LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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PORTADAS: EL TRIUNFO DE UN MODELO

O

LA NECESIDAD DE CAMBIAR PARA UNIFORMAR (Cont.)


La portadas de los tres templo a estudio: Iguácel, Sásave y Loarre se muestran sucesivamente en las imágenes 1 a 3.

Comparten varias circunstancias formales idénticas: Las tres se hallan en un cuerpo adelantado al muro que las contiene. En los tres casos existe una disociación edificativa entre las hiladas y en ocasiones en el estilo de los materiales que las forman. Es lógico pensar que si desde el replanteo el arquitecto pretende edificar una portada adelantada, las hiladas iniciales así como las sucesivas, reflejarán esta circunstancia. Lo contrario apunta a un cambio de planes.

Formalmente son de idéntica hechura, basada en las portadas de Jaca: columnas acodilladas sobre las que voltea arquivolta de baquetón grueso en ángulo flanqueado por otros dos de menor tamaño, así como otra exterior de ángulo liso. En todos los casos decora el conjunto una orla-guardapolvo de ajedrezado jaqués.

Hasta aquí las semejanzas formales. Vamos a ver los matices diferenciales, que quizá puedan servir como elementos para conjeturar acerca de su cronología.

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En Iguacel (Imagen 1), hay un hecho diferencial sobre el que se ha escrito mucho y todavía da quebraderos de cabeza para intentar encajarlo con el "cronograma oficial". Me refiero, claro está a las once lápidas epigrafiadas sitas bajo su tejaroz en las que con todo detalle se da noticia de la fundación y conclusión del templo, sus comitentes, el rey reinante, la fecha -1072- en que se concluye ("explicita") así como los respectivos autores de la escritura (que no de la escultura) y de la pintura.

Otra diferencia la establece su decoración: dos pequeñas e innecesarias impostas semejantes a las vistas en el pórtico oeste de Jaca y quizá motivadas por imitación del mismo; una orla de palmetas exterior a la arquivolta más interna, como en la portada sur de Jaca y por fin, unos capiteles con palmetas de arcaica hechura, rectangulares, rematando las jambas de la portada, quizá los de la portada original.

La excesiva altura del cuerpo adelantado que contiene la portada es probable que sea obligada para contener las mencionadas lápidas epigrafiadas. Revisadas en detalle se advierte su recolocación en el actual lugar, así como que la longitud de la inscripción total fue la misma que la actual.

Dos machones inferiores coherentes con la base del edificio flanquean la portada. Sobre ellos se alzan basas y columnas y es probable que sean el restante de los contrafuertes de la portada original.

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La imagen 2 corresponde a la ermita de San Adrián de Sásave. Jaquesa cien por cien. Columnas como apeo de arquivolta con baquetón grueso y dos pequeños; otra exterior de perfil liso, guardapolvo ajedrezado... Todo según lo esperado. La diferencia en este caso, importante y desaparecida, estriba en que tuvo tímpano enjarjado. Como en Jaca. En la imagen 9, activa, se advierte el vestigio de sus aletas colocando el cursor sobre la misma. Iguacel es sin duda la más "jaquesa de las tres", es decir, la que mejor responde al modelo de la portada oeste de Jaca; eso sin considerar la escultura de los capiteles; que también lo corrobora.

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Por fin, la imagen 3 nos muestra la portada de Loarre. Todo lo dicho en lo tocante a lo formal es idéntico: Columnas como apeo de arquivolta con baquetón grueso y dos pequeños; otra exterior de perfil liso, guardapolvo ajedrezado.

Aquí la diferencia la aporta la decoración. En Iguacel no había. En Sásave hubo tímpano. En Loarre se aportó una forma totalmente novedosa de decorar la portada: Sobre una moldura de ajedrezado jaqués se dispuso un friso monumental centrado por Cristo en mandorla rodeado de los Tetramorfos, sendos ángeles y grupos de personas tras unas ondas que recuerdan al agua. Escultura aplacada, Tolosana por lo tanto, en la que se advierte la forma de hacer del Maestro Bernardo Guilduino o de su escuela; como son los pliegues de los mantos de Cristo y de los ángeles.

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Las imágenes 4 a 6 muestran detalle de las arquivoltas de las tres portadas en las que se pueden comprobar y comparar los detalles descritos en el texto.

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Jaca es el modelo, sin duda. La imagen 7, de contrapicado muestra la hechura de las dos primeras arquivoltas así como la articulación del tímpano. Esas mismas formas las vemos repetidas en las imágenes 8 a 10 correspondientes a Iguacel, Sásave y Loarre. Repito la evidencia de que Sásave tuvo tímpano enjarjado, apreciable por las señales que resalto en la imagen 9, activa.

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En definitiva, concluyo diciendo que en los tres templos se rehizo la portada existente adecuándola al modo jaqués como expresión del cambio radical experimentado en el reino por la "revolución de Sancho Ramírez" de la cual son exponentes el cambio de rito hispanovisigodo por el oficial romano, la dependencia y protección oficial del papado, la llegada del arte pleno francés, la promulgación de fueros para la gente de su ciudad, a la que declara libre, o la liberación de la dependencia de los nobles para mantenerse en el poder, .

Iguácel es la que reúne más detalles jaqueses, y en cuanto a su inscripción, me atrevo a creer que era la existente en la portada original del templo, recolocada en su rehechura a la jaquesa. Justificaría la discordancia cronológica entre lo epigrafiado (1072) y lo aceptado como momento pleno del arte jaqués (1080-1090).

Sásave tuvo tímpano. Y es una lástima el que no haya noticia del mismo y de su decoración. Creo que fue lo suficientemente bien extraído para creer que se hallará en alguna colección particular. Habrá que estar atentos a ese extremo. Sus dimensiones y el resto del enjarjado pueden ser la prueba de su origen.

Y Loarre.. La portada se rehace cuando los obreros ya están a mitad de fábrica de la iglesia superior, que es el punto donde cambia el modo lombardo y se desecha la fórmula de bóveda de arista optando por la majestuosa bóveda actual. Es entonces cuando se pudo encontrar aquí el maestro Guilduino o gente de su taller para labrar el majestuoso friso y algunos de los capiteles de los vanos superiores. Ya han acabado obra en Jaca (el canecillo del angelote está en lo alto de la cabecera y por tanto debió de ser de lo último que se labrase). También convendría ese momento a la firma del capitel de Jaca ("Bernard") que es uno de los que se colocaron aprisa para concluir el templo según refiere Bernabé Cabañero.

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En fin, cuando vuelvas a visitar Loarre o Sásave o Iguacel o Jaca o cualquier otro templo, no des nada por supuesto. Olvida momentáneamente todo lo que sabes, has leído o te han contado y vuelve tus ojos a las piedras. Piensa en cómo lo hicieron. Cuales fueron sus motivos..

Es probable que disfrutes más de tu visita y seguro que verás más y mejor. "Ve mirando" como me aconsejó un buen amigo.


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