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La crujía norte del claustro, de origen románico fue toscamente reconstruida; tanto en la ejecución y asimetría de sus arcos, como en la disposición de sus elementos formales.
Un ejemplo es el hecho de haber utilizado el ábaco de un capitel, como basa (Imagen 24 y 25), haciendo apear las dovelas de los arcos sustentados, directamente en el propio capitel.
Seguro que había más capiteles en este claustro primitivo; pero solo han llegado hasta nosotros esta media docena.
Ábacos, columnas y basas de esta zona claustral son comunes en el románico aragonés visitado; pero los capiteles, su labra, es diferente.
La decoración de el ábaco empleado en funciones de basa, es de hechura muy similar a uno existente en el ábside central de Santiago de Agüero, que remata un capitel decorado con lo que parece la cabeza de un rey.
Realizados en caliza muy clara, al igual que la pila bautismal recientemente "desemparedada", son de estilo diferente a los que yo he visto. Quien los trabajó, lo hizo a primera vista de modo tosco; pero con un estilo muy característico. Largas túnicas con filetes rectilíneos en su borde inferior, pies como vírgulas, alas estilizadas con trazos curvos y vigorosos, facciones rudas con ojos saltones; pero no al estilo del de Agüero. Diferentes.
Aparte la interpretación tremendamente personal del Misterio de la Trinidad, o del Arca de Noe, por poner un par de ejemplos
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