LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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EL "FUEGO DEL INFIERNO" O "FUEGO DE SAN ANTÓN"

UNA PESTE MEDIEVAL REFLEJADA EN EL ARTE ROMÁNICO


Entre los siglos IX y XI se desarrollaron unos extensos episodios de "peste" medieval más temida incluso que la propia lepra. Fue la llamada "Fuego del Infierno" o "Fuego de San Antón" consistente en la aparición de gangrena seca en las extremidades, y también en otros territorios del organismo, desembocando frecuentemente en la muerte o en la pérdida de las extremidades afectadas, que tras sufrir un doloroso proceso de gangrena y momificación, podías desprenderse sin sangrar.

La primera referencia cierta a este mal es de 1039 en la región francesa de Dauphiné en el Langedoc, donde está enterrado San Antón. De ella se decía que "atormentados por dolores atroces, los apestados lloraban en templos y plazas públicas buscando consuelo a la dolorosa enfermedad que les corroía pies y manos"

Cuando uno visita el bello templo de Javierrelatre en Huesca además de disfrutar de su magnífico arte jaqués, queda asombrado por uno de los canecillos que hay bajo su alero. Es el primero del lado sur y representa una escena, que tras leer lo apuntado no hay duda de que alude con claridad a ese tremendo tormento del dolor por isquemia producida por la mencionada peste. Un demonio está devorando el pie de una extremidad delicadamente labrada en la piedra.

El mal se desarrolló fundamentalmente en Francia, Rusia o Alemania en las zonas situadas al este. El número de afectados debió de ser lo suficientemente elevado como para que en 1095 se fundase la orden de los canónigos agustinianos Hospitalarios de San Antón sembrando el Camino de Santiago de hospitales para acoger a estos enfermos. Se hacían distinguir por portar la cruz de San Antón, en forma de "T" o "cruz Tau" de color azul sobre la zona pectoral de su hábito negro.

Y es que una de las "terapéuticas" para este mal fue la peregrinación a Santiago de Compostela. Peregrinación que mientras duraba y el enfermo dejaba de comer pan de centeno contaminado con hongos tóxicos, mejoraba o sanaba si el cuadro no era muy intenso.

Hoy sabemos que la enfermedad está producida por la ingestión de un hongo, el "Claviceps Purpúrea" parásito del centeno y de otros cereales especialmente en años de primaveras muy húmedas consecutivas a inviernos fríos.

El hongo, como se advierte en la imagen inferior, adopta una forma de "espolón" sobresaliente en la espiga y de ahí viene el nombre de "ergotismo" ya que en francés ergot es el espolón del gallo.

Cuando este hongo pasa a contaminar la harina con que se elabora el pan de centeno, lo impregna de substancias tóxicas como la ergotamina y productos derivados del ácido lisérgico. Dependiendo de diversas circunstancias, en los cuadros clínicos desarrollados puede predominar las manifestaciones de gangrena o de alucinaciones.

La afectación de las extremidades comenzando por quemazón doloroso y luego dolor intenso acompañado de cambios de color y posterior gangrena y pérdida del miembro debió de causar un impacto y un espanto en el hombre medieval fácilmente comprensible. No hay remedio. Debe de ser el castigo a los pecados de la persona. La Iglesia ayuda y encauza el miedo hacia sus fines..

No es pues extraño que esta peste haya dejado huella también en el arte románico. La magnífica talla del canecillo de Javierrelatre lo viene a confirmar. Es sin duda una referencia explícita a la enfermedad y a la vez, un referente que puede ser de importancia a la hora de datar el templo así como las fuentes artísticas de influencia transpirenaica. Es lógico pensar que se representa algo que se conoce.

Sobre estas líneas dos imágenes: una de un canecillo de Iguacel (Huesca) en donde se muestra una extremidad inferior, pie y pierna, a modo de exvoto. A la vista de lo referido su simbolismo es claro, máxime por la relación artística entre ambos templos con Jaca como referente. La otra es de Javierrelatre: es un canecillo de un perro con un pan en la boca. Es habitual hablar de la simbología del "compañero constructor" al modo de Santo Domingo de la Calzada. El perro es el obrero que porta una piedra para edificar el templo. Pero quizá aquí, dado que porta un pan con dibujo en forma de cruz, haya que pensar de otro modo y esté en relación con el consumo del pan bueno.... el bien contra el mal una vez más..

Queda el segundo aspecto de la enfermedad: el ergotismo nervioso. Provoca alucinaciones, visiones de luz y color, sonidos... En 1938 el químico Albert Hofmann sintetizó la dietilamida del ácido lisérgico. Accidentalmente experimentó sus propiedades alucinógenas en 1943 al absorber por vía cutánea una pequeña dosis y tener alucinaciones: «imágenes fantásticas, formas extraordinarias con patrones de colores intensos, caleidoscópicos»... Probablemente hubiese que "cuarentenar" algunas experiencia místicas de la época medieval.


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