LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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SAN GIL DE LUNA - FOTOGRAFÍAS DESDE LOS ANDAMIOS: SAN GIL Y SAN GINÉS


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La posibilidad de subir a las alturas de la cabecera de San Gil de Luna me ha dado la oportunidad de poder ver y fotografiar los capiteles de esa zona. A continuación muestro imágenes de detalle de algunos de ellos, en primer lugar de los ciclos de san Gil y de san Ginés que coronan las dos grandes semicolumnas que separan el presbiterio de la nave del templo. A continuación, detalles de los grandes capiteles en altura que coronan las seis semicolumnas de la cabecera para concluir con los seis capiteles interiores de los ventanales de la misma. La imagen 2 corresponde a la planta de la cabecera del templo donde muestro la situación de esos capiteles que vamos a ver.

En primer lugar veremos imágenes del ciclo dedicado a san Gil de Arlés, santo que da nombre al templo y que a mi parecer pudo haberse llamado de "san Gil y san Ginés", si bien el segundo de los santos pudo caer en el olvido al confundirse su ciclo con el de santa Fe de Agen, hasta que en 2006 yo descubriese su correcta interpretación. Hay que resaltar que el maestro de Agüero es el primero en narrar en Aragón la vida de los santos y mostrar escenas de su martirio. El primero en esa serie aparece en el tímpano de la iglesia de San Felices de Uncastillo donde nos muestra al santo arrastrado por caballos, para continuar en esta iglesia cincovillesa con las hagiografías de los santos provenzales san Gil y san Ginés.

Por otra parte, tan solo cuando el teleobjetivo o aun mejor, la circunstancia de poder acercarse a estos capiteles permiten apreciar sin lugar a duda la particular forma de esculpir del maestro de Agüero. Los grandes ojos almendrados, los pliegues semicirculares realzando la anatomía de las figuras y sucesión de las pequeñas muescas perpendiculares a los mismos, son inconfundibles. Y por si todo esto fuese poco nos dejó su "firma" en forma de la primera de las bailarinas que irá labrando a lo largo de su obra.

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El ciclo se compone de dos grandes capiteles coronando las semicolumnas y otros dos más pequeños sus lados. El primero de los pequeños capiteles en el lado occidental, es un capitel de esquina con dos de sus caras labradas con sendos episodios de la vida de San Gil, coincidentes casi de modo literal con lo narrado por Santiago de la Vorágine. Cara lateral (Imagen 4) : “Un día, yendo a la iglesia vio a un paralítico que pedía limosna sentado en el suelo, se acercó a él, se despojó de su túnica, vistió con ella al mendigo, y este quedó repentina y completamente curado”. En el capitel vemos al paralítico tumbado y al santo en un plano posterior en el momento de darle una prenda de ropa. San Gil es mostrado con un libro en su mano derecha.

En la cara frontal (Imagen 5) vemos a dos personajes situados tras una mesa, provista de copas y platos, que aparecen vueltos hacia la figura que se halla en el ángulo del capitel y que debe de corresponder a San Gil. El santo lleva un objeto en su mano izquierda, probablemente un libro como en otras escenas. Es posible que esta escena corresponda a lo que Santiago de la Vorágine describe así: “Poco después de este episodio (de la curación del paralítico) murieron sus padres; Gil entonces nombró a Cristo heredero de su patrimonio”. Quizá la escena corresponda al momento en que el santo lo comunica a su allegados para que dispongan su voluntad.

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El ciclo continúa con las escenas de la curación del hombre mordido por la serpiente; un exorcismo; el “señor de Arlés” de cacería y la cierva escondiéndose en la gruta de san Gil.

En la cara lateral (Imagen 6) vemos la curación del hombre mordido por una serpiente. De nuevo cito la narración de Santiago de la Vorágine de ese episodio: “En cierta ocasión, al regresar de la iglesia hacia su casa se encontró con un hombre intoxicado por la mordedura de una serpiente, se aproximó a él, oró pidiendo a Dios que lo sanara, y al instante el enfermo se vio libre del veneno que tenía en la sangre”. Eso es lo narrado en esta cara del capitel en la que vemos en su ángulo izquierdo a un personaje mordido en su mano derecha por la serpiente; a la vez que es bendecido por San Gil, a quien de nuevo se representa con un libro en la mano. La serpiente, de notable tamaño, se muestra sobre el collarino del capitel, enroscada por delante de los pies de ambos.

En la cara frontal (Imagen 7) hay una escena en la que aparecen dos personajes delante de la fachada de un edificio con despiece de sillares del que se muestra su portada y un vano geminado. El de nuestra izquierda sujeta con su mano derecha al otro personaje por una prenda que parece ser una estola, mientras tiene su mano izquierda alzada y con el índice apuntando al cielo. De la zona posterior de la cabeza del personaje de la derecha surge lo que parece una cabeza monstruosa.
El episodio debe de corresponder a un exorcismo descrito también por Santiago de la Vorágine, en el mismo orden de las escenas que vamos viendo en los capiteles: “Por aquel tiempo había en Atenas un endemoniado que, en cuento entraba en los templos, con sus gritos y alaridos turbaba la devoción de los fieles. Gil lo curó, obligando al demonio a salir del cuerpo del poseso”.

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En la siguiente cara del capitel, se narra la primera parte de la cacería de la cierva de San Gil. El santo, huyendo de su fama por los milagros realizados, salió de Arlés y marchó en busca de la soledad del bosque encontrando una cueva en la espesura próxima a una fuente donde se hallaba una cierva que le proporcionó leche para su subsistencia. Narra Santiago de la Vorágine que los hijos del rey fueron a cazar en ese bosque y viendo la cierva la siguieron y acosaron hasta la cueva de San Gil. El santo suplicó por la cierva y los cazadores marcharon, pero volvieron al día siguiente acompañados del rey y del obispo sin que los perros se atreviesen a entrar en la maleza donde estaba la cueva del santo. Un soldado disparó una flecha hacia la espesura e hirió a san Gil. El incidente concluyó con las disculpas del rey al santo y con la edificación de un monasterio en ese lugar.
Los hechos descritos en la escena de caza se reflejan en dos de las caras del capitel que muestran en conjunto la escena en que la cierva es acosada y se refugia en la cueva del santo.

En la cara frontal (Imagen 8) vemos a un noble a caballo portando un halcón en su mano derecha. Los detalles de silla, ramal, espuelas, etc. están muy cuidados. En la imagen lateral se muestra la cierva con su cervatillo acosada por uno de los perros mientras se dirige hacia un lugar donde lo que aparenta ser palmera sugiere lo cerrado de la vegetación. San Gil se halla semioculto por el último de los capiteles de este ciclo, en un ángulo que sugiere la cueva donde moraba. Porta báculo y se le muestra protegiendo a la cierva (Imagen 9)

El último capitel del ciclo de San Gil está situado más a nuestra derecha formando un un ángulo con el anterior y ocultando parcialmente al santo, como metáfora de lo escondido de su cueva-refugio (Imagen 3). En sus dos caras esculpidas se muestran sendos seres monstruosos a modo de dragones cruzando sus cuellos y mordiendo sus patas. Se muestran sobre un figurado fondo de vegetación probablemente en representación del escondido lugar donde moraba el santo y de los peligros de ese bosque.

La continuación de esta escena de caza de la cierva tenemos que buscarla en el tímpano de la portada norte, labrado por el “primer maestro de San Gil”, en la que aparece la partida de caza ante la entrada a la cueva evidenciando una “complicidad escultórica” a la hora de narrar este ciclo, lo cual nos lleva a considerar la existencia de una actuación de ambos maestros coincidente en el tiempo y siguiendo un mismo objetivo.

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Frente a este ciclo se halla otro dedicado al martirio de san Ginés de Arlés que como ya he mencionado, se creía que era el de santa Fe hasta que en 2006 descubrí que el personaje, barbado, era san Ginés, tal como señala un tituli que había pasado desapercibido escupido sobre una de las escenas.

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La lectura de este ciclo se efectúa de derecha a izquierda, al contrario que el ciclo dedicado a San Gil. La narración comienza en el capitel, situado a nuestra derecha, (Imágenes 11 a 15) en el que vemos el momento en que San Ginés, notario militar, es juzgado y condenado por Diocleciano a principios del siglo IV debido a su negativa a transcribir el edicto de persecución de los cristianos. El emperador aparece coronado y sentado sobre un cojín en un trono elegantemente decorado con imágenes de arquería, cabecitas de leones y bolas. Posa sus pies sobre otro cojín mientras se mesa la barba con la mano derecha y muestra la diestra alzada, acaso como gestualidad asociada a la decisión de martirizar a Ginés (Imágenes 14 y 15).

En la cara frontal de este capitel vemos al santo conducido ante Diocleciano por un sayón que porta espada al hombro . El santo aparece nimbado y descalzo, es decir, tratado ya como un ser espiritual. Se muestra con una abundante barba, detalle que me orientó hacia su correcta identificación por descarte obvio de Santa Fe, y que ratifiqué al comprender la inscripción que sobre su cabeza lo identifica con el nombre de “GENIESII” (Imágenes 12 y 13).

 

 

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En la imagen 16 vemos el lateral derecho del capitel en el cual el santo es decapitado por un sayón al que un demonio, situado tras él, indica que ha de darle muerte. El demonio se presenta con un efecto de piel verrugosa a base de marcar en él numerosos hoyuelos. Su cola es una serpiente, el rostro muestra fealdad y sus pies son garras. Demonio que acaso represente al “asesor” del propio Diocleciano, para ordenar su muerte.
El santo, que se nos muestra arrodillado, ya ha sido decapitado y de modo milagroso toma la cabeza en sus manos. Es pues uno de los “santos cefalóforos”.

A continuación, la historia sigue en un capitel doble en el que a nuestra derecha podemos ver con detalle la parte posterior del demonio, ya descrito en la escena del martirio del santo y a continuación, en la primera de las cestas, una escena en la cual se nos muestra al santo portando su cabeza mientras atraviesa un río, en el que el artista labró una pareja de peces para que no quedase lugar a dudas de que lo era (imagen 17). El fondo está decorado por una sencilla vegetación muy al gusto del maestro de Agüero y desde lo alto, entre nubes, aparece la “Dextera Domini”, la Mano del Señor bendiciendo al santo tras su martirio.

La interpretación de esta escena y de la siguiente, que me permitió confirmar la identidad del santo, aparece en el capítulo VIII del Codex Calixtinus (Aymeric Picaud; 1139) tras el título de "Cuerpos de santos que descansan en el Camino de Santiago y que han de visitar los peregrinos". Comienza hablando de Arlés, donde recomienda visitar la tumba de Saint-Gilles (San Gil), nombrando al obispo Cesáreo, para a continuación decir: "En las afueras de Arlés hay un suburbio situado entre los brazos del Ródano que se llama Trinquetaille donde se levanta una columna de mármol magnífica muy alta levantada directamente sobre el suelo y detrás de la iglesia, columna a la que según la tradición la chusma infiel ató a San Ginés y le degolló. La columna aparece hasta hoy en día teñida de púrpura por su rosada sangre. Tras ser degollado, el santo en persona tomó su propia cabeza en las manos y la arrojó al Ródano y su cuerpo fue transportado por el río hasta la basílica de San Honorato en la que yace con todos los honores. Su cabeza en cambio, flotando por el Ródano y el mar, llegó guiada por los ángeles a la ciudad española de Cartagena donde en la actualidad descansa gloriosamente y obra numerosos milagros. Su festividad se celebra el 25 de Agosto.

En la cesta situada a nuestra izquierda de este capitel doble, vemos una escena en la que el cuerpo amortajado y decapitado del santo aparece en un ataúd sustentado por dos leones (como seres psicopompos o conductores de almas), mientras dos ángeles elevan su alma hacia el cielo ayudados de una especie de lienzo. El alma se representa, como es habitual en el románico, bajo la forma de un ser desnudo, nimbado en este caso, que surge del cuerpo sin vida del santo (Imagen 10).
En el lateral izquierdo de este capitel el maestro de Agüero labró dos bellas águilas entre la vegetación, comiendo de un fruto central como se puede ver en la imagen 18.

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El capitel situado al extremo izquierdo de este ciclo muestra a dos fieras que aparentan iniciar una cópula (Imagen 18). En esta imagen se aprecian las águilas ya descritas del lateral de la cesta doble.
El significado de estas escenas no está claro. Puede sugerir el ambiente hostil en que transcurre la escena o bien el maestro de Agüero comenzó ya a mostrar su influencia silense labrando fieras, como veremos a lo largo de otros lugares donde llevó a cabo su obra..

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