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LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO
Webmaster: A. García Omedes - Huesca (España)
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- OTAL. PARROQUIAL DE SAN MIGUEL- |
UTM 30T 728888 4719056 1460 m |
El deshabitado lugar de Otal en el sobrepuerto de Biescas, a la sombra de las moles de Pelopín y Erata ambas de más de 2000 m, era hasta ayer 26 de Junio de 2002 una de mis "asignaturas pendientes".
Sabía de su iglesia y de la belleza del valle por fotografías de pioneros en este tema; como Aramendía; pero no había estado allí.
Con el apoyo de Manolo Casanovas (Imagen 3) compañero en el Hospital San Jorge de Huesca -y a pesar de ello, amigo- conseguí visitar el lugar y obtener las fotografías que os ofrezco.
Otal está situado en la cabecera del valle del barranco de su mismo nombre, afluente del río Ara (Ver mapa) y para llegar a el, en primer lugar hay que pasar por Biescas, por su Ayuntamiento o en temporada veraniega, por el puesto de información turística a fin de solicitar la llave de la barrera y el distintivo para señalizar nuestro vehículo como autorizado a transitar por las pistas, que son de acceso restringido.
Hay que depositar una fianza de 6 €, que reintegran al devolver las llaves. De nuevo en la carretera general en dirección Huesca, tomar el desvío a izda hacia Olivan, rebasarlo y seguir la pista -con barrera en el cruce del río- que pasando por delante del desvío de Susín (Oliván, Susín..es difícil pasar de largo; pero hoy vamos a Otal) nos sube hasta el cruce de caminos que se denomina "la cruz de Basarán". Es necesario vehículo todo terreno para circular sin sobresaltos.
En la cruz de Basarán, el desvío a la izquierda nos encamina hacia el puerto de Ainielle; y con 4x4 podemos seguir un buen tramo más de pista; hasta el lugar situado en el punto central de la imagen 1; donde unos indicadores nos señalan la dirección a seguir. Allí hay que dejar el coche. Más adelante, es difícil darle la vuelta.
Caminados unos 500 m, hay que estar muy atentos a una pequeña senda que sale a nuestra izquierda, bien señalizada con los trazos blancos y amarillos que nos guían todo el camino.
Magníficas vistas nos acompañan a lo largo de unos 4 km de senda que se recorren en alrededor de 2 horas. A mitad de camino, ya se da vista a Otal, en la otra ladera del valle (Imagen 2). La senda zigzaguea, ciñéndose a un par de barrancos, uno de los cuales presenta el firme de pequeños fragmentos de glera, con senda estrecha. Pasar con cuidado.
Llegados al punto de cruzar el barranco de Otal, su cantarina agua es un deleite para refrescarse; pues a estas alturas de la excursión ya hace falta; máxime cuando se levanta la vista y se ve que aún queda el último empujón para subir al pueblo. En el mismo, al poco de entrar, una gran noguera proporciona inestimable sombra para reponer fuerzas.
El retorno, si el calor aprieta, es para tomarlo con calma; pues no es de gran desnivel; pero la senda va en paulatino ascenso hasta casi llegar al coche.
Un par de tramos en la ladera norte, abovedados por el arbolado, son ideales para caminar sin el castigo del sol, y tomar aliento. En sus laterales, abundantes fresas silvestres, que en este mes aún están el flor.
Llegados al abandonado caserío (Imagen 5) nos sorprende el gracioso cartel anunciador del pueblo, en la primera edificación a nuestra izquierda (Imagen 4) realizado con herraduras, clavos, bisagras... mientras lo fotografiabamos, una vaca que "vivía" en este edificio salió asustada, de estampida. No sé bien quién se asustó más por el encuentro.
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En la parte más elevada del pueblo dominando las ruinas de Otal, se alza su iglesia parroquial (Imágenes 6 a 9), edificada en el XII y consagrada al culto de San Miguel, o según otras fuentes al Nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.
De la fábrica original queda solo su cabecera -magnífica- pues el resto de la edificación es fruto de las reformas sufridas en los S XVI y XVII.
A la nave original, se le añadió, como en tantas otras una nave lateral a base de demoler el muro sur y sustituirlo por grandes arcos de medio punto; al estilo de lo que también se hizo en Oliván.
En la imagen 9, se aprecia la cabecera original y el añadido sur. La torre también es coetánea de la reforma.
El ábside, típicamente serrablés, erigido a base de sillarejo con técnicas lombardas, a soga y tizón consta de 9 arquillos ciegos, apeados en sus correspondientes lesenas, por medio de salmeres independientes que descienden hasta un basamento compuesto por no menos de media docena de hiladas de sillarejo. Los dos arquillos y lesenas más septentrionales han quedado ocultos por la posterior edificación de la sacristía. Tres ventanales de doble derrama se abren a media altura en los espacios 3, 5 y 7.
Una moldura tórica corre por encima de los arquillos; y sobre ella, el emblemático friso de baquetones sustenta la cornisa compuesta por dos hiladas de lajas, más saliente la superior (Imagen 11).
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El cementerio se ubica, como es habitual, en el lado sur de la cabecera delimitado por murete de piedra y cerrado con verja de forja simplemente apoyada en la pared.
No contentos con enterrarse cerca de la iglesia y en sagrado, varios enterramientos en el propio espesor del ábside lo han deteriorado en parte. Espero, que ya que deslucieron la unidad artística del monumento, hayan conseguido -pagando- lugar preferente en el más allá.
La imagen 13 nos muestra el perfil de su cilindro absidal desde el lado sur. Una parte del mismo fue desfigurada al edificar enterramientos en el propio muro del templo.
Al interior del templo se accede por una portada de arco de medio punto dovelado, del XVI o XVII, con decoraciones sogueadas en su base y letras del anagrama de Cristo en la clave. Se encuentra segurada con una tabla y cuerda para que no entren las vacas (Imagen 14).
El interior presenta en la nave original, la eliminación desu muro sur y sustitución por un gran arco de medio punto (Imagen 15), A oriente, se cierra por medio de ábside de tambor cubierto con bóveda de cuarto de esfera sin intermedio de impostas. Por delante hay un presbiterio atrofiado de dos tramos, cubiertos por sendas bóvedas de cañón. Todo ello oculto a conciencia bajo kilos de enlucido y azulete repintado asemejando los sillares que previamente se habían escondido. El altar ocupa toda la superficie del ábside, compactándola, casi hasta el nivel de los tres ventanales (Imagen 18)
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Bajo la capa de azulete en el lado sur del presbiterio, se adivinan en un desconchón, pinturas perfiladas en negro, de motivos vegetales que hacen pensar que bajo en enlucido del ábside pueda haber algo interesante (Imagen 19).
Demasiado aislado y callado para que ningún responsable invierta en ello. Es posible que algún día alguien se lamente de un posible expolio.
El decorado dintel de 1579 que había en "casa Oliván" se rescató con helicóptero no hace mucho, y se puede contemplar en el Museo del Serrablo en Sabiñánigo.
La actual nave de la iglesia se cubre -no se por cuanto tiempo- con techumbre de madera (Imagen 20). El piso de la misma es de losa de piedra, abundando las lápidas funerarias en el mismo.
Varias capillitas laterales adornan los restos del muro norte original; y a los pies de la nave, un coro añadido, cubierto con bóveda de medio cañón.
La pila bautismal, cuadrada y encalada, se halla empotrada en un arcosolio en el lado norte de los pies de la nave.(Imágenes 22 y 23)
Procedente de la iglesia de Otal y representando a San Miguel pesando las almas de los difuntos, como es habitual en la iconografía, el hermoso lienzo gótico existente en el templo, se trasladó al Museo Diocesano de la Catedral de Jaca. El demonio a sus pies, trata de que la balanza se incline de su lado, mientras el Santo lo alancea.
Entre las ruinas del caserío, una calavera de vaca (Imagen 24), nos recuerda por si aún no nos habíamos dado cuenta, que estamos en un pueblo fantasma.
Cuando allí arriba te quedas en silencio, tan solo roto por el canto de algún pinzón, sientes un ligero desasosiego pensando en quienes aquí vivieron a lo largo de mil inviernos de penalidades, gozos y avatares difíciles de imaginar para el "homo-urbano" en que hoy nos hemos convertido.