LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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CATEDRAL DE JACA: METOPA CON SILLA CURUL


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Mientras elaboraba mi anterior reflexión románica acerca del ábside sur de la catedral de Jaca -que evidentemente no será la última, porque cuanto más me fijo en sus detalles edificativos más dudas me surgen- recuperé antiguas imágenes de piezas descontextualizadas procedentes e la catedral de Jaca. En concreto llamó mi atención una que se halla en el almacén del obispado. Me refiero a una metopa en la que se esculpió un motivo realmente infrecuente: una silla de tijera al estilo de la famosa silla de San Ramón de Roda de Isábena expoliada y fragmentada por el tristemente famoso "Erik el Belga" (Imágenes 3 y 4). La escultura de Jaca muestra sin duda alguna la vista frontal y esquemática de una silla de tijera que se adornó con un fondo de lacería vegetal en el que se entretejen los elementos de la silla (Imágenes 1 y 2).

La pieza, cuadrada, es de tamaño y hechura semejante a las metopas vistas en el ábside sur de la catedral. Su borde superior aparece dañado, algo más que las recolocadas piezas de ese ábside y quizá por ello no fue reutilizada. El motivo principal como ya he señalado es el esquema de una silla de tijera de la que se muestra la vista frontal de dos de sus brazos formando un aspa. No se señaló el botón de articulación en el punto de cruce. En sus extremos superiores ambas piezas rematan en sendas cabecitas de ave en las que se advierten bien los detalles de su ejecución, como los ojos, a pesar de los restos de suciedad y polvo incoherente. También se advierten restos de policromía verde en algunas zonas del entrelazo. El cuello de las aves está señalado por un fino collar y luego los ejes de la silla aparecen decorados en sus dos tercios superiores por estrías, acaso simulando la madera de la pieza. El tercio distal lo ocupan los tarsos de las aves acabados en garras aferradas a sendas bolas. En las garras se señalaron dos de los dedos anteriores y uno posterior.

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El motivo vegetal que anima la composición arranca de una especie de base situada entre las dos garra que aporta al conjunto apariencia de búcaro del que surgen elementos vegetales. En esta base se labraron dos circulitos en los espacios resultantes tras labrar nervaduras arqueadas. La gracia de la composición la aporta el hecho de que los elementos vegetales forman un círculo en el que se entretejen las patas de la silla a modo de labor de cestería. De los laterales del círculo surgen dos pequeños brotes que se incurvan y retuercen sobre si mismos en sus extremos, al igual que ocurre en la zona superior entre las cabezas de las aves.

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Este tipo de silla de tijera es frecuente en la iconografía medieval. Su recorrido histórico es largo, y probablemente fue asimilada -como tantas cosas en el románico- del mundo romano donde era usada por personalidades con poder público. En el mundo medieval la encontramos en escultura y pintura siendo usada por destacados personajes. En las imágenes 5 a 8, activas, muestro ejemplos en los que sucesivamente Doña Sancha (en escena de su sarcófago), la Virgen en el tímpano de la Epifanía de San Pedro el Viejo de Huesca, o el rey David en Jaca y en Platerías de Santiago de Compostela aparecen usando este mueble.

En el caso de doña Sancha, no se advierten los extremos superiores de la silla, uno por estar dañado y el otro por ocultarlo con las manos una de sus hermanas (Imagen 5). Los extremos inferiores muestran bolas en el sarcófago y garras en el tímpano de Huesca.

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En los dos ejemplos traídos del rey David podemos ver que se trata de leones. En el capitel de Jaca se advierte bien la cabeza de nuestra derecha así como ambas garras (Imagen 7). En la portada de Platerías de Santiago de Compostela también la decoración muestra leones, aunque de un modo diferente ya que la silla pose un gran dosel sobre el cual en sus extremos superiores aparecen las cabecitas de león mientras que las garras rematan unas largas patas. En este caso la silla no es de tijera (Imagen 8).

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Otra silla con alto respaldo acabado en decoración vegetal la vemos en el acta de donación de Pedro I al obispo Pedro de Huesca de la mezquita mayor como sede de la futura catedral de Huesca conservada en el archivo del obispado de Jaca. La fecha que figura en este acta es la de 1098. Su silla al estilo de la de Platerías es un trono con respaldo. Decorando sus brazos y patas aparecen cabezas y garras de aves, aunque la perspectiva, como se ve, no es perfecta (Imagen 9). En la mano derecha del rey se mostró la pluma con la que firmó este documento.

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Frente al rey, el obispo Pedro de Huesca se halla en actitud de recibir el acta de donación. Porta su báculo en la mano izquierda mientras tiende la diestra para recibir el escrito. En el acta de donación se le ha representado sentado en una silla de tijera de la que asoman sus cuatro extremos. Todo ellos son coincidentes con el tipo mostrado en la metopa: cabezas y garras de aves (Imagen 10). La simbología de la imagen nos muestra al rey en situación preeminente sobre el obispo, mostrándolo en sitial más lujoso que el del obispo, aun cuando ambos compartan tipo decorativo de aves.

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Otra copia de este documento de donación la encontramos en el archivo de la catedral de Huesca (Imágenes 11 y 12). El planteamiento de la escenografía es semejante aunque en este caso se advierte de un dibujo más elaborado revelando lo tardío de la fecha de su copia. Al igual que en el precedente, aparece la firma del rey en caracteres árabes. Su cara no posee la inexpresividad románica sino una sonrisa que denota la diferente cronología de la copia. El trono, de semejante hechura, no muestra cabezas de aves aunque mantiene las garras en los extremos de las patas. El arquillo trilobulado de la decoración en la porción inferior de la silla conviene a una cronología más tardía.

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El obispo de Huesca, que recibe el acta de donación adopta pode semejante a la del acta conservada en Jaca, si bien también su expresión risueña lo hace apartarse de aquella. En cambio, la decoración de su silla de tijera es idéntica: cabezas y garras de aves que persisten a lo largo del tiempo (Imagen 12).

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Otro documento interesante desde el punto de vista iconográfico lo representa la copia conservada en la catedral de Huesca de las actas del falso concilio de Jaca de 1063 supuestamente convocado por Ramiro I. En el ángulo superior izquierdo aparecen el rey y su hijo Sancho, a mitad de documento un espacio en blanco para dibujar a varios de los asistentes, que no llegó a usarse. En la zona inferior, media docena de participantes en el concilio, con sus báculos y sentados en diferentes tipos de sillas como se muestra en las imágenes 13 a 18.

En las imágenes 13 y 14 vemos sillas acabadas en garras y coronadas respectivamente por bolas y cabecitas de fieras sacando la lengua, acaso leones.

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Las imágenes 15 y 16 muestran remates diferentes: en un caso cabecitas barbadas humanas en un caso y cuatro formaciones globulosas en el otro. Acaban en extremo liso y en garras respectivamente. El segundo personaje utiliza cojín sobre su silla de tijera.

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Por fin, las imágenes 17 y 18 muestran dos sillas bien diferentes: la primera rematada en bolas mientras que la segunda también decorada con bolas posee alto respaldo y cojín acaso mostrando la mayor dignidad del representado. Todos los personajes mostrados apoyan sus pies en un escabel .

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En las imágenes procedentes de una donación de Ramiro I fechada en 1063, falsa según Agustín Ubieto, conservada en el archivo de la catedral de Jaca aparece el monarca sentado en una silla sin respaldo. No es un asilla de tijera. Se aparte de lo visto en otros documentos o esculturas (Imagen 19).

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Muy semejante es la silla que ocupa el obispo como podemos ver en la imagen 20.

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En otro documento de la catedral de Huesca en el cual Alfonso II le confirma privilegios, aparece el monarca representado ya de un modo diferente. La imagen resalta su gran poder (es el primer rey de la Corona de Aragón). La silla-trono sobre la que asienta el monarca adopta la forma torreada en su respaldo, que remata en dos cabecitas de leones, Han desaparecido las garras de los apoyos, sustituidas por arquillos ciegos en clave arquitectónica, idea a la que contribuye el falso despiece de sillas dibujado haciendo hincapié en la idea de fortaleza. Estructura elaborada e incómoda mitigada acaso por un amplio cojín que lo andorna bajo su mano izquierda.

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Es imagen real con su trono en forma de estructura fortificada tuvo recorrido iconográfico, apareciendo en la pintura mural del gótico lineal de la Hoya de Huesca, como en la imagen de la ermita de Santa María del Monte en Liesa en la que vemos al emperador Daciano en trance de juzgar a los santos Vicente y Valero. Aparece ante una estructura fortificada, sentado en silla de alto respaldo decorada con las barras de Aragón (Imagen 22). De la misma ermita es la pintura de la imagen 23 que representa a Magencio en el acto de la ejecución de santa Catalina. El trono sobre el que sienta Magencio es de sencilla hechura hasta el punto en que semeja más el extremo de una columna que el de un trono.

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En fin, que esta metopa procedente de la catedral de Jaca me ha dado pie a repasar aunque de modo somero un detalle como es el de los asientos en que vemos representados a los personajes históricos en la escultura, pintura mural o pergaminos. Probablemente la simbología que nos transmite, incluso apeada de su elevado lugar en la catedral, sea la de la sede del poder episcopal. La silla de tijera que ocupará el obispo de Jaca y que a modo de símbolo señala el elevado rango del templo. Su decoración a base de cabezas y garras de aves se aparta del modelo habitual constituido por cabezas y garras de leones. Elemento pues excepcional, que hemos visto de modo muy semejante en la silla que ocupa el obispo Pedro en las actas de donación de la mezquita mayor de Huesca por parte de Pedro I en 1098, tanto en el documento de Jaca, como en la copia de Huesca, cuyas hechuras muestran un momento tardío con respecto a aquélla.

 

Huesca; 12 de octubre de 2014

Antonio García Omedes

de la Real Academia de NN. y BB. Artes de San Luis de Zaragoza


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