En el ángulo sureste del claustro, adosado al muro
sur del templo se halla la capilla de San Bartolomé, único resto del antiguo templo mozárabe,
derruido tras la toma de Huesca para edificar el actual templo románico al gusto de Cluny.
Fue sala capitular del Monasterio Benedictino y posteriormente
y hasta nuestros días Panteón Real, donde permanecen inhumados los restos de los monarcas aragoneses
Alfonso I "El Batallador", conquistador de Zaragoza y Ramiro II "El Monje"
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Es una sala alargada, cubierta con bóveda de medio cañón
(Imágenes 1 a 4). Posee
dos arcos fajones que apean en pilastras en el caso del más occidental y en columnas con sus capiteles (Imágenes 5 y 7) el más oriental.
Al capitel decorado con hojas de palma, (Imagen 7) se le atribuye origen visigótico.
En la cabecera de la sala -plana- y bajo ventanal, réplica de la imagen
neogótica de San Bartolomé. El santo se halla pisando y sometiendo a un demonio. Al parecer en esta
sala de realizaban los exorcismos.
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La imagen inferior (8) muestra el bello sarcófago paleocristiano que contiene los restos del Rey Monje.
Desentonan de forma extraordinaria los apliques de luz halógena colocados sobre el mismo, que además
cuando se encienden iluminan de forma muy desigual su relieve. Sillares heterogéneos en su alrededor y una
lápida marmórea con la inscripción "RANIMIRVS REX" colmatan el desacierto.
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Se hallan enterrados en esta sala los reyes de Aragón: Alfonso I y Ramiro
II; siendo, junto con San Juan de la Peña; los únicos
panteones reales de Aragón. Alfonso I fue enterrado en Montearagón, y sus restos trasladados aquí
-dada su ruina- en 1845.
Además, el enterramiento del Infante
Don Fernado, hijo del Rey Alfonso II y Abad del Monasterio de Montearagón,
y restos de una Infanta desconocida,
trasladada desde Montearagón.
También, el sepulcro gótico con talla en alabastro de Bernardo Alter Zapila, último Prior
del Monasterio, fallecido en 1494