Ver mapa interactivo de la zona
Al interior, la nave destaca por su notable altura. Se cubre con techumbre de madera -recién restaurada- a dos aguas, apeada en lo alto de los muros lombardos. Bajo ella se han conservado ya sin función, tres arcos de medio punto fruto de la reforma del XVIII en la que se le añadió la nave sur.(Imagen 7)
El ábside de tambor, se cubre con cuarto de esfera (Imagen 3). Por delante, presbiterio amplio, cubierto con medio cañón y con imposta biselada; que no se prolonga a la nave. Un ventanal de derrama interior, actualmente cegado al exterior, donde debió de ser aspillerado, centra la parte alta del cilindro absidal. (Imagen 4)
1
Aún pueden reconocerse restos del magnífico ciclo pictórico que decoraba todo el interior del templo (Imágenes 2 y 3) y que trasladadas a lienzo se exponen en Jaca.Datan del XI y es de lo más antiguo en pintura de nuestra región. Su visita en el Museo Diocesano de Jaca, es obligada. (Imagen 2)
Hay un grupo de apóstoles, del cuál, uno tiene una expresividad notable, que lo hace mi preferido.
La imagen 8 muestra el interior de la nave moderna adosada al norte, que se cubre con bóvedas de ladillo, de estilo neo-románico excepto las bóvedas de lunetos (cómo no).
La imagen 6 muestra la nave hacia los pies, con el coro añadido (Imagen 9), tras el cual se halla la torre, a la que se accede a través de la puerta ubicada junto a la pila bautismal (Imagen 10).
Las imágenes 11 y 12, muestran respectivamente el ventanal de derrama interior y aspillerado al exterior, que se sitúa en el lienzo de poniente de la torre. Frente a él, un vano alargado de medio punto dovelado, que debió de comunicar hacia el templo una cámara noble de esta parte de la torre. Como ya he indicado, este proceder es de tradición carolingia.
Una vez concluida la restauración del templo, sería deseable que sus pinturas murales volviesen a su lugar de origen; a pesar del detrimento que ello supondría para el Museo Diocesano de Jaca. Fueron creadas para este lugar y ya hay precedentes de actuaciones en esta línea (San Fructuoso de Bierge). Ayudarían a potenciar una comarca y unos pueblos no demasiado sobrados de alicientes ni recursos.
Si el templo, sea el que fuere, reúne las condiciones necesarias, sus pinturas y ornamentos, deben de regresar al mismo. Lo contrario sería incoherente con lo que se mantiene en el litigio de los bienes de la franja.