LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

Webmaster: A. García Omedes - Huesca (España)

 

| Presentación | Novedades | Mapa del Sitio | Mapas Activos | Opinión | Castillos XI-XIII | Rutas Románicas | Monográficos | Otras Regiones

Enlaces | Bibliografía | Diccionario | Distinciones | Premio Romanico Aragonés | Fondos de Escritorio | Inicio |

 

EL TETRAMORFOS DOBLE DE LOARRE

UNA NUEVA "PORTADA PUZLE"


El castillo de Loarre es uno de esos lugares que cuando los conoces sientes la necesidad de volver una y otra vez tanto por la magia de su estampa como por la belleza del temprano arte románico mostrado de modo exuberante en su monumental iglesia de San Pedro. A fuerza de volver acabas comprendiendo algunos matices de su atrevido y novedoso diseño, tanto en lo formal como en lo ideológico; aunque a la par te asaltan dudas ante cada uno de sus rincones llegando a concluir que sin duda es histórico y bello, pero que cuanto más lo conoces más enigmas te suscita.

La portada existente en el muro meridional de la iglesia de San Pedro de Loarre es el único acceso al interior del castillo. La doble circulación de canónigos y de soldados que en su interior se desarrolla a diferentes niveles, se inicia en esta única puerta poseedora de una doble funcionalidad simbólica y defensiva. Posiblemente por esta circunstancia recibió una decoración excepcional.

Llegado a este punto, retomo la hipótesis que ya planteé en su día mediante el artículo "Portadas: El triunfo de un modelo, o la necesidad de cambiar para uniformar" (Julio 2010) a través del cual propongo la idea de que la portada oeste de la catedral de San Pedro de Jaca supuso para la incipiente monarquía aragonesa un verdadero emblema, tanto por su diseño formal como por la ideología que transmite a través del crismón trinitario y del mensaje del capitel de Moisés y Aarón magistralmente estudiado por David Simon ("A Moses capital at Jaca". Imágenes y promotores en el arte medieval. Miscelánea en homenaje a Yarza Lucas, Bellaterra 2001. p.: 215) estableciendo un paralelismo entre el binomio Moisés/Aarón como conductores de su pueblo hacia la Tierra Prometida y el monarca Sancho Ramírez y su hermano el infante obispo García que en paralelo asumen ese ideal de traslado a la tierra de promisión por medio de la reconquista del territorio.

El modelo de la portada jaquesa será exportado a los templos de Iguácel, Sásabe y Loarre, reemplazando en todos los casos a otras portadas preexistentes como afirmación del cambio de liturgia y también del modo de edificar los templos, reforzando de este modo visual la alianza con Roma a la que Sancho Ramírez ha infeudado su reino.

La portada de Loarre es injertada. No hay sino observar la incoherencia de las hiladas del muro respecto a las de la estructura adelantada que la contiene, hecho también apreciable cuando se examina el encaje de su zona interna con el paso abovedado situado bajo el templo.

La portada Loarresa recibió una escultura a modo de friso bajo su tejaroz, circunstancia totalmente novedosa para ese momento en territorio hispano. Lo habitual era añadir la decoración en un tímpano que en ocasiones poseía un crismón. Lamentablemente el friso fue dañado en su mitad superior por el añadido en el siglo XVIII de un edificio adosado al muro sur del templo. En 1915 la restauración del arquitecto La Figuera lo retiró, dejando vista la portada y el mutilado friso.

En junio de 2000, Francesca Español Bertrán dio a conocer en Moissac el artículo "Documents inedits sur le portail de Loarre" en el congreso "La sculpture en Europa Meridionale autour de 1100" (Español Bertrán, Francisca, El castillo de Loarre y su portada románica, Locvs Amoenvs, nº 8, p. 7-18, 2005-2006.). En el mismo mostró los dibujos inéditos del siglo XVII del castillo de Loarre existentes en el llamado "Codex Valentinus". Uno de ellos daba a conocer el aspecto que la portada en cuestión tuvo antes de ser mutilada, como puede verse en la imagen activa sobre estas líneas. Colocando el cursor sobre la misma se superponen tres de los aplacados esculpidos de Bernardus Guilduinus existentes en la girola de San Sernin de Toulouse que sin duda fueron modelo para la decoración de esta portada.

Hasta aquí lo aceptado para esta portada, con el añadido de la mención de mi hipótesis acerca de que fuese eliminada una portada previa para ser rehecha siguiendo el modelo de Jaca. Como en algunos otros lugares mi teleobjetivo llega y ve lo que otros no vieron o no tuvieron en cuenta. "Miraron pero no vieron". Me estoy refiriendo, y ya entro de lleno en el extraño titulo de mi artículo, al hecho de que en esta recolocada portada hubo no un Tetramorfos sino dos, de los que hoy quedan duplicados los correspondientes a los Vivientes terrestres: el león de San marcos y el toro de San Lucas.

Colocando el cursor sobre el esquema mostrado sobre estas líneas correspondiente a los restos de la escultura actual de Loarre, advertirán que resalto en amarillo los fragmentos inferiores de los aplacados esculpidos de Bernardus Guilduino o de su taller, réplica fiel de lo visto en San Sernin de Toulouse. A ambos lados del Pantocrator, en color rojo se hallan los símbolos de los Vivientes de San Lucas a nuestra izquierda y de San Marcos a la derecha. Ambos portan los Evangelios.

Si nos fijamos ahora en esta zona central del friso veremos que al igual que sucede en el Pantocrator tolosano, la mandorla está rodeada por la representación de los cuatro evangelistas. Podemos verlo en la imagen superior y también en la que muestro bajo estas líneas, activa. Colocando el cursor sobre ella se resaltan duplicados los Vivientes terrestres, en amarillo los tolosanos y por fuera, en rojo, otros dos no incluidos en la placa escultórica.

De nuevo en la imagen activa bajo estas líneas he superpuesto la fotografía de la escultura del Pantocrator de Toulouse con el friso de Loarre para comprender mejor estas ideas.

Es evidente que las placas escultóricas con el Pantocrator y los seres angélicos que lo flanquean siguen el modelo de la girola de San Sernin. Allí una inscripción en el arco que enmarca a ambos seres angélicos los identifica como Querubín"A Dextra Patris" y Serafín "Sine Fine Sinistram"

De nuevo una imagen activa muestra el esquema de cómo debió de ser esta portada con las tras placas tolosanas íntegras entre las que se intercalaron elementos escultóricos repetidos, como es el caso de los mencionados Tetramorfos.

¿Cuál es la explicación para esta anómala repetición de elementos?. Yo apunto a que esta portada vino a suplir a otra previa cuya decoración debió de incluir a los dos tetramorfos repetidos, más otros dos desaparecidos en la reforma del XVIII y un hipotético Cristo en Majestad al que debieron de rodear. Portada sencilla, castrense, que una vez infeudado el reino y gracias a la efervescencia de la asunción del nuevo estilo edificativo y decorativo, fue convenientemente reconvertida en esta, al modo jaqués luciendo el añadido del friso decorado con la obra de un gran escultor tolosano que ya ha trabajado en la catedral de Jaca. Al igual que ocurre en otras destacadas portadas del románico hispano (Platerías en Santiago es el paradigma) elementos procedentes de otros lugares u otras portadas son reutilizados para completar su decoración. La portada propiamente dicha, trae motivos jaqueses en sus capiteles. Los monos simbolizando el pecado y al otro lado la obediencia ciega al mandato divino: el sacrificio de Isaac al igual que en Jaca. De nuevo el drama familiar traído de los clásicos tanto en lo ideológico como en lo formal como describe magistralmente el profesor Prado-Vilar en su trabajo "Saevum Facinus"

¿Cómo debió de ser la desaparecida portada castrense de Loarre?. Como ya he mencionado, debió de ser sobria, y por los elementos que restan, con un Pantocrator rodeado de Tetramorfos, y acaso, siguiendo lo visto en lugares como Jaca o Santa Cruz de la Serós, con un crismón sobre ella; quizá el que hoy recolocado, vemos sobre el acceso a la cripta de Santa Quiteria.

Cuando en enero de 2009 señalé en un artículo la trascendencia de los dibujos de Loarre de 1637 incluidos en el Codex Valentinus, ya apunté la posibilidad sugerida por José Antonio Santolaria y reforzada por los mismos, de que las piezas que faltan del friso escultórico en cuestión fueran retiradas al adosarse el edificio del XVIII y reutilizadas como pavimento para la cripta cuyo nivel se recreció hasta enrasar con la bancada perimetral que parece no existir, a la par que desaparecieron los escalones que en la planta mencionada se dibujan para bajar a la cripta.

Es necesario un estudio formal de ese pavimento, removiendo las losas para ver si como todo apunta, guardan los fragmentos que faltan del friso decorativo de la portada loarresa.


Páginas consultadas:

Ver mis estadísticas