevadas.
En la más meridional se alza el palacio de Sada, lugar de nacimiento
-elegido para justificar su aragonesismo- de Fernando el Católico
el 10 de marzo de 1452. La septentrional es un verdadero balcón
sobre el curso del río Aragón, en donde Sancho Garcés
II en 970 realizó fortificación arrebatando su posesión
a los árabes. Sancho Garcés III "El Mayor" completó
y mejoró esa fortificación en 1012. Lo que hoy contemplamos
de su castillo, en especial lo mejor conservado que es su torre del homenaje,
corresponde a obra realizada entre 1134 y 1137 por iniciativa del rey
aragonés Ramiro "II el Monje".
Lugar de frontera entre
reinos, ha sido de continuo escenario de fricciones primero con los árabes
y después entre reyes cristianos pugnando por la expansión
y defensa de sus dominios. El primer rey aragonés Ramiro I incorporó
el lugar a Aragón en 1044 para plantar cara a Navarra desde el
mismo.
En
el año 1055 la Reina Estefanía, viuda del Rey García
de Nájera promovió la edificación del templo de San
Esteban con subvenciones piadosas; que entre 1059 y 1081 un clérigo
de la comunidad, García Garcés anotaba en un cartulario
junto a muchas otras.
En 1094 se refugió
en Aragón -acogido por el rey Sancho Ramírez- el obispo
de Santiago de Compostela don Diego Peláez, desterrado de su diócesis
por el rey castellano Alfonso VI. Al prelado le acompañaba el Maestro
Esteban a cuya mano corresponden los dos bellos capiteles de su cripta.
Este afamado Maestro
se halla trabajando en el inicio de la catedral de Pamplona en 1100. Desde
la muerte del de Sancho IV Garcés "el de Peñalén",
Sancho Ramírez asumió el título de rey de aragoneses
y pamploneses, continuando Navarra bajo dominio aragonés hasta
la subida al trono del rey Monje Ramiro II en 1134 circunstancia de debilidad
en Aragón que propició la asunción del reino de Navarra
por parte de García IV Ramírez "El Restaurador".
La cripta del templo
de San Esteban datable a finales del XI es sin duda lo más antiguo
del mismo. La iglesia superior es más tardía, concluyéndose
hacia el mismo momento en que se rehace su castillo por parte del Rey
Monje (1134 -1137). En tiempo de éste monarca, Ramiro II, se atestigua
la presencia en Sos del Maestro Jordán calificado de buen arquitecto
quien hacía castillo en Feliciana (así llamada la elevación
sobre la que asientan castillo e iglesia) y que participó en la
edificación de San Esteban.
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La
cabecera del templo está compuesta por tres alargados ábsides
que albergan los altares de las iglesias superior e inferior. Poseen contrafuertes
que alcanzan hasta la cornisa; uno cada uno de los laterales y dos el
central. A nivel de la separación de iglesia superior e inferior,
los radios absidales decrecen un poquito; al mismo nivel en que los contrafuertes
se estrechan.
En el
tercio superior de los ábsides, se abren los vanos de los ventanales
que se decoran con archivolta decorada con moldura cóncava y baquetón.
Apean en columnillas a través de capiteles historiados. Guardapolvo
decorado, por fuera de la archivolta. Enmarcando los ventanales, dos molduras
corridas a lo largo de los tras ábsides, a nivel de la parte inferior
de los ventanales y continuando los ábacos. Se decoran con ajedrezado
jaqués el inferior y con lacería y diversos motivos, el
superior.
Hallamos
canecillos historiados bajo las cornisas. En la unión de ábside
central con laterales hay a modo de articulación sendas columnas,
que rematan en capiteles contribuyendo a sustentar la cornisa.
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Es impresionante la altura
que alcanzan estos cilindro absidales. Ya desde la lejanía , con
el teleobjetivo para mejor apreciar el conjunto, impresionan (Imagen 2).
Pero cuando uno se acerca hacia su base y los va viendo en perspectiva
se percibe su verdadera dimensión, que en el forzado contrapicado
por los edificios circundantes alcanza su máximo (Imágenes
3 a 9).
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Sin duda son elementos
de defensa. Verdaderos cubos de muralla que contribuyen al carácter
militar de esta plaza fuerte de la extremadura del reino. Los vanos de
la cripta son apenas pequeñas rasgaduras adinteladas en los cilindros
absidales. Justo para que pase la luz y mediante sus derrames interiores
ejerza tenue función al interior. Castrense y defensivo (Imagen
7).
Al igual que la iglesia-fortaleza,
el resto del poblamiento fue guarnecido por una muralla de la que restan
buenos tramos y torres-puerta del XIV
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El asiento de la cabecera
se realiza directamente en la roca. En la misma, por delante del ábside
sur, hallamos una pequeña sepultura antropomorfa que debió
de acoger en su día los restos de un niño. Está orientada
como es habitual en sentido este-oeste, con la cabecera a poniente (Imagen
11). Las imágenes 10 y 12 muestran dos
estelas funerarias recolocadas al lado del templo que corresponden al
cementerio adyacente al mismo.
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Si la cabecera del templo es difícil de apreciar
en perspectiva a no ser que uno se aleje lo suficiente hacia el norte
y tire de teleobjetivo, lo mismo ocurre con el resto de las fachadas
del mismo. El hastial de poniente queda semioculto por el estrecho espacio
que lo separa del recinto del castillo, desde el cual alcanzamos prácticamente
el nivel de las cubiertas del templo. Parte de la unión del hastial
con los pies del muro sur, podemos apreciarlos en la imagen
13.
Descendiendo del recinto del castillo, podemos durante
un corto tramo hacernos una idea del templo en su conjunto. Muestro
la instantánea en la imagen 14. Y ya por fin,
la fachada sur queda oculta tras edificaciones añadidas sobre
las que destaca la espadaña de tres vanos en dos pisos. Todo
ello al final de un angosto callejón que va a tener continuidad
por medio del impresionante túnel edificado bajo el templo (Imagen
16). Una vez más toma carta de naturaleza el carácter
preferentemente defensivo del lugar.
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Las imágenes
17 a 10 muestran la planta de las iglesias superior e inferior,
así como una proyección de ambas para mejor comprensión
de su estructura y de las relaciones en vertical de los diversos elementos
del templo. Están modificadas a partir de la planta publicada por
mosen Máximo Garcés en una bien documentada monografía
acerca de la villa y de su templo ("La villa de Sos del Rey Católico".
Máximo Garcés Abadía. Edición de la Parroquia
de San Esteban. 1992).
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He
mencionado al Maestro Esteban, procedente de Santiago de Compostela y cuya
valía se advierte con claridad en los dos grandes capiteles adosados
a la línea de cabecera de la cripta. Obra suya también hay
en Jaca: El precioso capitel de la iglesia de Santiago; los
dos capiteles que sustentan el altar del ábside sur de la Catedral: un par de capiteles del Museo Diocesano;
y en la portada oeste del cercano templo de San Salvador de Leyre,
donde encontramos por doquier su estilo así como réplicas
de las aves picoteándose las patas y de las mujeres estirándose el cabello.
Pero en ninguno de los citados la perfección es tal como en la cripta
de Sos.

La parte
más antigua del templo edificado sobre la Peña Feliciana es
el paso bajo la iglesia y la cripta; obras realizadas en el XI; en las cuales
se aprecia su estilo más arcaico.
La iglesia
superior muestra ya un estilo del románico jaqués pleno. Datable
hacia finales del XII, y dado el ligero apuntamiento de sus bóvedas,
es posible que el cierre se realizase iniciado ya el siglo XIII
