LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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SAN GIL DE LUNA - RETIRADA DEL PAVIMENTO Y TUMBAS EN EL ESTRATO ROCOSO


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Continúan las obras en la iglesia de San Gil de Luna y con ello las sorpresas derivadas de elementos hasta ahora ocultos. Durante este extraño verano de 2020, tras las labores de pilotaje y sellado de las fallas externas al templo así como de los estratos rocosos que comprometían su estabilidad, se procedió a remover el pavimento de cemento del interior para "perseguir" a la gran "falla de San Gil" con intención de continuar con su estabilización en el interior. Su trayecto interior es más pequeño de lo que se presuponía viéndose limitada a una pequeña zona en el ángulo SW del templo (señalado con la línea roja "A") pero se han puesto de manifiesto dos grietas más: la señalada con línea roja "B", bautizada como "falla de San Ginés" y la "C", transversal a la cabecera, para la que ya se nos han acabado los nombres de santos en el templo. El equipo formado por el arquitecto José Miguel Pinilla, director de la ejecución de la obra, el arquitecto técnico Jaime Carbonell, director de la obra y el responsable de la empresa constructora "Piedra Casbi S.L.", José Enrique Oliván aquitecto técnico jefe de obra, parecen querer insistir en que afloren elementos de gran interés en este singular templo lleno de historia y de enigmas que a buen seguro nos va a seguir sorprendiendo.

El informe técnico del arqueólogo en el anexo III de la documentación de fin de obra (24-08-2020) señala algunas conclusiones referentes a su actuación como la ausencia de nivel arqueológico debido a actuación previa; la presencia de tumbas excavadas en el substrato rocoso sin ajuar ni restos por lo que se señalan como de época indeterminada estimando que sean previas al templo por existir tumbas bajo el muro de cimentación del ábside, pertenecientes probablemente a cristianos anteriores al siglo XII.

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Una vez retirado el moderno pavimento de cemento y el encachado subyacente, quedó vista la roca madre sobre la que asienta el templo lo cual ha permitido reconocer la existencia de un desnivel importante del espacio interior motivado por un deslizamiento del estrato en contacto con el muro norte y una sobreelevación del situado en contacto con el muro sur (que señalo resaltado en gris en la imagen de cabecera). Además de las ya mencionadas fallas afloradas (que serán convenientemente tratadas para garantizar la estabilidad del edificio) han aparecido una serie de tumbas antropomorfas excavadas en la roca. En la imagen de cabecera he realizado un esquema aproximado de su situación sobre la planta del templo. He reconocido 19 tumbas, todas ellas con su eje mayor oeste-este con la cabeza a poniente como es habitual en este tipo de estructuras (la finalidad es levantarse el día de la resurrección ya orientados hacia la luz). La longitud de las más grandes es de alrededor de 2 o 2,10 m y unos 50 cm de anchura. Encontramos otras de menor tamaño y algunas claramente dedicadas a niños, como las señaladas con los números 18 y 19 en la imagen de cabecera.

Ya se sabía de la existencia de estas tumbas porque cuando se colocó el ahora retirado pavimento de cemento sobre un sustrato de piedra y tierra, se comprobó su presencia aunque, lamentablemente, no me consta que se dejase testimonio documental o gráfico de las mismas ni de que se llevase a cabo documentación arqueológica de aquella actuación.

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La zona de color más claro que se aprecia en los muros de la imagen 3 nos señala el nivel de la solera ahora retirada. El espacio existente entre el estrato de roca firme y el pavimento del templo requirió un notable espesor dado el desnivel producido por la falla del terreno, notablemente más bajo en el lado izquierdo (norte) de la imagen.

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Mi opinión es que estamos ante una necrópolis de repoblación sobre la cual se edificó este templo. Esta afirmación se puede efectuar porque el basamento de la cabecera asienta sobre algunas tumbas antropomorfas que se continúan por debajo del mismo, como ocurre con las señaladas con los números 1, 3 y 11. En las tumbas de los extremos (1 y 11) se colocaron sillares en la zona de los pies de la tumba para rellenar ese espacio y dar mejor apoyo al basamento del muro. Llama la atención el hecho de que la mayor parte de las tumbas se encuentran en la mitad anterior de la iglesia, en su cabecera, si bien considero que debe de ser un hecho circunstancial puesto que son de un momento previo a este templo y no debe de derivarse intencionalidad de ese hecho. Según el informe arqueológico, no han aparecido restos óseos ni cerámicos ni ajuar que pudieran ayudar a situarlas cronológicamente, aunque por comparación con otras necrópolis semejantes del Alto Aragón podríamos afirmar que esta es una necrópolis cristiana de las llamadas "de repoblación" a las cuales los diversos autores sitúan en una horquilla amplia entre los siglos IX y XI. Lo que es claro es que la edificación del templo, consagrado en 1170, nos señala una cronología ante quem previa al último tercio del siglo XII. (Ver monográfico sobre algunas tumbas medievales del Alto Aragón)

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La disposición de las tumbas antropomorfas con respecto a la grieta que recorre transversalmente la cabecera, así como las ubicadas a diferentes niveles por la falla que recorre longitudinalmente el templo, parece apuntar a que fueron hechas cuando el terreno ya estaba fallado y con una disposición prácticamente igual a la actual, porque se amoldan a las grietas y porque no da la sensación de que estén "partidas" y distorsionadas por movimientos del terreno.

En las imágenes 7 a 9 se advierte con claridad cómo la tumba continúa por debajo del basamento del muro, donde se rellenó con un sillar la zona correspondiente a los pies de la misma. Ese basamento, además, se interrumpe en la proximidad del pilar situado más medial por el afloramiento rocoso del estrato sobre el que se fundó la cabecera del templo.

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En la imagen 10 vemos otra de las tumbas que penetran bajo el muro del templo. Está en el lado inferior izquierdo y corresponde a la señalada con el número 11 del esquema de la cabecera. También la zona de los pies fue rellenada con un sillar. A su lado otra pequeña tumba, infantil, aprovecha el espacio próximo a la grieta que cruza la cabecera.

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La imagen 11 corresponde a una vista general del templo desde la cabecera tomada, como varias de las anteriores, con el gran angular para poder ofrecer un mayor espacio visual de imagen. Desde esa perspectiva se advierte bien el nivel más alto del la roca sobre la que asienta el muro sur, que además es ligeramente oblicuo hacia el mismo.

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Las imagen 12 y 13 corresponden respectivamente a los laterales sur y norte del templo, documentando la forma de asentar los paramentos en el estrato rocoso con sus notables diferencias de nivel. Los constructores hubieron de superar esta inicial complicación para lograr un plano horizontal de pavimento y un zócalo perimetral que mantiene el nivel en todo el templo. Otras complicaciones, como la aparición de las sucesivas fallas, les harían desistir del proyecto inicial como vamos advirtiendo gracias a la información recogida a través de esta notable actuación de "salvamento" de San Gil de Luna.

En la imagen 12 podemos ver adosado al muro el sarcófago que se guarda en el templo. Llamo la atención sobre el mismo porque no se ha retirado durante la obra y por tanto el pavimento de cemento y el substrato de piedra y tierra bajo el mismo nos da idea del nivel del piso de cemento y encachado ahora eliminados.

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La imagen 14 corresponde al afloramiento interior de la potente falla de San Gil, que se presumía fuera de mayores dimensiones en el interior. Está ya perforada para colocar los vástagos que la "coserán" de modo semejante a como se ha hecho al exterior.

El espacio interior del templo lo recorre otra falla con deslizamiento del plano horizontal que origina los dos niveles de su basamento. Además, en la zona de los pies hay una grieta bien señalada que se dirige desde el lado norte de la portada occidental hacia el muro sur y que podemos ver en las imágenes 15 a 17. Esta grieta no ha provocado deslizamientos del terreno.

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La imagen 18 es activa y colocando el cursor sobre la misma se resalta la grieta puesta de manifiesto en la cabecera del templo a la que recorre de modo casi transversal, adaptándose a su perfil las tumbas excavadas en la roca.

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La imagen 19 corresponde al pilar posterior norte situado junto al muro de cierre, lugar en el que durante la remoción del pavimento se ha evidenciado el arranque de un muro compuesto, formado por sillares exteriores encofrando el núcleo del mismo. No está trabado con el pilar sino que se colocó adosado contra el mismo. Probablemente sea la evidencia de un primer intento de cierre prematuro del templo una vez que empezaron a surgir problemas. En dos de los sillares de ese vestigio (los inferiores del lado oeste) he detectado marcas de cantero: una corresponde a la más frecuente en el templo (raya con remates a ambos extremos) y la otra es una flecha longitudinal con la punta no cerrada.

La forma de las tumbas excavadas en la roca es variada. Unas son grandes, de más de 2 metros de longitud. También las hay infantiles. La zona de la cabeza suele estar bien señalada así como el perfil de los hombros. En otras se advierte aspecto de "bañera", sin tanta perfección en su elaboración. Ya he mencionado mi opinión de que corresponden a una necrópolis de repoblación. Creo que la necrópolis puede continuarse en el exterior del templo por delante de su cabecera y que será de gran interés su prospección arqueológica en busca de tumbas no afectadas por la edificación del templo. También tengo la sensación de que hay tumbas en el entorno del templo bastante más tardías, relacionadas con esta iglesia ya edificada (al norte y a poniente de la iglesia). Algunas las hemos visto en la primera fase arqueológica delimitadas con lajas o sillares como los de la iglesia conservando restos óseos, mientras que otras están excavadas en la roca con mayor amplitud y perfección existiendo en alguna la losa de cubierta. En fin, que creo imprescindible un estudio arqueológico del espacio que rodea al templo y que sin duda nos puede seguir sorprendiendo.

Otro asunto es el de reponer un pavimento adecuado al templo. Una posible solución para no volver a ocultar todos estos interesantes hallazgos sería colocar un pavimento transparente (quizá parcial) al modo de lo existente en el monasterio nuevo de San Juan de la Peña. Además se impone, tras el estudio arqueológico del entorno, una adecuación del espacio con fácil acceso al interior del templo. Hacer de nuevo visitable y dotar de contenido a esta singular iglesia, una vez solucionados sus problemas de estabilidad, pueden hacerla tremendamente atractiva tanto a los amantes de la época medieval como a numerosos visitantes que a buen seguro disfrutarán de la misma.

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Una vez emitido el correspondiente informe de final de la obra así como el relativo al estudio arqueológico del interior de la misma, el viernes 9 de octubre de 2020 acompañé en visita al templo al cuerpo técnico y a una serie de autoridades locales y de la DGA, encabezadas por la Directora General de Patrimonio a quien se mostró la obra, los hallazgos aparecidos en la misma confirmando el cambio de estrategia edificativa original por la aparición de la "falla de San Gil" y los posibles proyectos para su acabado definitivo y musealización de cara a hacer visitable el lugar y poder utilizarse como referente cultural para la villa de Luna, tanto para ser visitado por turistas y personas interesadas en la época medieval como para llevar a cabo conciertos, charlas y otros actos culturales en su interior.

Se ha apuntado la posibilidad de dejar vistas las tumbas de la cabecera del templo mediante un pavimento transparente, al modo en que se ha hecho, por ejemplo, en el monasterio de San Juan de la Peña o o en la iglesia del castillo de Monzón. También queda pendiente la necesaria e importante labor arqueológica en las abundantes tumbas conocidas del entorno de la iglesia y de otros vestigios que puedan aparecer.

Las grietas del interior del templo se han "cosido" con grapas y varillas de fibra de vidrio además de cementarse para proporcionar la mayor estabilidad posible a la roca-base del templo (Imagen 22)... Continuamos.

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Huesca, 3 de septiembre de 2020

y 9 de octubre de 2020

Antonio García Omedes

de la Real Academia de San Luis



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