LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

Webmaster: A. García Omedes - Huesca (España)

 

| Presentación | Novedades | Mapa del Sitio | Mapas Activos | Opinión | Castillos XI-XIII | Rutas Románicas | Monográficos | Otras Regiones

Enlaces | Bibliografía | Diccionario | Distinciones | Premio Romanico Aragonés | Fondos de Escritorio | Inicio |

 

DECORANDO LA CATEDRAL DE JACA


1

La imagen que abre esta pagina muestra dos capiteles románicos. El primero corresponde al exterior de una ventana del lienzo sur de la iglesia de San Pedro del castillo de Loarre. El segundo es del exterior del ventanal norte del primer tramo de la catedral de San Pedro de Jaca. En Loarre vemos un ajuste perfecto entre la pieza esculpida, el vano en que se acodilla la columna y la previsión mostrada por el cantero al prolongar el ábaco con motivos taqueados más allá de las palmetas que lo decoran para ofrecer continuidad con la moldura que lo continúa (flecha amarilla). En el caso de Jaca vemos un cúmulo de imperfecciones. El ábaco está rebajado para ajustarse a una moldura taqueada preexistente, se ha encajado en en el sillar del fondo abriendo hueco en el mismo, la incongruencia en altura se ha solucionado interponiendo una losa entre cesta y ábaco y el lateral derecho de la cesta se ha empotrado en la jamba del vano (flechas rojas). ¿Quiere esto decir que los constructores de Jaca eran unos "chapuceros" a la hora de acodillar columnas en los vanos?

Recientemente he escuchado al profesor Bango Torviso exponer unas interesantes ideas que están tras las reflexiones que voy a hacer. Adelantando el final de su elaborada exposición, que mereció la pena escuchar (considero imprescindible leer el libro sobre la catedral que publicará este mes de diciembre de 2020), afirma que la catedral fue iniciada en tiempo del rey Ramiro I siguiendo modos de hacer del primer románico, con presbiterios de igual profundidad en sus tres cabeceras, sin espacio para acodillar columnas y voltear arcos triunfales en dichas cabeceras y con un diseño de vanos absidales que debieron de ser muy parecidos al los de la iglesia de Saint Sernin de Toulouse.

Más adelante, con el empuje derivado del viaje de Sancho Ramírez a Roma en 1068 y el cambio de rito llevado a cabo en 1071 coincidiendo en el tiempo con su segundo e interesado matrimonio y con la bula "Quamquam sedes" de Alejandro II autorizando y tutelando la gran obra de Loarre, el proyecto inicial de Jaca basado en el primer románico derivará hacia una gran obra del románico pleno o francés que dará como resultado la edificación de la primera catedral románica en territorio hispano. (Bango situa su fundación en el intervalo entre 1058 y 1063 bajo el reinado de Ramiro I).

Hasta Jaca llegaron escultores ultrapirenáicos con una depurada técnica basada en el arte clásico dispuestos a dar un giro a la catedral decorándola con el mejor arte francés. La catedral, con su cabecera, la portada occidental y los muros perimetrales levantados empieza a recibir elementos escultóricos que no habían sido planteados en el proyecto inicial. Es por eso que, como señala Bango, los ábacos de los capiteles del ventanal sur del ábside (imagen inferior) tuvieron que ser rebajados para ajustarse a la moldura taqueada preexistente y al giro de la misma hacia el interior del vano (flechas amarillas). Evidentemente ábacos, capiteles y columna acodillada no son elementos estructurales sino que están simplemente colocados contra las estructuras del vano, decorando una ventana que debiera de haber sido al modo de lo visto en Toulouse.

Si ahora pasamos al interior del ábside sur de Jaca para ver los capiteles que decoran ese vano veremos que ocurre lo mismo que ya hemos visto al exterior y que señala con acierto en profesor Bango: ambos ábacos están "mordidos" (imagen inferior, flechas amarillas) para ajustarlos a una moldura taqueada preexistente y que con posterioridad fue eliminada al igual que la que continuaba el borde inferior del ventanal.

¿Y qué ocurre con el resto de los capiteles que decoran los vanos de los muros laterales de la catedral? Pues sucede que cuando se los revisa uno a uno se advierte que también sus ábacos están retallados para adaptarse a la moldura preexistente y que las propias cestas han sido colocadas de modo traumático con respecto a los sillares del vano de la zona en que asientan. Bajo estas líneas el ejemplo de tres parejas de capiteles, dos del interior y una del exterior, señalando con flechas amarillas los puntos donde se ha rebajado el ábaco o donde se ha tallado directamente con una sección recta como en el segundo de los casos.

Así pues, siguiendo a Bango, es más que probable que en origen los vanos de la catedral careciesen de otra decoración más allá de la moldura de taqueado. Una prueba de ello pueden ser los dos últimos ventanales del final de la nave norte, como puede advertirse en la imagen inferior. Estos ventanales ya no recibieron columnillas ni arquivoltas.

Volviendo al ábside sur, el mejor conservado de los tres de la catedral, hay que señalar otra circunstancia que se suma a lo ya dicho: el magnífico capitel vegetal que corona la columna adosada fue desprovisto de la parte alta de sus volutas y pitones para adaptarlo a la anchura de la cornisa y su prolongación hacia el interior del muro, rebajada para poder ser colocado en este lugar. Las flechas amarillas señalan esta circunstancia. Por otra parte, es evidente que la columna no está integrada en la fábrica, además de estar compuesta de varios segmentos reutilizados uno de los cuales posee una muesca en forma de "L" invertida apta para recibir un pestillo de cierre.

Esa misma circunstancia que vemos en los capiteles de los vanos de las naves podemos advertirla en el gran ventanal del transepto norte. En la imagen inferior señalo con flechas amarillas el rebaje del ábaco para adaptarlo a la moldura preexistente.

Así pues, las imperfecciones en la fábrica de la catedral en lo tocante a la articulación de ábacos, capiteles y columnillas con los vanos no se debe a impericia de los constructores sino a que hubo una variación en lo tocante a la decoración del templo siguiendo el nuevo estilo del románico pleno que vino a adornar el inicial templo de Ramiro I en tiempo del reinado de su hijo Sancho Ramírez. En Loarre, como vimos al principio, los constructores ya tenían un plan prefijado para colocar los capiteles de fábrica a la vez que elevaban los espectaculares muros de la iglesia de San Pedro.

La iglesia de San Pedro de Jaca, que será la sede episcopal de los "obispos en Jaca", se inició con criterios del primer románico, "lombardistas" según expresión del prof. Cabañero Subiza. Bango, recurriendo al "documento del mercado" señala que en esa fase estarían acabados los ábsides, iniciados los muros laterales y la gran portada occidental. Será a partir de ese momento temporal cuando llegue el cambio a la iglesia con constructores y escultores franceses que le darán un aire totalmente distinto gracias a la inclusión de la escultura en los vanos ya realizados así como a la creación de notables obras escultóricas de aire clásico en los capiteles de las naves y los pórticos. Jaca. impulsada por Ramiro I es la primera catedral románica hispana y su influencio se dejará notar a lo largo de toda la ruta jacobea.

Hay que volver lo ojos a los documentos medievales, que si bien son falsificaciones interesadas para confirmar propiedades, derechos y privilegios del episcopado oscense, contienen una notable carga de información real para que pudiesen pasar como verdaderos ante quienes conocían la historia reciente de la edificación catedralicia.


Huesca; 17 de noviembre de 2020

Antonio García Omedes,

de la Real Academia de San Luis


Páginas consultadas:

Ver mis estadísticas