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-ABIZANDA- |
UTM 30T 268901 4680765 636 m. |
(SOBRARBE ) |
Fortaleza musulmana denominada Abinyuyas de donde deriva su nombre actual. Fue tomada por Sancho el Mayor. Se acepta su reconstrucción en 1023 para atacar la cuenca del Isábena. Conocemos el nombre de sus primeros tenente. El primero es Ato Galíndez, que lo fue entre 1055 y 1076. Ello indica que era plaza cristiana ya en tiempo de Ramiro I. Fue la fortaleza cristiana más meridional, de las que defendieron la cuenca del Cinca.
Perfectamente visible desde la carretera C-138 de Barbastro a L´Ainsa. Domina el cerro en que se asienta el pueblo. Las vistas de la comarca y del pirineo, desde su cadalso, son espectaculares. Las llaves para visitar la torre las proporcionan amablemente en la primera de las casas entrando hacia la plaza del pueblo, a la derecha. Casa señorial, con aspecto de siglos a sus espaldas.
La esbelta torre de Abizanda es obra indiscutible de maestros lombardos llevada a cabo hacia 1023; para plantear el ataque de la cuenca del Isábena. La edificación del recinto y capilla del castillo es posterior, obra de maestros locales.
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A pesar de que lo más llamativo es la estructura de la torre, no hay que perder de vista los alrededores de la misma donde afloran los restos del recinto fortificado. (Ver plano).
El recinto, alargado en dirección N-S, cuenta con un cubo de muralla en cada uno de sus lados. El del lado N, está representado por la torre; el del S, puede apreciarse en la imagen 4 en primer término; y en el oriental, una vez más se aunó cruz y espada: dada su orientación litúrgica se aprovechó para construir la capilla del castillo. (Ver imágenes en el apartado dedicado al recinto).
El donjon de Abizanda, es el que ha llegado a nosotros en mejores condiciones; pues conservó íntegra sin desmoronarse su porción superior, como se puede apreciar en imágenes de Lucien Briet (Imágenes 6 y 7)
La rehabilitación de la torre, reconstruyendo su espectacular cadalso perimetral, su cerramiento a cuatro aguas y las plantas de madera, posibilitan su conservación y visita. Cada vez que veo el resultado de la restauración, siento envidia pensando en el Castillo de Loarre. El reponer las estructuras exteriores de madera al estilo de Abizanda le aportarían su auténtica fisonomía.
Se han reconstruido los arcos de medio punto que sustentaban las plantas 4ª y 5ª, y de los que (como se aprecia en la imagen antígua 7) subsistían los arranques en los muros.