LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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CÚPULAS ROMÁNICAS. A PROPÓSITO DE LA CATEDRAL DE JACA


Los que me conocéis sabéis de mi interés por la catedral de Jaca de la que he fotografiado casi todos sus rincones. Gracias a esta confesable manía he podido aportar algunos detalles que habían pasado desapercibidos hasta la fecha, probablemente porque ahora se cuenta con un mejor material fotográfico que logra escrudiñar donde antes apenas se podía ver. Lo bueno del caso es que hay muchos detalles que veo y no comprendo, pero lejos de desistir lo que hago es acumularlos en mis fondos fotográficos "para mejor ocasión", para cuando surja la "chispa".

Estos días, aprovechando la situación de confinamiento que tenemos en Huesca he dedicado esfuerzos a comprender unos detalles de la cúpula del transepto de Jaca estimulado por la ejecución de la bóveda de cuarto de esfera de los ábsides de San Pedro de Arlanza que recientemente he actualizado y a través de los cuales he podido comprender algunos detalles pendientes en Jaca, seguramente por desconocimiento técnico.

Antes de seguir he de mencionar al profesor Roberto Benedicto y a una obra suya "gloriosa", como a él le gusta adjetivar a aquellos elementos o circunstancias que realmente nos sorprenden y lo merecen. El académico Benedicto dice que cometemos error al usar de modo análogo las palabras "bóveda" y "cúpula" porque la bóveda sirve para cubrir un espacio alargado como son las naves, mientras que la cúpula implica cubrimiento a base de una estructura semiesférica, por lo general en el centro del transepto.

Pues bien, al girar mis objetivos hasta la vertical bajo el centro de la cúpula de Jaca (el axis mundi) la fotografía que obtengo es la de la imagen 1. En ella hay dos circunstancias que me han provocado intriga y necesidad de conocer su por qué. Me refiero a los cuatro agujeros situados a los lados de las nervaduras que conforman una "X" y que señalo con flechas y muestro en detalle en las imágenes 2 y 3. La segunda circunstancia es el hecho evidente de que en el centro de la cúpula faltan una serie de hiladas concéntricas de sillares por encima de la clave que se han repuesto con tablazón de madera.

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Comenzaremos por esta última intriga, más fácil de resolver (Imagen 4). En principio (año 2011) creía que era un elemento original de fábrica; que no cerraron la cúpula acaso siguiendo el ejemplo del panteón de Agripa en Roma lo cual resultaba una pirueta magnífica que el profesor Martínez de Aguirre en 2014, amablemente, se encargó de corregir y documentar con estas acertadas frases: "El remate del cimborrio de la catedral de Jaca fue abierto para dar más luz al templo en 1859. Colocaron entonces una "linterna de cristales", que como no obtuvo su objetivo (y provocaba muchas goteras) se quitó y cerró en 1860 sustituyendo con maderas las piedras que faltaban y cubriendo con una doble bóveda de ladrillo de canto, sobre la que está la cubierta general de la iglesia". El dato aparece en el completísimo libro de Rafael Leante y García, Culto de María en la diócesis de Jaca, Lérida, 1889, p. 24.

Despejada, pues, la incógnita del origen de la tablazón del centro de la cúpula vamos con los mechinales de la misma, porque ya adelanto el hecho de que son verdaderos mechinales edificativos. Tras leer y comprender los trabajos de los arquitectos referenciados en la bibliografía, tomé conciencia de que para elevar una cúpula o un arco, que a fin de cuentas la cúpula puede ser considerada una suma de múltiples arcos a través del giro de 360 grados del mismo, es necesaria la ayuda de una cimbra de madera aunque el arquitecto trate de reducirla a su mínima expresión.

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Antes de continuar quiero mostrar una imagen activa de la puerta califal de Ágreda (S. IX) porque acaso en esa sabiduría arquitectónica estén las claves de lo que voy a tratar en adelante (Imagen 6). Un arco, según Leonardo da Vinci, no es otra cosa que "una fortaleza formada por dos debilidades" (dos semiarcos que por si solos caerían pero al reunirse en la clave, trabajan juntos). Una vez estabilizado y bien estribado la frase árabe que lo vuelve a definir es esta: "el arco nunca duerme", en referencia a que siempre está cargando contra sus estribos.

Para remontar las piezas que forman el arco, se ha de contar con una estructura de madera que reproduzca su forma y que permita colocar las sucesivas dovelas sobre ella hasta completar su cierre. Esa estructura de madera se llama cimbra. Convenientemente apeada en elementos salientes de las jambas o en pies rectos hasta el suelo permitirá el remonte de las piezas del arco. A la primera pieza del arco se le llama salmer. Descansa sobre la jamba y su cara superior se corta en plano inclinado para recibir a las dovelas del arco. En la edificación de un arco, cúpula o bóveda, como en la de toda la fábrica, el uso auxiliar de la madera es imperativo. En la obra acabada no se ve, pero hemos de saber que fue necesaria y en grandes cantidades para alzar el edificio románico. Es por ello que el ahorro de este material supone además de una economía, una mayor rapidez en la edificación.

Volvemos la vista de nuevo a la puerta califal de Ágreda (Imagen 6). Al colocar el cursor sobre la misma vemos cinco piezas a cada lado rellenas de color amarillo cuyas caras superior e inferior son paralelas y fáciles de remontar mientras que el perfil interior va formando el arranque del círculo que conformará el arco. Para colocar esas piezas no es necesaria la cimbra de madera, que por tanto podrá ser de menor tamaño. En color rojo muestro dos piezas añadidas a cada lado que conforman el plano inclinado que recibirá a las dovelas, siendo su función la de un verdadero salmer. Las piezas colocadas sin necesidad de cimbra se llaman jarjas, y esa forma califal de edificar, enjarje.

Era este un necesario excursus arquitectónico para reflexionar acerca de cómo se alzó la cúpula de Jaca. A la vista de lo dicho se comprende que con una adecuada estereotomía de los sillares y un buen mortero de cal, como indica R. Benedicto, es posible remontar sucesivos anillos circulares de la cúpula sin necesidad de cimbra hasta un 40 o 50% de su altura. Pues bien, he trasladado esa idea a la imagen 7 planteando en sección un esquema de la elevación de la cúpula de Jaca sin uso de cimbra hasta el punto en que encontramos esos mechinales. En negro represento la cúpula, en azul las nervaduras, en marrón la cimbra y en gris la zona de dovelas que se colocarán sobre ella.

Creo que la superficie inclinada que vemos en la zona inferior del fondo de los mechinales (Imagen 3) tuvo la función de dar asiento a los largueros de una cimbra, la cual al ser retirada tras concluir la cúpula, dejó esos espacios con forma de trapecio rectángulo. En el fondo de algún mechinal se adivinan tarugos de madera perdidos en el trasdos de la bóveda (Imagen 3).

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En la imagen 8 muestro la misma hipótesis, esta vez sobre planta, con parte de un esquema del profesor Esteban Llorente con medidas de la catedral. El cuadrado generado por los arcos torales mide alrededor de 9 metros por lo que conseguir reducir el tamaño de la cimbra supondría una gran ventaja para su construcción dado que para cubrir espacios de más de 8 metros el hombre medieval tenía dificultades a la hora de encontrar maderos de suficiente longitud y calidad. La sucesión de imágenes laterales muestran el paso del cuadrado al octógono por medio de trompas así como la progresión en la colocación de anillos de sillares que al completarse conforman un conjunto estable. En el desarrollo de la bóveda de Jaca he contado 35 hiladas de alargados sillares hasta el punto en que comienza el defecto de madera de su zona más alta. Contando con que hubiesen sido removidas unas 6 hiladas, el total sería de 40 o 41. Los mechinales se sitúan a la altura de la hilada 20, por lo que la idea de R. Benedicto de que se puede alzar cúpula sin cimbra hasta un 40 o 50% de la misma encaja bien con esos orificios edificativos.

Otra cuestión es el momento en que se generan las nervaduras de la cúpula, esas que conforman una réplica del crismón trinitario de la portada principal. Hasta el punto de los mechinales debieron de añadirse sillares sin cimbra y creo que a partir de allí, la cimbra para la bóveda sirvió asimismo para completar esa estructura. Para afirmar este extremo me apoyo en lo visto en la edificación de la iglesia inacabada de El Bayo, que mostraré más adelante.

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Como ya he adelantado, estas ideas me surgieron al actualizar imágenes del monasterio burgalés de San Pedro de Arlanza. La cabecera del lado norte tiene la particularidad de que en ella el presbiterio ha desaparecido quedando más visible el cilindro absidal con su doble imposta decorada que enmarca vano central (Imagen 9). Destaca la inhabitual forma de ejecutar el abovedamiento de cuarto de esfera. En vez de continuar con hiladas concéntricas hasta la clave, a partir de la séptima hilada, el "cascarón" restante se ejecuta a base de cuatro sectores diferentes en la disposición de los sillares. Tres de los mismos (dos cuñas laterales y una zona central) disponen sus hiladas en paralelo al eje central y un cuarto, trapezoidal, parece continuar a lo largo de tres hiladas las concéntricas inferiores. Pasando el puntero sobre la imagen 9 se advierten estas zonas descritas. Esta infrecuente forma de edificar la bóveda absidal pudo deberse al hecho de poderse realizar sin usar la cimbra, extremo que señala V. Lampérez.

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Nos vamos ahora hasta un extraño paraje sobre un cerro al sur de la localidad cincovillesa de El Bayo. Allí hay una iglesia que fue dinamitada para reutilizar sus sillares en la edificación de una presa en el río Riguel y otra que no fue acabada. La cabecera de esta segunda iglesia tardorrománica la muestro en la imagen 10. La imagen es activa y colocando sobre ella el cursor podemos ver el nivel hasta donde alcanzaron los constructores sin usar la cimbra. Además, con tres cuadrados amarillo señalo el lugar donde hay mechinales pareados al modo de los vistos en la cúpula de Jaca; mechinales que se sitúan a ambos lados de la prolongación de las nervaduras de esta bóveda, como en Jaca. Creo que las nervaduras se irían alzando a la vez que se recrecía la bóveda y este puede ser un ejemplo heredado de cómo trabajaban los constructores en esa época.

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En la imagen 11 muestro un detalle de esa inacabada bóveda de cuarto de esfera de El Bayo en la que podemos apreciar mejor los mechinales pareados para la bóveda y en color azulado (colocar el cursor sobre la imagen) la trayectoria de las nervaduras, como en Jaca.

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Lo que me ocurre cuando consigo comprender un extremo edificativo en el románico es que empiezo a verlo en lugares en los que te había pasado desapercibido y ahora toman carta de naturaleza, porque los vas a buscar y los encuentras (tan solo se diagnostica lo que se conoce, reza el aforismo médico). En la iglesia de San Gil de Luna, en la que he estado muchas hora y he fotografiado todos sus sillares, ocurre lo mismo y me había pasado desapercibido por completo hasta que tras comprender lo que describo he vuelto la mirada a sus sillares (Imagen 12). He contado 27 o 28 hiladas de sillares en hiladas concéntricas de una perfecta bóveda románica. A la altura de la hilada 10ª y sobre la vertical de las ventanas laterales hay dos mechinales labrados en sendos sillares que tras cumplir su función fueron ocluidos con lajas de piedra. Esa función fue la de cimbrar desde ese punto para poder cerrar la bóveda con sus nervaduras, como en El Bayo, como en Jaca. En este lugar la zona edificada sin cimbra equivale a un 36 % del total de la misma

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La posibilidad de reducir el uso de madera en la edificación del templo debió de ser muy tenida en cuenta, tanto por el coste de la misma y el esfuerzo de extraerla, acarrearla y prepararla. Una pequeña cimbra supondría un gran ahorro en todos los sentidos, aparte de evitar el engorro de lanzar un bosque de pies rectos de madera desde el nivel del suelo para sustentar una gran cimbra.

No dejéis de leer los trabajos señalados en la bibliografía. Son magníficos y tras leerlos comprenderás muchas más cosas de la arquitectura medieval. El escrito por el académico Benedicto, es sin duda "glorioso".

 

BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS WEB

BENEDICTO SALAS, R. La construcción de la arquitectura románica. Instriución Fernando el Católico 2015 (Descargar)

HUERTA FERNÁNDEZ, S. Arcos, bóvedas y cúpulas. Geometría y equilibrio en el cálculo tradicional de estructuras de fábrica. Instituto Juan de Herrera, 2004 (Descargar)

GARCÍA OMEDES, A. Catedral de Jaca. Consideraciones sobre su cúpula 2011 (Ver)


Huesca; 1 de noviembre de 2020

Antonio García Omedes,

de la Real Academia de San Luis


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