LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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DANIEL EN EL FOSO DE LOS LEONES Y EL PROFETA HABACUC EN ARAGON

(CONTROVERSIAS Y ERRÓNEA REINTERPRETACIÓN DEL TEMA EN LA PRENSA)


 

La lectura de los mensajes mostrados a través de la escultura románica no siempre es clara y unívoca. Hay que tener en cuenta que en el proceso de transmisión de ideas, desde el momento en que alguien decide qué mensaje se va a transmitir hasta que es recibido, puede distorsionarse o perderse mucha información.

El proceso comienza con la elección de las ideas a representar por parte de una persona cualificada (quizá un teólogo director) encargando al artista lo que deberá de esculpir. Una vez que el artista ha recibido el encargo, ya sea con su estilo propio o copiando el de otros escultores, intentará trasladar a la piedra esas ideas. Para cerrar este ciclo, una vez concluida la escultura, las ideas serán recibidas por un parroquiano, por lo general iletrado, que necesitará de una persona conocedora de los textos bíblicos que le explique el significado de esas imágenes, ya sea de manera precisa o de un modo conveniente para su catequización.

La mayor parte de las ideas que fueron motivo de encargo a los escultores románicos tienen su origen en la Biblia o, en menor cuantía, en el Fisiólogo. También hay numerosos motivos escultóricos en donde puede sospecharse la libertad del artista para mostrar aspectos de la vida cotidiana o simplemente motivos decorativos o fantásticos a los que en ocasiones tratamos de atribuir una intencionalidad que no poseen.

Gracias al creciente interés despertado por el estudio del arte románico y la dedicación al mismo de notables profesores de Historia del Arte, anteponiendo criterios científicos a otras motivaciones, se han ido conociendo muchos de los mensajes subyacentes en la escultura románica. Un buen número de investigadores como Serafín Moralejo, Georges Gaillard, Marcel Durliat, David Simon, Jacques Lacoste, Arthur Kingsley Porter, Francisco Prado-Vilar, Manuel Castiñeiras, Juan Antonio Olañeta, Gerardo Boto o Marta Poza -entre muchos otros- han contribuido a desentrañar bastantes de los aspectos oscuros del románico.

Como consecuencia de lo señalado, hoy es posible reconocer en la mayor parte de la escultura románica el mensaje que el teólogo director encargó al artista de los siglos XI y XII; pero no todo está dicho. Hay muchas imágenes que no somos capaces de leer de modo univoco, ya sea porque el mensaje no es evidente o porque determinadas personas realizan un verdadero test de proyección reinterpretando lo visto a la luz de sus conocimientos, proporcionando un notable sesgo a esa lectura.

Para complicar un poco más este interesante mundo del románico y de las ideas, el magistral Jaime Cobreros nos recordaba la existencia de varios niveles de entendimiento en la obra de arte: "Es sabido que toda imagen sagrada tiene cuatro niveles de entendimiento: Uno histórico, directo o inmediato que es lo que los ojos ven, lo que se puede contar que representa la figuración; un segundo nivel moral de premio a los justos y castigo a los perversos; un tercer entendimiento alegórico por el que la figuración evoca una idea distinta a al representada; finalmente, un cuarto nivel anagógico (literalmente "que tira hacia lo alto") que conduce a la contemplación deificante, que es el auténtico simbolismo."

Hago esta extensa introducción porque recientemente (el 27 de diciembre de 2021) se publicó en la sección de cultura del diario del Alto Aragón de Huesca un artículo a toda pagina con la tesis de que lo mostrado en los dos capiteles del lado oriental de la portada principal de la catedral de Jaca muestran "dos escenas del relato de Adán y Eva en el Paraíso"... así, en frío, nada más comenzar el artículo, sin más contemplaciones ni miramientos y en contra de todo lo postulado y razonado por varios de los ilustres profesores citados al inicio de esta pagina (ver artículo).

Un artículo que, a mi modo de ver, es un intento catequético (respetable) a partir de una premisa equivocada (lamentable), lanzado a través de un medio que, evidentemente, no ha contrastado su veracidad (injustificable). Lo bueno de asuntos como este, que no pasan de ser una anécdota local, es que te obligan a reflexionar sobre el tema olvidando todo lo aprendido y volviendo de nuevo los ojos hacia la piedra (que es la que no miente) para recibir el mensaje lanzado través del tiempo.

Es por ello que he seleccionado varias fotografías de los dos capiteles en cuestión para detenerme en el primero de los niveles de entendimiento de esas imágenes sagradas, como postula Cobreros. También lo he hecho con otros dos de idéntica temática existentes en la iglesia de San Pedro del castillo de Loarre y en la iglesia superior del monasterio de San Juan de la Peña, además de un capitel con la escena del Pecado Original (esta vez si, con Adán y Eva "al desnudo"), también de Loarre.

He seleccionado mis mejores imágenes de las caras de esos capiteles y las he yuxtapuesto y duplicado para perfilar y colorear sobre las mismas las figuras esculpidas intentando facilitar su mejor lectura formal. Cliqueando sobre las imágenes se abren a mayor tamaño para poder apreciar todos sus detalles y que no haya lugar a equívocos, ya sean fortuitos o interesados.

 

EL PROFETA HABACUC ES TRANSPORTADO POR UN ÁNGEL PARA ALIMENTAR A DANIEL EN EL FOSO DE lOS LEONES

Vamos a ver el primero de los capiteles que encontramos en la portada de la catedral de Jaca a nuestra derecha. Formalmente es un capitel basado en el modelo corintio del cual permanecen las volutas formado su tercio superior. También posee, separando las escenas y contribuyendo a sustentar el ábaco, los emblemáticos "pitones jaqueses" descritos por Gaillard como firma el taller del maestro de Jaca, a los cuales identifiqué en 2018 como espigas florales del acanto.

En su cara frontal vemos tres figuras. La central, predominante, es un ángel en vuelo con las alas desplegadas y parcialmente superpuestas a las volutas. Va descalzo y pisa los pies, también descalzos, de las figuras situadas junto a él. El ángel toma por la coronilla a un personaje situado en el ángulo exterior del capitel hacia el cual dirige su mirada. Con el dedo índice señala hacia nuestra derecha. El personaje del ángulo exterior, al que el ángel toma por la cabeza, mira cara a cara al ángel, estableciéndose una comunicación visual entre ambos. Ese personaje sujeta con su mano izquierda un objeto circular aplanado y posa su mano derecha sobre la rodilla desnuda de la figura de la cara contigua. Detrás del ángel, en segundo, plano hay otro personaje de menor tamaño que porta con ambas manos un objeto alargado. La cara izquierda del capitel está oculta a la vista y en ella parece identificarse otro personaje agachado.

La cara izquierda del capitel, la que da al exterior de la Lonja Mayor, muestra a una persona sentada recibiendo con la mano derecha el ya mencionado objeto circular al que dirige la mirada mientras levanta la mano izquierda mostrando su palma. Lleva parte de su vestidura remangada mostrando la pierna derecha desnuda desde la rodilla. A su lado izquierdo, ocupando el espacio entre la rodilla y el collarino del capitel, asoman las cabezas de dos leones con la mirada vuelta hacia el suelo. Todas las figuras van vestidas con togas al modo clásico como es habitual en la escultura del maestro de Jaca.

En el año1977 el profesor Serafín Moralejo en el homenaje al profesor José María Lacarra, describió este capitel, aportando un dibujo suyo con el desarrollo de las figuras de sus caras:

"Uno de estos capiteles se encuentra en la portada occidental, en su flanco derecho, recogiendo la arquivolta externa. En su cara frontal -pese a ocupar una esquina, responde, como es normal en Jaca, a una concepción mural- se figura a un ángel que, con el índice de su diestra extendido, parece dar una orden a un personaje de menor talla, al que sujeta por los cabellos; este último, que ocupa el ángulo, vuelve la cabeza al gesto imperativo a la voz, del ángel, pero en su acción participa ya de la cara lateral: apoya su diestra en la rodilla de un tercer personaje, sedente, al que entrega con la izquierda un objeto redondo y aplastado; el personaje sedente lo recibe con una viva expresión de sorpresa o agradecimiento, condensada en la enfática extensión de la palma de su mano izquierda; dos cabezas de cuadrúpedos, identificables con leones, amueblan el espacio residual de su flancos. Creo que habrá bastado una lectura puramente objetiva para que la mente del lector haya evocado el episodio de la segunda condena de Daniel y de la asistencia divina prestada por mediación de Habacuc y un ángel, según se narra en Dan. 14, 30-38, como interpretación más que probable para las figuraciones en cuestión".

Veamos qué nos dice el Libro de Daniel acerca de este pasaje:

"Había allí siete leones y allí estuvo Daniel siete días. Daban a los leones cada día dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos días no les dieron nada, para que devorasen a Daniel. Vivía entonces en Judá el profeta Habacuc, el cual, cocida la cazuela y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. Pero el ángel del Señor dijo a Habacuc: lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que está en Babilonia en el foso de los leones. Y contestó Habacuc: Señor, nunca he visto a Babilonia y no sé qué es el foso de los leones. Y tomándole el ángel del Señor por la coronilla, por los cabellos de su cabeza, le llevó a Babilonia encima del foso, con la velocidad del espíritu. Y gritó Habacuc ¡Daniel, Daniel, toma la comida que Dios te envía!. Y contestó Daniel: En verdad ¡oh Dios! te has acordado de mi, pues no abandonas a los que te aman. Y levantándose, comió, y al instante el ángel de Dios restituyó a Habacuc a su lugar." (Daniel 14, 32-39)

 

DANIEL CON EL "DRAGÓN-SERPIENTE" Y EL CASTIGO A LOS SACERDOTES DEl TEMPLO

Vamos ahora a la lectura formal del segundo de los capiteles, el situado más próximo a la portada. El estilo, al igual que el adyacente, deriva del modelo corintio con la diferencia que aquí las volutas son más estrechas y están decoradas con sucesión de circulitos, además de poseer hélices confluyendo en el centro de la parte alta de su cesta. Los pitones jaqueses, también aquí separan las escenas de este capitel historiado.

La cara frontal nos muestra a un personaje vestido con toga al modo clásico, que lleva en sus manos una gran serpiente. Va descalzo y pisa los pies de los otros dos personajes. A ambos lados hay sendas figuras desnudas que muestran expresión corporal de miedo/defensa ante la presencia de la serpiente. (Esa gestualidad está prestada de lo visto en el sarcófago de Husillos, como acertadamente señaló Moralejo). La cara interior, prácticamente oculta, apenas permite ver a una figura agachada.

En la cara exterior hay una escena en la que un personaje vestido con toga clásica, mirando hacia la escena anterior sujeta a otro personaje por la cabeza (deteriorada) mientras lo degüella con una daga corta. También aparece pisando su pie derecho.

Para la interpretación de estas dos escenas, recurro a Olañeta que en su web "claustro.com", dice:

" En la otra cara un individuo con una espada parece amenazar a otro que tiene sujeto. Serafín Moralejo sugirió que las dos escenas podrías representar dos episodios incluidos en el Libro de Daniel. El primero podría ser la muerte por parte del profeta de la serpiente a la que adoraban los babilonios, mientras que el segundo podría ser el castigo a los sacerdotes del dios Bel. Ambos episodios son los que provocaron la conspiración que llevó a Daniel a su segunda condena al foso de los leones".

Francisco de Asís García, en 2010 dice esto acerca de la interpretación del capitel:

"En cuanto al capitel que forma pareja con el de Daniel en el foso, resulta pertinente la identificación que Moralejo realizó con el pasaje del fraudulento culto idolátrico de los babilonios descubierto por Daniel"

En fin, que parece más que clara la idea que nos transmite este ciclo de Daniel realizado a través de estos dos capiteles, a pesar de lo cual el autor del artículo del Alto Aragón insiste en ver a Adán y a Eva, a mi modo de ver empezando la casa por el tejado. Me explico: quiere dar fuerza a una catequesis para jóvenes y lo hace recurriendo al episodio del pecado Original y la expulsión del Paraíso, lo cual es plausible; pero donde se equivoca es al identificar en esos capiteles de Jaca a Daniel como si fuese Adán, a Habacuc como si se tratase de Eva y que ve nada menos que a Dios Padre en el campesino que se ha quedado sin comida (porque Habacuc se la ha llevado para alimentar a Daniel), llevando en las manos lo que puede ser una gavilla de cereal y que también es pisado ("ninguneado") por el ángel. En fin, un desatino que no pasaría de ahí de no ser porque en una postura de fundamentalismo se intenta utilizar para instruir a los jóvenes de Jaca. Cuando éllos se documenten y descubran que se les ha ocultado la verdad, pienso que también dudarán de su intención catequética... flaco favor, tanto a la ciencia como a la fe.

 

HABACUC ES TRANSPORTADO POR UN ÁNGEL HASTA BABILONIA PARA ALIMENTAR A DANIEL Y LUEGO DEVUELTO A JUDEA

Ahora nos vamos hasta la iglesia de San Pedro en el castillo de Loarre donde el capitel sudoccidental de los que sustentan los arcos torales de su cúpula nos vuelve a mostrar el mismo episodio de Daniel en el foso de los Leones, reforzando lo visto con anterioridad. El estilo escultórico también basado en el modo de hacer corintio es diferente al mostrado en Jaca. Allí el maestro de Jaca nos deja una más de sus obras clásicas inspiradas en los relieves escultóricos de sarcófagos como el de Husillos, de donde tomó modelos para narrar nuevas historias acordes con las ideas encargadas.

En la cara frontal aparece un personaje sentado provisto de elaboradas vestiduras (que ya no son las togas clásica) flanqueado en altura por dos ángeles que portan sendas cruces al tiempo que le señalan con sus dedos índices. Debajo de los ángeles hay dos leones a los que el mencionado personaje toma por el rabo.

En la cara oriental del capitel vemos a un ángel en vuelo, en posición horizontal, que lleva cogido por un mechón del pelo a otro personaje que lleva en su mano derecha una olla mientras que con la izquierda sujeta contra su pecho un objeto plano de forma circular. Por delante suyo está el león del que veíamos la cabeza en la parte frontal del capitel.

En la cara occidental del capitel la escena es muy parecida, hasta el punto en que parece seguir la ley románica de simetría, pero hay que fijarse en un detalle (que resaltó Olañeta): el ángel no lleva al sujeto cogido por un mechón de cabello, sino que coloca la mano abierta y plana sobre su cabeza y además, el objeto circular ha cambiado con respecto al anterior, mostrando ahora un doble círculo concéntrico a modo de borde.

La lectura directa, después de lo que he comentado con anterioridad, es clara: Daniel está en el foso de los leones y el ángel lleva en vuelo a Habacuc desde Judea a Babilonia para que, con la comida que iba a dar a sus jornaleros, alimente al profeta. En la cara lateral derecha, el ángel es mostrado en el momento en que devuelve a Daniel a Judea, donde lo deposita con suavidad (de ahí el gesto de su mano). En esa escena lo que porta ya no es el pan, sino que más parece una bandeja vacía.

 "La gente tomó a Daniel y lo echó a una cueva en donde había siete leones. Todos los días alimentaban a esos leones con dos personas y dos ovejas, pero ese día no les dieron de comer, para que devoraran a Daniel. En ese mismo día, el profeta Habacuc, que vivía en Judea, estaba preparando comida. Él puso unos panes en una canasta para llevárselos a los hombres que estaban en el campo recogiendo la cosecha de trigo. Fue entonces cuando se le apareció un ángel de Dios y le ordenó: Llévale esa comida a Daniel, que está en Babilonia, en la cueva de los leones. Pero Habacuc le respondió: Señor, si no conozco dónde está Babilonia, ¿cómo voy a encontrar esa cueva? El ángel de Dios lo agarró de los cabellos y se lo llevó a Babilonia, justo a donde estaba la cueva. Entonces Habacuc gritó: ¡Daniel, Daniel! Dios te envía esta comida; tómala. Daniel respondió: ¡Dios mío, te acordaste de mí y no me abandonaste, pues yo te amo! Luego se levantó y comió. Mientras tanto, el ángel de Dios tomó al profeta y lo llevó de regreso a Judea". (del libro de Daniel)

 

EL PROFETA HABACUC ES LLEVADO POR UN ANGEL A ALIMENTAR A DANIEL, CONDENADO EN EL FOSO DE LOS LEONES

Por fin, muestro una imagen de los capiteles existentes entre los ábsides central y derecho de la iglesia superior del monasterio de San Juan de la Peña donde, a pesar de haber sido bárbaramente mutilados por exigencias de las modas cambiantes, no se destruyó la figura que vemos llevada de los cabellos por un ángel (solo está su parte posterior). Ese personaje lleva un objeto circular aplanado y una cazuela, elementos que a estas alturas ya nos resultan conocido. Los vestigios de los leones indican que en este caso sus grupas están junto a la figura central y que tuvieron sus cabeza vueltas hacia él. Todavía quedan restos de las vestiduras de la figura central.

Jaca, Loarre y San Juan de la Peña son tres de los pilares de un emergente reino de Aragón donde fue mostrado este episodio de Daniel en el foso de los leones. Jaca, Loarre, San Juan de la Peña: una Catedral, un Castillo y un Panteón para la dinastía real aragonesa de finales del siglo XI, a decir del profesor Domingo Buesa. La simbología común que adpopta este episodio en los tres lugares nos pone sobre la pista de una ideología común tras el inicio del reino y de sus formas edificativas detrás de lo cual está la alianza de Sancho Ramírez con Alejandro II, la infeudación del reino y la estrecha colaboración entre Aragon y Roma.

 

ESCENA DEL PECADO ORIGINAL CON ADÁN, EVA, LA SERPIENTE Y EL ÁRBOL CON LA FRUTA PROHIBIDA

Para concluir, aporto una imagen del capitel del Pecado Original de la iglesia de San Pedro de Loarre. Aquí Adán es Adán, Eva es Eva y la serpiente y la fruta prohibida son eso: serpiente y fruta prohibida. A estas alturas del artículo, una descripción formal creo que es innecesaria. Tan solo decir que los ángeles que flanquean la escena están de pie y sus alas aparecen en vertical indicando que no están en vuelo, como sí ocurría en la cara frontal del capitel de Jaca donde aparecen desplegadas porque allí el ángel está llevando en vuelo a Habacuc desde Judea a Babilonia.

 

Nada puede justificar el desprecio a la permanente labor investigadora de los autores que han estudiado en profundidad este episodio de la vida de Daniel. Decir que Habacuc es Eva expulsada del Paraíso, que Daniel en el foso con los leones es Adán y que un jornalero es Dios Padre, raya en la insensatez; pero si se conocen esas investigaciones y se insiste en el error, como parece ser el caso, puede ser tildado como una temeridad que no queda más remedio que poner de manifiesto. Ni siquiera la intención catequizadora puede justificar ese malabarismo de personajes bíblicos.

Para concluir, nada mejor que una reflexión del profesor Serafín Moralejo en su artículo de 1977, referida al sarcófago de Husillos, pero que también es válida para este caso:

"El proceder que aquí se contempla en el ámbito de la iconografía no diverge mucho del que revelan ciertos textos homiliéticos medievales, en los que un determinado hecho visual constituye el pie forzado para una especulación alegórica no menos arbitraria que los excesos interpretativos de los iconólogos-astrólogos actuales. En uno y otro caso es la imagen la que genera o suscita el significado, y no a la inversa".

 

 


MORALEJO ÁLVAREZ, S. (1977), "Aportaciones a la interpretación del programa iconográfico de la catedral de Jaca", en Homenaje a José María Lacarra de Miguel, I. Zaragoza, Anubar p. 173-198

OLAÑETA MOLINA, J.A. (2017), "La representación de Daniel en el foso de los leones en la escultura de occidente (ss. XI-XIII)" Tesis doctoral de la Universidad de Barcelona, facultad de Geografía e Historia, departamento de Historia del Arte.

GARCÍA GARCIA, F de A. (2009). "Daniel en el foso de los leones". Revista Digital de Iconografía Medieval ,Vol I, nº 1, p. 11-24

-(2010). "La portada occidental de la catedral de Jaca y la cuestión de las imágenes". Anales de Historia del Arte, Vol. Extraordinario p.69-89

SIMON, D. (1975) "Daniel and Habakkuk in Aragon", Journal of the British Archaeological Association, XXXVIII, p. 50-54


Huesca; 9 de enero de 2022

Antonio García Omedes,

de la Real Academia de San Luis


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