LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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ERMITA DE SANTA MARÍA DE CHALAMERA:

UN ESCONDIDO TÍMPANO ROMÁNICO


La ermita de Santa María de Chalamera es un lugar que sin duda impresiona cuando se conoce por primera vez. No solo por su magnífica arquitectura, sino también por el singular enclave en que se ubica desde el cual se domina una gran parte de territorio del Cinca medio.

Muchas son las veces que he visitado el templo haciendo tomas generales, detalles de las marcas de cantería, seguimiento de las obras de restauración de cubiertas y rejuntado interior que han solucionado problemas de desprendimientos de fragmentos de las dovelas de las bóvedas.

Por eso cuando el 29 de abril de 2013 me escribió Nicolás Lacosta dándome noticias de que en la romería celebrada el día anterior había encontrado "dos leones enfrentados bajo el altar" en una estructura que aparenta tímpano, me llevé una grata sorpresa. La imagen que me envió apuntaba en ese sentido.

Revisé mis imágenes de la cabecera del templo y efectivamente, bajo la mesa del altar aparecía un semicírculo compatible con el tímpano mencionado por Nicolás. Quizá el hecho de ser un altar moderno, tumular, situado a contraluz ha contribuido a que este elemento escultórico haya pasado desapercibido a pesar de que ya Francisco Castillón Cortada en su trabajo de 1968 "La población templario-hospitalaria de Chalamera y su monasterio de Santa María" dice en la pagina 69: "Llama la atención la losa que sustenta el altar. Es una composición a base de dos leones mirando de frente y decoración vegetal. Nosotros los damos como visigóticos o tal vez romanos".

Así que a la primera de cambio, en mi primer día libre tras localizar las llaves del templo por medio de mosén Ramón Abadía quien me indicó que las guarda Santiago Villas (C/Mayor 23), me acerqué de nuevo al templo. Todavía esté el altar móvil de madera colocado para los actos de la romería anual y que permite celebrar la liturgia de cara a los feligreses. Altas delante de altar. Escaso espacio para fotografiar el escondido tímpano. De nuevo "Omedes por el suelo buscando el ángulo bueno" Ya me es familiar este tipo de aventuras. Esta vez he contado con la "misericordia" que supone la alfombra destinada al mosen.

Examinado el elemento en cuestión es evidente que se trata de un tímpano en el cual se ha dejado una orla periférica de 14 cm. Su longitud total es de 124 cm. En el espacio interior se han labrado dos leones sentados y afrontados cuyos lomos siguen la curvatura del tímpano adaptándose fielmente al marco que supone el mismo. Sus rabos salen por debajo del abdomen, siguiendo la línea del cuarto trasero visto en cada uno de ellos hasta alcanzar el lomo.

Las fauces están entreabiertas, perfilados los belfos pero sin haberse labrado colmillos. Los ojos se muestran en marcado relieve por medio de un circulo rodeado de otro concéntrico. Un resto de insinuada melena a modo de crin resta en la testuz, tras la oreja, del situado a nuestra derecha.

A pesar de la opinión de F. Castillón, creo que la labra del tímpano es románica. Se ha escrito en múltiples lugares que la cronología del pequeño sarcófago decorado es visigótica; cuando yo creo que sus hechuras y decoración encajan perfectamente en un momento avanzado del románico (último tercio del XII, con hexapétalas imbricadas como en algunas impostas interiores de Santiago de Agüero). La tendencia a llevar hacia atrás en el tiempo los elementos patrimoniales puesto que de ese modo "ganan prestigio" ha sido sin duda muy extendida y más tarde repetida una y otra vez sin hacer análisis crítico de las obras.

De su pertenencia a un momento del románico nos hablan la hechura general del tímpano, la ley tan románica de "adaptación al marco", el modo de presentar el rabo de los leones de un modo típico del momento románico. Demasiados detalles para pensar de otro modo.

Pero además, he de rectificar a F. Castillón cuando indica que posee "decoración vegetal". Entiendo que debe de hacer referencia a la decoración del semicírculo/marco de este tímpano, puesto que no hay decoración en la superficie lisa que dejan en el mismo las figuras de los leones.

Con la luz rasante se pone de manifiesto que la decoración, en buena parte desaparecida, consiste en un zig-zag contínuo como puede observarse en la imagen activa bajo estas líneas. Colocando el cursor sobre la misma aparece resaltado el motivo decorativo para su mejor comprensión.

También este es un elemento que aparece en algunas obras románicas. En nuestra región, en concreto, lo he visto decorando de semejante modo las arquivoltas de las portadas de San Miguel de Biota (La portada sur) y de Santa María de Ejea de los Caballeros. Dos obras del Taller del Maestro de Agüero llevadas a cabo al final de su trayectoria e influenciadas -en el caso de Biota- por corrientes que llegan desde Castilla (Semejanzas con la escultura de San Miguel de Fuentidueña de Segovia).

F. Castillón hace referencia en su trabajo a que las primeras noticias del templo se remontan a quien fue su prior en 1163 Bernardo (Quizá el "Bernardus Capellanus" aludido en inscripción y carita del muro sur del transepto).

Son fechas que convienen para la coincidencia de esa decoración a modo de zig-zag vista aquí y en Eje/Biota. Fechas que llevan a un momento avanzado del taller del Maestro de Agüero. No olvidemos que hay coincidencias de marcas en la cabecera de Chalamera con algunas de las vistas en Santiago de Agüero ("mango de puñal" o "cruz patada", por ejemplo)

Otra cosa es saber de dónde procede esta pieza. Como tímpano que es, debió de coronar una puerta desaparecida cuyo vano fuese inferior a los 124 cm de su diámetro. El tímpano que cubre la portada del brazo meridional del transepto -decorado con un rosetón- mide 104 cm de diámetro; pero posee un dintel sobresaliente a modo de aletas que sirven para integrarlo en la estructura del muro, siendo su longitud total de 143 cm.

Es probable que corresponda a una portada secundaria de unos 90 cm de vano de un templo previo al actual; pero posterior a la mitad del XII, demolido para erigir el magnífico templo que contemplamos hoy.

Un elemento discordante en la escultura del tímpano estudiado es el hecho de no poseer ninguna referencia a la divinidad. Se muestran dos leones, quizá como seres guardianes de la puerta; pero sin que acompañen a símbolos de mayor jerarquía como es el caso del crismón en templos tales que Jaca, Santa María de la Serós, o San Martín de Uncastillo.

Merecería la pena modificar esa zona del templo para dejar visto el tímpano en cuestión a la vez que se remodelase un altar -moderno- que no permite la celebración de la liturgia de cara a los feligreses.


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