LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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SAN PEDRO EL VIEJO DE HUESCA. PINTURAS

LA BIBLIA COMO FUENTE PARA EL ARTE


1

Una vez que he comprendido y compartido con todos una parte del simbolismo de las esculturas de la portada occidental de la catedral de Jaca, de su tímpano, de algunos capiteles del interior, así como de varios capiteles de la iglesia de San Pedro de Loarre en relación con su consagración, o de otro en que aparecen Moisés y Aarón con su vara florida, doy un paso más y acercándome desde Jaca hasta Huesca, al igual que hicieron los reyes de la dinastía privativa de Aragón, encuentro en ella señales de que también aquí el teólogo director de los programas iconográficos se inspiró en las mismas fuentes comunes de las que tomaron modelo los escultores de Jaca y Loarre.

San Pedro el Viejo (Imagen 1) conserva en su interior restos de pinturas murales del siglo XIII. Ha pasado más de un siglo; pero la Biblia sigue siendo fuente de inspiración, catequesis y propaganda. El antiguo testamento sigue siendo un referente de primer orden y del mismo se traen a los muros de San Pedro pasajes de sus textos (Imagen 2).

2

En la zona del tramo anterior al coro, entre las naves central y norte, hay unos magníficos restos pictóricos. Todo el templo debió de estar decorado de semejante modo; pero lamentablemente solo ha llegado esta muestra. En su registro superior aparece la narración del episodio del combate entre David y el gigante Goliat mostrado en dos escenas. A nuestra izquierda, David ante los hombres de Israel ofreciéndose a luchar contra el filisteo (Imagen 3). A la derecha el combate: David con su honda y Goliat del que solo resta su porción inferior (Imagen 4). Ambas imágenes son activas. Situando el cursor sobre ellas aparecen resaltados los bordes de las figuras.

Por el evidente interés que tiene la relación directa de los pasajes bíblicos con lo que estamos viendo, así como con lo que ya hemos visto en otros lugares, he transcrito literalmente los fragmentos del Antiguo Testamento que hacen referencia a los mismos. El lenguaje de la Biblia es muy especial, en ocasiones iterativo; pero lo he transcrito tal como allí aparece.

3

David y Goliat:

David era hijo de un efrateo de Belén de Judá, que tenía ocho hijos, llamado Isaí, y era al tiempo de Saúl uno de los hombres mas ancianos. Los tres hijos mayores de Isaí habían salido para la guerra en pos de Saúl, y se llamaban, el primogénito, Eliab; el segundo, Abinadab, y Sama el tercero, David era el menor; y cuando las tropas marchaban tras de Saúl, David iba y volvía de junto a Saúl para apacentar las ovejas de su padre en Belén. El filisteo salía de su campo mañana y tarde y estuvo así por cuarenta días. Isaí dijo a David: "Toma ese efá de trigo tostado y esos diez panes y corre al campamento donde están tus hermanos; lleva también esos diez requesones para el jefe del millar, y visita a tus hermanos para ver si están bien, tomando sus contraseñas". Saúl, ellos y todos los hombres de Israel estaban en el valle del Terebinto en campaña contra los filisteos.

David se levantó de madrugada, y dejando las ovejas al cuidado de un pastor, se fue cargado de lo que le mandara Isaí. Llegó al campamento cuando el ejército salía a ordenarse en batalla, lanzando sus gritos de guerra. Israelitas y filisteos se ordenaban en batalla, ejército contra ejército. David dejó los objetos que traía en mano de un guardia del bagaje y corrió hacia las filas del ejército. En cuanto llegó, preguntó a sus hermanos cómo estaban, pero mientras hablaba con ellos, he aquí que el campeón, el filisteo de Gat, Goliat de nombre, salió de las filas de los filisteos y se puso a decir lo de los otros días, oyéndolo David. En viendo a aquél, todos los hombres de Israel se retiraron ante él, temblando de miedo. Decíanse unos a otros: "¿Veis a ese hombre que avanza? Viene a desafiar a Israel. Al que le mate le colmará el rey de riquezas, le dará a su hija por mujer y eximirá de tributos la casa de su padre.

David preguntó a los que tenía cerca: "¿Qué darán al que mate a ese filisteo y arranque a Israel la afrenta? ¿Quién es ese filisteo, ese incircunciso, para insultar así al ejército del Dios vivo?". La gente le repitió las mismas palabras, diciendo "Esto es lo que harán al que le mate". Eliab, su hermano, que le había oído hablar a aquellos hombres, se encendió en cólera contra David y le dijo: "¿Para qué has bajado y a quién has dejado tu rebaño en el desierto? Ya conozco tu orgullo y la malicia de tu corazón. Para ver la batalla has bajado tu". David le contestó: "¿Qué he hecho? Sencillamente, hablar una palabra" Y apartándose de él, se dirigió a otro, haciéndole la misma pregunta, y recibiendo la misma respuesta.

Los que habían oído las palabra de David se las repitieron a saúl, que le mandó venir. David dijo a Saúl: "Que no desfallezca el corazón de mi señor por el filisteo ese. Tu siervo irá a luchar contra él". Saúl le dijo: "Tu no puedes ir a batirte con ese filisteo; eres todavía un niño y el es hombre de guerra desde su juventud". David dijo a Saúl: "Cuando tu siervo apacentaba las ovejas de su padre y venía un león o un oso y se llevaba una oveja del rebaño, yo le perseguía, le golpeaba y le arrancaba de la boca la oveja; y si se volvía contra mi, le agarraba por la quijada, le hería y le mataba". Tu siervo ha matado leones y osos; y ese filisteo incircunciso será como uno de ellos. ¿No seré capaz de ir, de batirle y quitar el oprobio de Israel? Porque ¿quién es ese incircunciso que ha insultado al ejército del Dios vivo". Y añadió "Yavé, que me libró del león y del oso, me librará también de la mano de ese filisteo". Saúl entonces le dijo "Ve, y que Yavé sea contigo".

Saúl hizo que vistieran a David sus ropas, púsolo sobre la cabeza un casco de bronce y le cubrió de una coraza. Después David se ciño la espada de Saúl sobre sus ropas y probó de andar, pues nunca había ensayado la armadura; y dijo a Saúl: "No puedo andar con estas armas, no estoy acostumbrado"; y deshaciéndose de ellas, tomó su cayado, eligió en el torrente cinco chinarros, los metió en su zurrón de pastor, y con la honda en la mano avanzó hacia el filisteo. El filisteo se acercó poco a poco a David, precedido de su escudero. Miró, vió a David y le despreció por muy joven de blondo y bello rostro. Díjole, pues: "¿Crees que soy un perro, para venir contra mi con un cayado?" y maldijo el filisteo a David por sus dioses, diciéndole: "Ven a mi, que dé tus carnes a las aves del cielo y a las bestias del campo". David respondió al filisteo: "Tú vienes a mi con espada, lanza y venablo, pero yo voy contra ti en el nombre de Yavé de los ejércitos, Dios de los escuadrones de Israel, a quien has insultado. Hoy te entregará Yavé en mis manos; yo te heriré, te cortaré la cabeza y daré tu cadáver y los del ejército de los filisteos a las aves del cielo y a los animales de la tierra; y sabrá así toda la tierra que Israel tiene un Dios, y sabrán todos ésos que no por la espada ni por la lanza salva Yavé, porque él es el Señor de la guerra y os entregará en nuestras manos". El filisteo se levantó, se puso en marcha y avanzó hacia David. David echó a correr a lo largo del frente del ejército para ir al encuentro del filisteo; metió la mano en el zurrón, sacó de él un chinarro y lo lanzó con la honda. El chinarro se clavó en la frente del filisteo, y este cayó de bruces a tierra. Así David, con una honda y una piedra, venció al filisteo y le hirió de muerte. Corrió parándose ante el filisteo, y no teniendo espada a la mano, cogió la de él, sacándola de la vaina; le mató y le cortó la cabeza. Viendo los filisteos muerto a su campeón, pusiéronse en fuga, y los hombres de Israel, levantándose y lanzando gritos, persiguieron a los filisteos hasta la entrada de Gat y hasta las puertas de Acarón y cayeron filisteos en el camino de Seraim hasta Gat y Acarón. (Samuel 17: 12-52)

4

El episodio de la zarza ardiente al inicio del Éxodo es el que da pie al mandato divino a Moisés para que libere a su pueblo de la esclavitud de Egipto y lo conduzca a la tierra prometida. Moisés es paradigma del caudillo que libera y conduce, así como el que dará una nueva Ley al pueblo. De allí que esta figura sea identificada por los teólogos directores de programas iconográficos para señalar al rey que libera y guía al pueblo hacia la reconquista como hemos visto en Jaca.

Detalles de este texto son, a mi modo de ver, tremendamente interesantes, de cara a ofrecer una nueva interpretación de algunas imágenes esculpidas, como es el caso del personaje en el tímpano de Jaca que postrado bajo el león de la izquierda toma a una serpiente por la cola tal como literalmente dice el Éxodo para narrar el prodigio de que la vara de Moisés se torna en serpiente y que retoma su aspecto al cogerla de ese modo.

5

Moisés y la zarza ardiente. La vara de Moisés se transforma en serpiente

Apacentaba Moisés el ganado de Jetró, su suegro, sacerdote de Madián. Llevole un día más allá del desierto; y llegado al monte de Dios, Horeb, se le apareció el ángel de Yavé en llama de fuego de en medio de una zarza. Veía Moisés que la zarza ardía y no se consumía, y se dijo "Voy a ver qué gran visión es esta y por qué no se consume la zarza". Vió Yavé que se acercaba para mirar y le llamó de en medio de la zarza: "¡Moisés!". El respondió: "Heme aquí". Yavé le dijo: "No te acerques. Quita las sandalias de tus pies, que el lugar en que estás es tierra santa". Y añadió: "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios e Abraham, el Dios de Isaac, el Dios e Jacob". Moisés se cubrió el rostro, pues temía mirar a Dios.

Yavé le dijo: "He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto y he oído los clamores a causa de sus capataces, pues conozco sus angustias. Y he bajado para librarle de las manos de los egipcios y subirle de esa tierra a una tierra fértil y espaciosa, una tierra que mana leche y miel, la tierra que habitan cananeos, jeteos, amorreos, fereceos, jeveos y jebuseos. El clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mi, y he visto la opresión que sobre ellos hacen pesar los egipcios. Ve pues; yo te envío al faraón para que saques a mi pueblo, a los hijos de Israel, de Egipto".

Moisés dijo a Dios: "Y quién soy yo para ir al faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel", Dios le dijo: "Yo estaré contigo, y esta será la señal de que soy yo quien te envía. Cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, darás culto a Dios sobre este monte". Moisés dijo a Dios: Pero si voy a los hijos de Israel y les digo: El Dios de vuestros padres me envía a vosotros y me preguntan cuál es su nombre, ¿qué voy a responderles?" Y Dios dijo a Moisés: "YO SOY EL QUE SOY". Así responderás a los hijos de Israel: YO SOY me manda a vosotros". Y prosiguió: "Esto dirás a los hijos de Israel: Yavé, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me manda a vosotros. Este es para siempre mi nombre; éste mi memorial, de generación en generación. Ve reúne a los ancianos de Israel, y diles: Yavé el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob se me ha aparecido y me ha encomendado que os diga: Os he visitado y he visto lo que os hace Egipto, y he dicho: Yo os sacaré de la opresión de los egipcios y os subiré a la tierra de los cananeos, de los jeteos, de los amorreos, de los fereceos, de los jeveos y de los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel. Ellos te escucharán, y tú, con los ancianos de Israel irás al rey de Egipto y le diréis: Yavé, el Dios de los hebreos, ha salido a nuestro encuentro. Deja pues, que vayamos camino de tres días por el desierto, para sacrificar a Yavé, nuestro Dios. Bien se yo que el rey de Egipto no os permitirá ir sino en mano poderosa. Pero yo tenderé la mía, y castigaré a Egipto con toda suerte de prodigios, que obraré en medio de ellos; y después os dejará salir. Yo haré que halle el pueblo gracia a los ojos de los egipcios; y cuando salgáis, no saldréis con las manos vacías, sino que cada mujer pedirá a su vecina y a la que vive en su casa objetos de plata, objetos de oro y vestidos, que pondréis vosotros a vuestros hijos y a vuestras hijas, u os llevaréis los despojos de Egipto".

Moisés respondió “No van a creerme, no van a escucharme; me dirán que no se me ha aparecido Yavé”. Yavé le dijo: “¿Qué es lo que tienes en la mano?”. El respondió: “Un cayado”. “Tíralo a tierra” le dijo Yavé”. El lo tiró y el cayado se convirtió en serpiente y Moisés echó a correr, huyendo de ella. Yavé dijo a Moisés: “Extiende la mano y cógela por la cola”. Moisés extendió la mano y la cogió y la serpiente volvió a ser cayado en su mano. “Para que crean que se te ha aparecido Yavé, el Dios de sus padres. El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob”. (Éxodo 3 y 4:1-5)

6

Otro episodio narrado en las pinturas de San Pedro el Viejo es el de la "serpiente de bronce". Una vez más la serpiente, animal totémico del Maestro de Jaca a decir del prof. Prado-Vilar, vuelve a primera línea en la iconografía. Serpientes para convencer al faraón y al pueblo del poder de Dios y del mandato otorgado a Moisés; pero también para reprimir las murmuraciones del pueblo de Israel y recordar el poder de Dios así como su clemencia cuando hacia Él y sus prodigios se vuelven los ojos (Imágenes 6 y 7).

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La serpiente de bronce

Partiéronse del monte Or en dirección al mar Rojo, rodeando la tierra de Edom; y el pueblo, impaciente, murmuraba por el camino contra Dios y contra Moisés, diciendo "¿Por qué nos habéis sacado de Egipto a morir en el desierto?. No hay pan ni agua y estamos cansados de un tan ligero manjar como éste". Mandó entonces Yavé contra el pueblo serpientes venenosas que los mordían y murió mucha gente de Israel. El pueblo fue entonces a Moisés y le dijo: "Hemos pecado, murmurando contra Yavé y contra ti; pide a Yavé que aleje de nosotros las serpientes". Moisés intercedió por el pueblo, y Yavé dijo a Moisés: "Hazte una serpiente de bronce y ponla sobre un asta; y cuantos mordidos la miren, sanarán". Hizo, pues, Moisés, una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguno era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y se curaba. (Números, 21: 4-9)

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En definitiva, que los modelos iconográficos empleados por los sucesivos teólogos directores de escultura en Jaca y en Loarre, sirvieron y se perpetuaron en el templo de San Pedro el Viejo de la ciudad de Huesca ya reconquistada.

Esta iteración a través del tiempo viene a confirmar la fuente iconográfica y lo dicho acerca de la identificación en capiteles de Jaca y Loarre de Moisés/Aarón, o del propio Moisés en el tímpano Jaqués.

El Éxodo, el libro de los Números, el libro de Samuel, entre otros, proveen de referentes para labrar piedra y decorar muros. Moisés, Aarón, Balam, Isaac, David, Daniel y Habacuc y por descontado las serpientes, aparecen de modo preferente en los templos del joven reino de Aragón.

Su mensaje apunta hacia la figura del rey, que encabeza a su pueblo hacia la liberación/reconquista, deja atrás la vieja ley y le trae la nueva (el rito romano en detrimento del hispanovisigodo tenido por sospechosos de herejías en Roma), al tiempo que adopta como emblema de reconquista el símbolo de la exaltación del misterio trinitario: el crismón.

Sancho Ramírez, el gran rey es identificado con Moisés por todo lo dicho. Una vez comprendido esto, no es difícil empezar a hallar nuevas semejanzas entre texto y escultura/pintura. Algunos paralelismos nuevos he apuntado. Seguro que hay más, que encontraremos más.


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