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Al interior, la iglesia tiene en la actualidad planta de cruz latina, acabada en gran ábside (Imagen 1) cuyo cilindro se halla adornado por cinco arcos situados entre dos impostas. La superior, se prolonga por la nave. (Ver planta).
De los arcos absidales, tres enmarcan vanos y los otros dos son ciegos.
El ábside se cubre con bóveda de cuarto de esfera, prolongada a poniente por un tramo de medio cañón; al estilo de la bóveda absidal de San Pedro de Loarre. Por delante, corto presbiterio cubierto por medio cañón.
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La nave está dividida en tres tramos por medio de arcos fajones dobles que apean sobre pilastras que se elevan hasta la imposta que continua la superior del ábside. (Imagen 3). La última pareja de pilastras, próxima al muro de cierre, no sustentan fajón alguno.
Los brazos laterales del transepto se decoran a base de arquería a tres niveles; conteniendo el inferior los absidiolos: uno al este y otro al sur o norte; según el brazo del crucero. Se cubren con medio cañón transversal al eje mayor de la nave (Imagen 9).
Las imágenes 5 a 10, ilustran los detalles del brazo norte del crucero.
En él, se hallan, además del precioso Cristo de Siresa; que veremos más adelante; el Retablo de Santiago, pintura al temple sobre tabla del S XV, de Blasco de Grañén (Imagen 10); el retablo de San Esteban, pintura al temple sobre tabla del S XV (Imagen 9), y el retablo de San Blas, pintura al temple sobre tabla, del XVI.