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Yo siento no tener material internauta -en realidad es que nací un poco antes de tiempo- para optar a esa magnífica llave del maestro del reino de los Mallos, pero lo que sí tengo ganas es de felicitarle por su trabajo y además agradecerle que haya colgado (¿se dice así?) esas líneas que le dediqué en Heraldo.
En ellas quise reconocer los muchos ratos que sus imágenes han acompañado mis investigaciones y, sobre todo, su generosidad hacia el eje vertebral de nuestra civilización: el románico, que logró hacer de la piedra enfriada por los duros
inviernos el foco de calor que abrió las puertas de la modernidad a estos valles que, usted y yo, queremos con toda nuestra alma.Camino de cualquier ermita, soñando con encontrar nuevas puertas al ayer, seguro que nos encontraremos. Sirvase autoconcederse la llave por méritos indiscutibles.
Domingo Buesa Conde.
5-Febrero-2003
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