LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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EL ROMÁNICO SUPERVIVIENTE:

SANTA MARÍA DEL COLLADO

Por Manuel Gila ( "Syr") y Laura Alberich ("Baruk")

 


Este templo es un gran desconocido del románico andaluz -y por extensión del hispano-, como lo demuestra, hasta ahora, la ausencia de trabajos e imágenes en las webs especializadas en este arte.

Santisteban de Puerto es una villa situada en la Comarca del Condado, en Jaén.

Pueblo de mucha historia, parece ser que tuvo como primeros moradores a los arcosaurios en la Era Secundaria , según se desprende de los estudios científicos de las huellas (icnitas) localizadas en el paraje de las Erillas Blancas, donde hoy se alza un parte temático municipal. En el Paleolítico fue habitada por humanos según restos de utensilios en piedra y pinturas rupestres de las Cuevas del Apolinario y la Morciguilla , declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Fue el Ilucia ibérico, la Itangi fenicia, el Ilugo romano, el San Esteban visigótico, el Sant Astabin árabe y el San Esteban del Puerto medieval.

Se accede a Santisteban del Puerto desde Madrid por la M-30 hasta enlazar con la N-IV hasta llegar a la carretera autonómica A-301 que se une a la local JV-5031 dirección La Carolina hasta llegar a Navas de San Juan sentido A-312. Unos 329 kilómetros . Si por el

Sur, desde Málaga, son 315 kilómetros a recorrer por la A-92 dirección Granada donde enlazar con la N-322 hasta llegar al cruce con la A-312 dirección Linares y luego, a Navas de San Juan. Y si desde el Este, a través de la A-332 hasta enlazar con la CM-322 dirección Albacete hasta llegar al cruce con la autonómica A-317 y alcanzar el cruce con la A-312 , en un recorrido aproximado de 366 kilómetros .

Su castillo árabe fue escenario de luchas y rebeldías hasta que Fernando III lo conquistara en 1226 y Alfonso X en 1254 la anexionara a Úbeda. No obstante, Sancho IV, mediante Carta Foral, reconoce el privilegio de Villa Real el 15 de Marzo de 1285 que revalidará su hijo Fernando IV antes de cederla a la Orden de Calatrava diez años después; privilegio que perdería por su apoyo a Pedro I frente a Enrique II tras la derrota de aquél en la batalla de Montiel no sin "ayuda desinteresada" ( ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi Señor ). (Foto 2)

Santisteban del Puerto , se enorgullece de poseer una iglesia: Santa María del Collado, de una arquitectura a caballo entre un románico que agoniza y un gótico que balbucea; longeva en siglos, edificada en la falda de su legendario castillo moro que le prestó una de sus torres albarranas para ser su campanario. (Foto 3)

Declarada Monumento Histórico Artístico por Real Decreto de 27 de Enero de 1978, por su estructura, elementos y formas, el templo de Santa María del Collado debió tener su nacencia en la segunda mitad del siglo XIII. Su construcción debió realizarse en el reinado de Fernando III (1217-1252) 0 en el de su hijo Alfonso X (1252-1284).

Se accede al templo por una amplia escalinata que desemboca en un atrio de cinco arcos de medio punto rematados por bóveda de caña y sustentado por columnas cuadrilongas de ladrillo. El obispo de la diócesis don Baltasar de Moscoso y Sandoval que la rigió de 1619 a 1646, ordenó su construcción.

La fachada es de mampostería y arenisca rojiza y verde - como el color de todo el suelo de su término plantado de olivar- que le da un intenso colorido, y sillares que enmarcan sus dos puertas.

 

Entre una y la otra, existía el blasón episcopal que al quitar el revoco, se destruyó, siendo reconstruido por don Andrés Clavijo, y que aparece colocado sobre la puerta de la casa de las sacristanas, hermanas siempre dispuestas a atender al timbre para facilitar la apertura del templo a cualquier visitante y dejarlo en soledad e intimismo con la obra para que la disfrute y fotografíe a placer. Desde aquí, gracias sinceras. También el interior del templo, salvo los arcos adovelados, es de mampostería.

La puerta principal, la más primitiva e interesante, sobresale del paramento ligeramente y es abocinada, de clara tendencia gótica, aunque conserva detalles tardorrománicos, como es el arco de reingreso de medio punto, que está surmontado por tres arquivoltas apuntadas que alternan un bocel con una leve media caña.

La primera arquivolta carece de ornamentación, seguida de otra obrada con detalles toscos y esquemáticos en los que algunos han querido ver conchas marinas para simbolizar la dedicación a la Virgen , pero que yo creo que pudieran obedecer a simples lenguas de fuego.

El tercer bocel, su labra es un clavo de herraje o punta de diamante, evolución de los dientes de sierra como símbolos de la espiga eucarística que terminan por convertirse aquí en un diedro en forma de punta.

El conjunto se apoya en un sencillo cimacio de caveto que corona el jambaje y, a continuación, cuatro columnitas, dos a cada lado, acodilladas y carentes de capitel que descansan en un plinto.

La segunda puerta es más moderna. Las jambas son de sillería. De grandes dovelas que forman arco de medio punto rematadas por media caña, es el acceso habitual al templo y fue construida con motivo de la ampliación que sufriera el templo en tiempos del obispo don Francisco Delgado López.

Las puertas de madera, fueron confeccionadas por artesanos locales, el maestro carpintero Blas Hidalgo y el maestro de cuchillería Martín Lozano, que importaron 4.107 reales y 24 maravedíes.

 

La fachada posterior, que limitaba con el cementerio, tenía en su cornisa unos canecillos de diferente hechura entre los que destacaban los de rollo alternando con otros de proa de nave, exponente del románico que, ya entonces, expiraba.

Su campanario es una antigua torre albarrana del castillo de San Esteban donde Alfonso X el Sabio concedió privilegio de villazgo a Mondragón en 1260. Se accede a ella desde el coro de la iglesia mediante rampas de argamasa y se cubrió con tejado en 1605 por el alarife Juan Pretel, previa eliminación de las almenas que la coronaban.

Su planta, en sus orígenes era basilical con tres naves separadas por columnas de fuste cilíndrico y capiteles románicos. La cabecera era triabsidial con dos lóbulos laterales sin proyección al exterior. Posteriormente en el siglo XVII, la cabecera del ábside central se eliminó para edificar en su lugar el camerín de la Patrona : La Virgen del Collado. Lo que resta de los dos laterales, es la fachada principal, donde se muestran dos canecillos que se apoyan en la antigua cornisa, así como una ventana de arco apuntado sin moldura con función de linterna a la capilla de Santiago y los Capellanes, hoy del Santísimo Sacramento.

El interior del templo es austero, sin pretensiones. Piedras desnudas sin oropeles y la poca iluminación, invitan a la intimidad.

Piezas capitales de indudable mérito son sus columnas de fuste cilíndrico que descansan en plinto y sostienen arcos formeros apuntados. Sus capiteles pertenecen al gótico primitivo andaluz del tipo de cogollo. Su talla es plana con simbología religiosa y representaciones zoomórficas, vegetales y antropomórficas.

 

A las primeras, pertenecen los peces, de cuidada ejecución y un león de tipo heráldico y pasante. Abundan los vegetales, especialmente hojas lanceoladas, carnosas y con marcadas nervaduras, unas pareadas y otras en disposición de cruz sobre peana, evocación de la Santísima Trinidad. Piñas que rematan vástagos que se desarrollan hacia arriba o bien en espiral a manera de sarmiento. Tallos rematados por flores penta o hexapétalas.

El antropomorfismo está representado por cabezas humanas con casco unas, y gorro otras, -alusivo al guerrero monje-, así como las esquematizadas en los capiteles de las columnas del arco triunfal.

 

Dichos capiteles, nos recuerdan especialmente el trazo esquemático de los que se encuentran en el interior del templo de San Bartolomé de Riolobos (Soria), de un similar estilo, ya que en ambos casos, nos encontramos ante un románico de Orden –que no episcopal- y triunfante, en donde se deja ver la impronta del vencedor de las Navas y el papel relevante de las Ordenes Militares que proclaman su botín pactado en Alarcón.

Los capiteles de las medias columnas adosadas que sostienen el arco triunfal están adornados con una doble cenefa de puntas de sierra.

 

La pila de agua bendita, románica, con una greca donde alternan flores con botón de semillas inscritas en un círculo y cruces.

Así podemos demostrarle a "Gargolita" que también puede visitar cerca de su casa ese románico por el que tanto suspira, así como demostrar al resto de los romanicófílos que, superviviente y orgulloso como los geranios, el románico del sur también existe!


Mayo 2008

Manuel Gila ("Syr") y Laura Alberich ("Baruk")

(Agradecemos a Pedro Alonso Ferrer su contribución con fotografías)

 

 


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