La misma técnica emplea en el "capitel" de la Resurrección
de Cristo, situado enfrente, junto a la puerta (Imagen 9); si bien aquí no añade capitel suelto en su extremo derecho, por coincidir
con la puerta de entrada, quedando el conjunto asimétrico (Vuelvo a incidir en mi teoría de que esa
puerta se abrió forzada por el hecho de no acabar el planteamiento total del templo: dos tramos y con su
portada en el muro oeste, al estilo de Puilampa).
Esta bonita escena muestra en el "capitel" el sepulcro de Cristo, vacío
tras la Resurrección. A ambos lados del mismo, dos Ángeles.
Sobre la pilastra, seis guardianes del sepulcro, desvanecidos tras la Resurrección,
se apilan tresbolillados tras sus escudos, guardando perfecta simetría. A continuación, otro Ángel
y tras él, las Santas Mujeres que acudían a visitar el sepulcro con tarros de óleos y conocen
la Buena Nueva.
Como ya he apuntado, los capiteles que decoran la zona baja del cilindro absidal, presbiterio y muros laterales,
son de la misma mano del maestro que decoró la sala de Doña Petronila en le Palacio Real de Huesca.
Lamentablemente han sufrido "lapidaciones" modernas y es raro encontrar uno que se haya librado por completo.
Aun así, su belleza es indiscutible.