Adosada al muro este del claustro, y contiguo al templo, (ver planta) se halla la
sala capitular; precedida de cinco bellas arcadas apeando en ábacos, capiteles y basas sobre antepecho;
que en su centro permite el acceso a la misma.
Los intradoses y ábacos de los cinco arcos, están decorados con
las más bellas laudas funerarias del claustro; conservando algunas la policromía original, como se
puede apreciar en las imágenes sucesivas.
Si algo caracteriza a este claustro es la gran cantidad de laudas funerarias
en el existentes y que podemos hallar por doquier. Intradoses, ábacos, capiteles, muros... cualquier lugar
era bueno para hacer perdurar la memoria de sus habitantes.
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La media docena de capiteles en que apean los arquillos son de una hechura bastante
uniforme, mostrando en el centro de las caras de su cesta estilizados motivos florales que alternan con sencillas
hojas acabadas en piñas en sus esquinas (Imagen 4). Sobre ellos, alargadas zapatas en vez de ábacos, para poder apear convenientemente
la profundidad de las arquerías.
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La lauda funeraria de la imagen 3, correspondiente al S XIV ostenta unos delicados escudos y el perfil de un torreón
en su parte inferior, como se aprecia en la ampliación de la imagen
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Hay una lauda funeraria en esta zona correspondiente a la Sala Capitular, que
por tener epigrafiada la palabra LVCIFER despertó mi curiosidad. Se sitúa en el lado izquierdo del
arquillo central de los tres situados a nuestra izquierda (mirando desde el claustro). Apeando en la parte claustral
de su zapata correspondiente, muestra inscripción en recuerdo de Raimundus que fuera Canónigo y Archidiácono
de Roda y murió un día 8 de las calendas de Mayo, sin que conste el año (Imágenes
7 a 9).
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La primera impresión que tuve fue la de decir "Vaya,
ya les han colado un gol por la escuadra. Aquí se nombra al diablo"
pues no pensé más al leer "Lucifer".
Tiempo después, volviendo sobre esta inscripción, que me inquietaba
por el hecho de no comprenderla, y al tiempo que la incluía en el posteo de un foro de
románico, indagué
para tener más elementos de juicio sobre la segunda parte de la inscripción "ESPERVS". No veía la relación que podía haber entre ambas.
Me abrió los ojos el buscador Google, pues al teclear "Esperus"
una de los artículos seleccionados hacía mención a Esperus o Herperus, que no es sino la estrella
de la tarde. La estrella "Vespertina", palabra que deriva de Hesperus y que no es sino el planeta Venus
en su ocaso, visible al atenuarse la luz del sol.
Y ya con esa pista, acerté a comprender que "LUCIFER"
no hace referencia al diablo, sino a su etimología real: "el que transporta
la luz" y que no es otra cosa que la estrella del alba: Venus que se alza por
la mañana hasta que el sol brilla y dejamos de advertir su fulgor.
Es a partir de aquí ya cosa fácil atar cabos en esta sencilla y
a la vez elaborada y oculta simbología. Nos muestra los dos momentos de la estrella más brillante
del alba y del ocaso -que es la misma: Venus- y que se la conoce con nombre distinto según en que momento
se halla (Lucifer/Esperus). Y refuerzan la simbología sendas estrellas de seis puntas a modo de flores inscritas
en círculo.
Aquél que fuera Raimundus, confiaba en el ciclo eterno de muerte-resurrección
representado por esa estrella que todos los días cae y se apaga para volver a lucir y elevarse con fuerza
a la mañana siguiente. ¿Qué mejor y más bella metáfora para mostrar la Fe en
la Resurrección?