LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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-MURILLO DE GÁLLEGO. PARROQUIAL DE SAN SALVADOR-(Cont.)-



UTM 30T 685390 4689738 521 m.

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La cripta de la iglesia de Murillo de Gállego es un elemento arquitectónico sin duda original y distinto en muchos sentidos a lo que estamos acostumbrados a ver.

Compone la zona intermedia entre el basamento macizo del templo y la iglesia superior, a la que provee de una superficie horizontal sobre el vacío para poder ser edificada.

Una de las diferencias respecto a otras criptas que conozco es la forma de acceder a la misma. Los accesos las más de las veces son directos mediante escalinatas desde la nave central, otras veces por medio de escalera intramuro o de caracol; pero en este caso, se edificaron sendas escaleras descendentes intramuro, compuestas de cuatro tramos en ángulo de 90 grados que partiendo de la parte posterior del transepto desembocan en el exterior del muro de poniente de las criptas laterales (Imágenes 3 y 5). Además, para poder desarrollar estas escaleras hubo que añadir un cuerpo sobresaliente a modo de amplio contrafuerte a los transeptos originando como ya se ha mencionado el descendente de sus vanos.

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Otra peculiaridad es el hecho de que las tres iglesias inferiores que conforman la cripta se sitúan a diferente altura. Así las laterales están en un plano más elevado que la central, que es de mayor amplitud y su pavimento está bastante más bajo que los de las laterales. Las imágenes 6 a 8 muestran el acceso desde la cripta sur a la central, mostrando el desnivel desde el exterior y desde el interior, así como un plano general del muro de poniente de la central. Probablemente este hecho venga obligado para conseguir que sus tres bóvedas estén en el mismo plano horizontal sobre el que alzar la iglesia superior.

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Por fin, la propia cripta central muestra signos de arcaicismo como la bóveda de arista de su nave o los infrecuentes vanos adintelados en vez de ser de medio punto.

Las criptas laterales están desprovistas de decoración escultórica o de cualquier otro elemento relevante. Vanos aspillerados e imposta lisa son lo único reseñable (Imágenes 2 a 5).

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Hay otra especie de "cripta" moderna, En la zona edificada tardíamente al norte de la cabecera del templo, bajo el espacio dedicado a sacristía hay un espacio abovedado que limita con la fachada exterior del templo, del cual se aprecia el ventanal cegado de la cripta norte (Imágenes 12 a 14). En el se conservan objetos litúrgicos a modo de pequeño museo; habiendo una bella virgen románica (XIII) procedente de la ermita de La Liena (Imagen 11); así como el acta de consagración en 1110 del templo (Imágenes 16 y 17).

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El pequeño pergamino que da cuenta de la consagración del templo da cuenta de que fue realizada por Pedro obispo de Pamplona quién colocó las reliquias de san Albino Mártir y lo dedicó a San Salvador

La fecha de consagración que figura en los textos es la de 1110 si bien la lectura del acta de consagración (esquina inferior derecha) remite a 1102 (Anni abincarnatione -en línea superior- dni ML.C.II)

El acta de consagración coincide en la estructura habitual de estos pequeños documentos: Mandamientos (aquí sin numeración), inicio de los evangelios y reserva al final los hechos concretos de la consagración realizada por Pedro, obispo de Pamplona, advocando el templo a San Salvador y depositando reliquias de san Albino en el año 1102.

Es curiosa la fórmula empleada en la última línea para la data del acto, pues en vez de recurrir a los numerales, hace referencia al año del ciclo solar, concurrente, epacta y luna en un verdadero alarde astronómico usual para determinar con precisión la fecha de Pascua

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La fecha de 1102 es adecuada para la consagración de la iglesia inferior. Recordemos que Pedro I reina entre 1068 y 1104 y que su viuda Berta, según la leyenda pasa un año en el Reino de los Mallos tras su muerte, en realidad para la seguridad en el reino de que no gestaba sucesor.

La conclusión de la cabecera románica será mucho más posterior según creo deducir de los modos escultóricos y sus relaciones con el entorno. Un intervalo entre 1120 y 1140 creo que sería adecuado, enlazando lo aportado en tiempo de Alfonso I a través de la obra en Sangüesa y sentando las bases para la decoración con los típicos botones florales de la iglesia de Doña Petronila en el Palacio Real de Huesca.

Incluso hay otro detalle que podría ser de interés: la cara de las arpías del capitel de la cripta de Murillo guarda un notable parecido con la cara de los angelotes que sostienen el crismón de San Pedro el Viejo de Huesca. Cara mofletuda, orejas de soplillo, rasgos rotundos son patentes en ambas.

Pueden ser ambas obras del mismo taller que trabajase aquí alrededor de su fundación (1102) y en Huesca tras su reconquista (1096). Las distancias en espacio y tiempo no son grandes y las circunstancias históricas parecen apuntar a ello.


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