LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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LOS "PITONES JAQUESES". UN RECURSO ESTILÍSTICO DEL MAESTRO DE JACA.

SIGNIFICADO, MODELO PRERROMÁNICO Y DIFUSIÓN DEL MISMO


En un buen número de capiteles del primer momento del románico podemos advertir la presencia de formaciones incurvadas de aspecto cónico dispuestas en el ángulo formado por dos caras adyacentes del capitel a las que se da la denominación de “pitones de ángulo” y que yo prefiero llamar “pitones jaqueses” por ser Jaca el lugar donde su frecuencia es máxima y está ligada a la obra del conocido como “maestro de Jaca”.
El maestro de Jaca fue un escultor de notable influencia clásica que retomó para el arte románico imágenes de thiasos dionisíacos o marinos, esculturas vistas en sarcófagos o modelos absolutamente clásicos como el capitel corintio.
En los casos en que, por el estilo del capitel, podemos ver todo el desarrollo de los pitones jaqueses advertimos que el planteamiento del maestro de Jaca fue que estas formaciones partiesen desde su zona inferior hasta un punto superior en la convergencia de dos volutas de caras adyacentes (Imagen 1), si bien lo más frecuente es que tan solo veamos su extremidad superior situada como ya digo, bajo dos volutas adyacentes (Imagen 2) siendo en muchas ocasiones esa porción superior tan pequeña que hay que ir a buscarla justo al espacio situado bajo dos volutas tangentes para poderla advertir, como si de una oculta firma de taller se tratase.
La superficie de estos pitones jaqueses puede estar surcada por estrías paralelas que convergen en su vértice aunque también los encontramos decorados con escamas redondeadas o acabadas en punta cubriendo las superficies generadas por dichas estrías (Imágenes 1 y 2).

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Probablemente la intencionalidad de esta forma de decoración fue la de adornar de un modo muy personal el capitel románico vegetal, heredero directo del modelo corintio conformado por diferentes niveles vegetales de hojas de acanto y tallos emergentes enrollados en las cuatro esquinas componiendo las volutas.

La decoración a base de pitones lo que traduce con fidelidad no es otra cosa que la aparición de las espigas florales del acanto en la fase previa a que aparezcan sus flores, señalando incluso las escamas vegetales que las conforman (Imágenes 3 a 5a). Así pues el pitón jaqués no es otra cosa que la espiga floral del acanto antes de que madure y muestre sus flores (Imagen 3).
En ese contexto vegetal, corintio, encaja perfectamente el pitón jaqués; pero cuando la cesta del capitel es desprovista de sus elementos vegetales originales para poder narrar historias a través de imágenes esculpidas, esos pitones quedan “huérfanos de su planta madre” y aparecen separando escenas o brotando entre ellas, siempre con su punta bajo la conjunción de dos volutas. De este modo lo que vemos es un verdadero vestigio evolutivo desde el inicio como capitel corintio vegetal hasta el capitel historiado.

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Ya conocemos cómo es morfológicamente la espiga floral del acanto. La siguiente cuestión es reflexionar acerca de si el escultor tomó la idea directamente de la naturaleza o también en este caso recurrió a modelos artísticos previos en el tiempo. Es importante señalar al respecto que en los modelos clásicos de capitel corintio no se representan las espigas florales; es decir no poseen pitones aunque, claro está, si que hay hojas y caulículos enrollados a modo de volutas.

Casualmente existe un precedente prerrománico de capitel con sencillas hojas de acanto, también con una espiga floral en su ángulo precursora del pitón jaqués (Imagen 6), y lo encontramos nada menos que en la portada occidental de la iglesia de santa María de Iguácel. Ese templo situado en el fondo del valle de la Garcipollera tan solo a diez kilómetros en línea recta de la catedral de Jaca no es un templo más. Su precisa epigrafía indicando -entre otras muchas circunstancias- que fue acabada en el año 1072, junto con su estilo escultórico jaqués añadido, genera discrepancias de calado en lo tocante a la cronología del románico hispano. Su portada actual no es la original, sino que al igual que las de Sásabe y Loarre, fue “injertada” eliminando la prerrománica una vez hubo triunfado el arte románico en Aragón de la mano del rey Sancho Ramírez (Véase “Portadas: el triunfo de un modelo”).
Santa María de Iguácel fue propiedad del conde Sancho Galíndez, consejero de Ramiro I y tutor ("Ayo") de Sancho Ramírez. Sancho Galíndez a su vez dice haberla recibido en herencia de su padre el conde Galindo lo cual nos lleva a los años 1040 - 1050 para la cronología del templo prerrománico.
El detalle que me interesa resaltar en este momento hace referencia al capitel situado sobre la jamba izquierda de la portada occidental de este templo. Es un capitel “extraño”, de cesta cuadrada, con un collarino lineal y angulado perteneciente con alta probabilidad a la portada original del templo prerrománico y reutilizado en la nueva portada jaquesa, al igual que el del lado derecho, en la adaptación del templo al nuevo estilo dominante en Aragón.

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La decoración del capitel de Iguácel posee tres niveles: dos inferiores de frondes vegetales sencillamente sugeridos por grandes escamas yuxtapuestas decoradas con incisiones para evocar las hojas de acanto, y uno superior a base de volutas enrolladas en su extremo y hojas de acanto entre ellas.
El detalle importante para lo que estamos tratando es que en el ángulo, bajo la reunió de las volutas de ambas caras, el escultor prerrománico labró lo que no es otra cosa que una espiga floral de acanto recubierta de escamitas que en su momento se abrirán y darán paso a las flores de esta planta.
Es pues un claro ejemplo de capitel prerrománico traduciendo a la piedra el motivo clásico del capitel corintio de hojas de acanto y que muestra el “pitón” que a buen seguro sirvió al maestro de Jaca de inspiración para llevarlo a sus magníficos capiteles; motivo que sería repetido por otros canteros que copiaron su estilo, probablemente sin saber muy bien el significado de esos curiosos elementos escultóricos.
La decoración habitual de los capiteles corintios está constituida por la sucesión de hojas de acanto en varios pisos y caulículos enrollados en altura conformando las volutas del capitel; pero no he visto que en ningún motivo clásico o prerrománico se hayan representado las espigas florales de esta planta… hasta que he comprendido ese capitel de Iguácel y su trascendencia de cara a la obra del maestro de Jaca.

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He revisado mi banco de imágenes de los lugares visitados y he recuperado cuarenta y dos capiteles en los que se puede afirmar la existencia de estos pitones jaqueses. Probablemente haya más, pero entiendo que los aportados constituyen una muestra suficiente para comenzar a recapacitar acerca de este tema relacionado con claridad con la difusión de modelos e ideas a lo largo de la ruta jacobea.
De esos cuarenta y dos capiteles, quince corresponden a San Pedro de Jaca, seis a San Martín de Frómista, cinco a Santiago de Compostela, tres a san Zoilo de Carrión de los Condes, dos hay en los templos de san Pedro de Loarre, Nogal de las Huertas, san Isidoro de León y san Pedro de Simacourbe. Un solo capitel he detectado en los lugares de santa María de Iguácel (prerrománico), san Adrián de Sásabe, san Martín de Uncastillo, santa María de Nájera (en san Pedro de Jaca) y en santa Fe de Morlaas.

En el mapa de la imagen 7 he señalado los lugares que poseen capiteles de estas características, marcándolos con puntos rojos de diferentes diámetros en dependencia del número de capiteles con pitones jaqueses detectados. A la vista de la distribución en el mapa de estos capiteles, parece evidente la existencia de dos focos principales: Jaca y Frómista, con un claro predominio a favor del primero tanto en número como en lugares que señalan su influencia a ambos lados del Pirineo.

 

1 - CATEDRAL DE SAN PEDRO DE JACA. CAPITELES CON PITONES JAQUESES.

La imagen 8 corresponde a la planta de la catedral de Jaca. En mi web pueden localizarse a través de ella todos los capiteles de la misma. En esta imagen he señalado los capiteles con pitones jaqueses cuyas imágenes desde la 9 a la 23 mostraré a continuación. Las he ordenado con la misma secuencia existente en la imagen activa de la web, para mantenerla, de modo que en el esquema, el capitel número 4, corresponde a la imagen 9, el número 5 a la imagen 10, etc.

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El capitel de la imagen 9, corresponde al número 4 de la planta y el de la imagen 10, al número 5. Este último es un gran capitel redondo, aparentemente poco decorado o incluso puede darse como inconcluso por la nula decoración de su mitad inferior. La labra es muy tosca, evidentemente de un cantero secundario que hace unos esbozos de volutas y de hojas de acanto estriadas con bolas en las angulares. También le añade un par de pitones jaqueses, porque ha visto que así lo hace el maestro, pero están absolutamente fuera de contexto.

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Las imágenes 11 y 12 corresponden a los capiteles 6 y 7.

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Las imágenes 13 y 14 corresponden a los capiteles señalados con los números 8 y 18 en la planta del templo. Los elementos del lado derecho del capitel de la de la imagen 13 (voluta, pitón y hoja de acanto) son reconstrucciones de escayola de zonas deterioradas del capitel por la antigua presencia de un coro en la nave central del templo. Los pitones del capitel de la imagen14 apenas son visibles por situarse en la parte posterior del mismo.

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Las imágenes 15 y 16 corresponden a los capiteles números 21 y 31 de la planta del templo. El segundo de ellos, en uno de los vanos del muro norte, muestra en su ábaco a un personaje tocando un cuerno, acaso símbolo de la resurrección de los muertos.

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Las imágenes 17 y 18 corresponden a los capiteles números 31 y 49 de la planta. La primera es de un vano del muro norte, visible desde el claustro. La segunda corresponde al capitel del exterior del ábside sur del templo, reutilizado y repicado para cumplir la función de sustentar la cornisa. Las volutas y los pitones se han eliminado, pero se puede advertir con claridad su sección. La metopa de nuestra derecha, cortada y en vertical, avala la idea de que fue reutilizado y encajado de mala manera en este lugar.

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La Imagen 19 corresponde al episodio de la Burra de Balam en la portada sur del templo y la imagen 20 al capitel que en la portada occidental muestra a los hermanos Moisés y Aarón, según hipótesis del prof. David Simon. Corresponden a los números 51 y 52 de la planta del templo. En este último hay una tercera estructura entre las dos volutas similar a los pitones, pero que no incluyo por no estar bajo dos volutas contiguas, como he postulado en el inicio.

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Las imágenes 21 y 22 del lado sur del pórtico occidental corresponden al ciclo dedicado a Daniel en el foso de los leones y al profeta Habacuc y corresponden a los números 54 y 55 de la planta del templo.

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Por fin, la imagen 23 corresponde al capitel de un vano del muro sur, visible desde el interior de la Lonja Chica por un tragaluz que permite contemplarlo. Es el número 64 de la planta del templo.

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1 - IGLESIA DE SAN MARTÍN DE FRÓMISTA. CAPITELES CON PITONES JAQUESES.

En la iglesia de San Martín de Frómista he localizado seis capiteles con pitones jaqueses. Su ubicación está en la planta del templo de la imagen 24.

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Las imágenes 25 y 26 corresponden a los capiteles exteriores 1 y 2. En el segundo, por definición, tan solo he considerado como pitones las estructuras que se hallan en los ángulos bajo las volutas, aunque también podrían considerarse como tales las otras dos estructuras situadas en la parte centras de las respectivas caras del capitel.

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La imagen 27 corresponde al número 3 de la planta. En este capitel los pitones se hallan francamente escondidos y tan solo el hecho de ir a buscarlos al sitio donde deberían de estar nos permite localizarlos. La imagen 28 corresponde al número 4 y muestra el pecado original.

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La imagen 29 es continuación de la anterior (la expulsión del paraíso) y corresponde al número 5 en planta. Por fin, la imagen 30 corresponde al capitel número 6 en planta.

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3 - CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA. CAPITELES CON PITONES JAQUESES.

Los capiteles con pitones jaqueses en la catedral de Santiago los encontramos en la cabecera del templo y parte anterior del transepto, a excepción de uno que se halla en la portada de Platerías (Imagen 35).

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4 - MONASTERIO DE SAN ZOILO EN CARRIÓN DE LOS CONDES. CAPITELES CON PITONES JAQUESES.

En el monasterio carrionés de San Zoilo, encontramos dos capiteles con pitones jaqueses en su magnífica portada occidental: el que nos narra el episodio de la burra de Balam y el de los vendimiadores. Aun hay otro más con pitones jaqueses. Es un capitel aislado, probablemente del desaparecido claustro que tiene imágenes de dos músicos, uno tocando fídula y otro una flauta de Pan.

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5 - IGLESIA DE SAN PEDRO DE LOARRE. CAPITELES CON PITONES JAQUESES.

Es llamativo el hecho de que en Loarre tan solo haya un par de capiteles con pitones jaqueses dada la proximidad a Jaca y la coincidencia de ambos edificios en el momento del desarrollo de la monarquía aragonesa. Lo cierto es que en esta iglesia no encontramos la habilidad escultórica de un personaje como el maestro de Jaca y serán otros talleres los que esculpan sus capiteles. Uno de ellos, el de la imagen 39 se halla en la arquería del cilindro absidal, y el otro (Imagen 40) en la parte posterior del arco formero del muro sur que limita con el muro posterior. Por cierto que este último está "recortado" en el lateral a nuestra izquierda, probablemente por requerimiento del lugar donde fue colocado.

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6 - MONASTERIO DE SAN SALVADOR EN NOGAL DE LAS HUERTAS. CAPITELES CON PITONES JAQUESES.

Dos son los capiteles decorados con pitones jaqueses en el arco triunfal de la embocadura al ábside de cabecera plana de este antiguo templo palentino:

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6 - SAN ISIDORO DE LEÓN. CAPITELES CON PITONES JAQUESES.

Dos capiteles he hallado entre mis imágenes de San Isidoro. Uno a base de aves enredadas en entrelazos y otro con acróbatas flanqueados por músicos. Por cierto, que en este último el artista no tuvo muy claro la funcionalidad del pitón y loo rodeó de una especie de hamaca que cuelga de las volutas, quizá para integrarlo.

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7 - SANTA MARÍA DE IGUACEL. CAPITEL CON PITON JAQUES "ANTECESSOR".

Como ya he comentado al inicio, creo que en este antiguo templo se halla el modelo para los pitones jaqueses del maestro de Jaca, concretamente en un capitel procedente de la anterior portada que fue decorada con posterioridad al gusto jaqués, copiando el modelo de la portada occidental de Jaca al igual que en san Adrián de Sásabe o Loarre.

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8 - SAN ADRIÁN DE SÁSABE. CAPITEL CON PITONES JAQUESES.

Esta es otra de las portadas jaquesas injertadas en templos prerrománicos del entorno de Jaca. El capitel situado en el lado norte de su portada es una absoluta delicia tanto por su magnífica conservación como por contener buena parte de la labra del maestro de Jaca en sus hechuras clásicas derivadas del capitel corintio. Una vez comprendido el significado de los pitones jaqueses que no son sino espigas florales de la planta de acanto, la pieza alcanza todo su sentido.

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9 - SAN MARTÍN DE UNCASTILLO. CAPITEL CON PITONES JAQUESES.

En la iglesia cincovillesa de San Martín en Uncastillo y en su portada meridional exterior podemos encontrar este capitel sin duda de influencia jaquesa con personaje enredado entre tallos vegetales y leoncitos. El pitón jaqués de ángulo lo reafirma.

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10 - SANTA MARÍA LA REAL DE NÁJERA (EN SAN PEDRO DE JACA). CAPITEL CON PITONES JAQUESES.

Este magnífico capitel que se encuentra en el interior del ábside meridional de la catedral de Jaca, sirviendo de apeo a la imagen de la Virgen del Pilar, procede de Santa María la Real de Nájera desde donde lo trajo Íñiguez Almech "para compararlo con otros". En su origen apareció como material de relleno en un muro del claustro de Nájera al reparar la capilla de la Vera Cruz o de los López de Haro. (Minerva Sáenz. "El primer románico en La Rioja durante el esplendor del reino de Nájera-Pamplona (1000-1076)" XV Semana de Estudios Medievales. 2004).

Destaca en la pieza el excesivo volumen otorgado a los pitones jaqueses que confieren un perfil cuadrado a la parte superior de su cesta, probablemente por desconocimiento del significado de los mismos como espigas florales del acanto, de ahí que el escultor que copió el modelo jaqués lo reinterpretase de este modo

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11 - SIMACOURBE Y MORLAAS. CAPITELES CON PITONES JAQUESES.

Por fin, en el sur de Francia el torno de la ciudad de Olorón he documentado tres capiteles más con pitones jaqueses. Los dos primeros (Imágenes 52 y 53) corresponden a la localidad de Simacourbe. Están en la portada meridional del templo y reproducen sendos pasajes tomados de las portadas de Jaca: "el sacrificio de Isaac" y "David y los músicos" que estuvo en forma de parteluz probablemente en la occidental. La imagen 54 corresponde a un capitel repintado de la arquería interior de la iglesia de Morlaas. En sus ángulos afloran pequeños pitones jaqueses.

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CONCLUSIONES:

En primer lugar creo haber dado con el significado de las estructuras conocidas como "pitones jaqueses" o "pitones de ángulo" presentes en muchos de los capiteles labrados por el Maestro de Jaca y que no es otro que la materialización de las espigas florales de la planta del acanto, cuya forma antes de abrirse y florecer se corresponde con la de los pitones jaqueses, incluso en los detalles a modo de escamas redondeadas o puntiagudas que el escultor labró en su superficie.

Propongo que el referente formal para la incorporación de esta idea plástica a los capiteles es el capitel prerrománico de la portada occidental de Santa María de Iguácel, de donde llegó la idea al maestro de Jaca, quizá con la mediación de escultores de la primera etapa de la catedral que labraron capiteles de diferente módulo y que son reconocidos como de mayor antigüedad, por ejemplo los situados en los vanos de la cabecera y de los muros laterales donde encontramos varios capiteles con pitones (Imágenes 16, 17 y 23).

El núcleo de mayor concentración de pitones jaqueses lo constituye Jaca y su entorno, con extensión al sur de Francia. A continuación, con menor intensidad, el fenómeno lo encontramos en el entorno de Frómista/Carrión, y también próximo al "finis terrae" con ejemplos en las primeras fases de la catedral de Santiago.

Como reflexión final, me pregunto acerca de por qué el maestro de Jaca introduce este elemento decorativo en los capiteles derivados del modelo clásico corintio, cuando ni en ese momento de la historia los escultores clásicos lo hicieron. Creo que la respuesta, una vez más, puede estar en la idea tantas veces repetida del concepto muerte-resurrección inherente al cristianismo al igual que lo fue en las creencias previas sincretizadas por la iglesia. Flores y semillas que tras morir y caer al suelo vuelven a producir el milagro de la vida. La esperanza en la resurrección tras la muerte, uno de los pilares del cristianismo, bien puede ser una de las ideas que los comitentes encargaron plasmar en la piedra al maestro de Jaca y éste lo hizo a través de los bellos pitones jaqueses, de esas espigas florales del acanto que garantizan la pervivencia de la planta más allá de su muerte.

 


Huesca; 16 de julio de 2018, festividad de Nª Sª del Carmen.

Antonio García Omedes,

de la Real Academia de San Luis


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