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CLAUSTRO: CAPILLAS LATERALES, LÁPIDAS Y PUERTA MOZÁRABE.-
Al claustro se accede por una magnífica puerta mozárabe de arco de herradura dovelado, que apea sobre impostas sogueadas (Imágenes 1 y 2) y que evidentemente corresponde cronológicamente a la época de edificación de la iglesia inferios de los Santos Julián y Basilisa.Se apunta en la mayoría de lo leído que esta puerta debió de ser "trasplantada" en la época de la reforma impulsada por Sancho Ramírez. Pero hay opiniones dispares, que opinan que bien pudiera haber estado siempre en este emplazamiento. Y lo cierto es que al interior de la misma, junto a su jamba más alejada de la peña, hay un vano de cuarto de punto que pudo haber sido la comunicación con la iglesia inferior, y el acceso a esta parte alta del monasterio a través de esta bella puerta.
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Posee dieciocho dovelas muy biuen trabajadas que forman un arco de herradura. Sobre las mismas, en cuidada letra mozárabe se lee:
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PORTA PER HA(N)C CAELI FIT P(ER) VIA CVQVE FIDELI + SI STVDEAD FIDEI IVNGERE IVSSA DEI (Por esta puerta se abre el camino de los cielos a los fieles + que unan la fe con el cumplimiento de los mandamientos de Dios) |
La primera mitad de la inscripción, se repite exacta en la iglesia de Puilampa -Sádaba, Zaragoza-
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En las paredes del claustro que limitan con la iglesia, gran cantidad de laudas funerarias recuerdan a quienes aquí dedicaron su vida a la oración. (Imagen 3)
La más antigua de ellas (Imagen 4) se halla nada más salir al claustro, a la izquierda. Corresponde al obispo Sancho de Jaca , muerto en el día 10 de las calendas de Diciembre de la Era 1021; como se lee en su inscripción:
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+ X: KL: DECMBS: OBI: SANCIUS- |
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Las imágenes 7 a 13, ilustran la capilla gótica de san Victorián donde reposan los restos de los abades del monasterio. Es la primera manifestación del arte gótico florido en Aragón.
En el muro lindante con la iglesia románica se conserva una inscripción, borrosa (Imagen 13), en letra gótica que dice:
"Don Juan de Marqués, que fue monje y sacristán del Monasterio de San Victorián cuando era prior de San pedro de Tabernas, sujeto a aquel cenobio, fue nombrado abad de este monasterio por don Benedicto XIII el Papa (Luna), desde Peñíscola el 15 de diciembre de 1412. Mandó edificar esta capilla bajo la advocación de San Victorián, abad, y puesta la primera piedra en los fundamentos por el mismo den Juan, abad, fue comenzada el 22 de julio de 1426 y terminada el 5 de noviembre de 1433"
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En el sarcófago situado bajo el arcosolio/vano lateral de la imagen 7, descansan los restos del abad Marqués, y los de otros cuatro abades del monasterio: el abad Aquilino, primer abad del Monasterio, muerto en 1075; el abad Sancho, su sucesor, fallecido en 1085; el abad Juan, muerto en 1273 y el abad Francisco de Roseto, muerto el 31 de julio de 1394.
Delicados motivos labrados en la piedra adornan esta capilla. Una mirada cercana a los mismos nos permite advertir detalles tan simpáticos, como los caracoles que corren sobre los motivos vegetales (Imagen 8).
En el muro colindante con la iglesia, se abre un vano de medio punto dovelado y sobre el mismo quedan restos de pinturas modernas en las que podemos advertir medallones decorados con pavos reales. Bajo estas pinturas, y directamente pintado en la piedra, asoma un crismón trinitario de tonos rojizos (Imágenes 11 y 12). A la derecha de la puerta se halla la inscripción del XV más arriba transcrita, que da fe de la edificación de esta capilla.
Y entre la inscripción y la puerta, otra noticia funeraria en dos sillares superpuestos. El superior, aunque muy deteriorado, permite advertir con claridad un crismón arcaico, de cuatro brazos, bajo el cual la epigrafía permite aclarar que es la dedicatoria al abad Sancho, sucesor de Aquilino. Data su muerte en la era MXXIII.
En el ángulo opuesto a la capilla de San Victorián, se edificó la capilla de San Voto, a modo de pequeño templete (Imágenes 9 y 10).
Según rezan los textos: Paseaba el abad Briz Martínez por el claustro cuando dos enormes rocas se desprendieron de la peña dando una en su hombro y otra cerca de él. Considerando su salvación un milagro, mandó construir esta capilla en honor de los primeros ermitaños del monasterio: santos Juan de Atarés, Voto y Félix.
Su estilo es neoclásico y coronando su portada se halla el escudo del abad constructor, en el que se incluyen el cordero y la bandera de San Juan Bautista, que son las armas del monasterio que gobernó. Dentro hay un retablo pintado y fechado por su autor en inscripción en el zócalo, que corresponde a 1631.
El lienzo que representa el milagroso hallazgo por parte de San Voto del cadáver del ermitaño Juan. Fue pintado por Juan Pérez Galván, de Luesia en 1631 (Imagen 10).