LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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-JACA. CATEDRAL DE SAN PEDRO: "CAPITELES BAJO EL ALTAR SUR"-



UTM 30T 701251 4716248 812 m.

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En el curso de primavera de 2009 "Las Claves del Románico" (que va ya por su décima edición) tuve la fortuna de conocer personalmente al profesor Francisco Prado-Vilar cuyo magnífico trabajo "Saevum facinus" recomendado por la profesora Dulce Ocón puse a disposición de todo el mundo desde mi web. En el transcurso de nuestra conversación me hizo notar que "hay un capitel de Jaca, espléndido que no está en tu web" acerca del cual está preparando un artículo. Lo definió como "el capitel del sátiro" y me indicó su ubicación: bajo la mesa del altar del ábside sur en la cara que mira a la pared "probablemente para ocultarlo a causa de lo allí mostrado".

Con ese acicate, os podéis imaginar los que me vais conociendo que el primer día tras el regreso del curso de Aguilar (día que me había pedido de fiesta para descansar del viaje) mi descanso consistió en pasar un par de horas en cuclillas bajo el altar sur de Jaca. Aún tengo agujetas, pero todo lo doy por bien empleado. Sin lugar a dudas es la más bella escultura de desnudo que he contemplado en el arte del románico pleno. Es habitual aludir al "capitel del canon" (El sacrificio de Isaac en la portada sur de Jaca) para ensalzar la escultura clásica traslocada al periodo románico, pero este sátiro lo supera con creces. El cuidadoso tratamiento anatómico de su espalda y nalgas con un escorzo pleno de vida, movilidad y volúmenes mórbidos notablemente separados de la cesta del capitel lo hacen excepcional. Comprenderéis ahora que pasase allí un par de horas de las cuales prácticamente la mitad la dediqué a este sátiro jaqués.

La posición del capitel es inadecuada para su contemplación, puesto que fue diseñado como capitel de claustro para ser visto desde abajo hacia arriba. Claro que dado que se ha colocado allí para "censurarlo", es comprensible. Así que tuve que poner a prueba todos mis recursos para lograr tomas de abajo a arriba a base de invertir el vástago del trípode y colocar la cámara cabeza abajo pegadita al suelo... Y además recurrir a mi inseparable linternita de bolsillo para "dibujar con luz" ("foto-grafiar") al juguetón sátiro a fin de revelar sus delicados relieves anatómicos que el escultor supo genialmente hacer brotar de la piedra.

El capitel tiene sus cuatro caras esculpidas puesto que es un capitel de claustro. Su lugar de origen, como el de los que podemos disfrutar en la Lonja Chica ante la portada sur de la catedral o el magnífico capitel mostrado en la iglesia de Santiago, fue el desaparecido claustro original de la catedral de Jaca. El estilo revela la mano del Maestro Esteban, autor del mencionado capitel de la iglesia de Santiago entre otros. Los detalles de la delicada decoración, las volutas o las caras y ojos de las figuras los relacionan de modo claro. (Tiempo después, el prof. Prado Vilar ha definido su autoría señalando a un "maestro del sátiro", específico para ambas piezas).

En la imagen alargada sobre estas líneas muestro las cuatro caras del capitel. Cliqueando sobre cada una de ellas se abrirá a mayor resolución

Los diferentes ángulos de iluminación de esta figura de aspecto clásico ponen de manifiesto los detalles de la misma y cuando bajando la cámara al suelo se observa como su autor deseaba que lo hiciesen quienes paseasen por el claustro, la admiración por su genialidad deja paso a la sorpresa sin solución de continuidad al comprender que el efebo que levanta la cabeza al cielo en un extraño escorzo lo hace para poder maniobrar su "rabito" vuelto hacia atrás entre sus muslos... Asombro absoluto. No me atrevo siquiera a intentar una aproximación al simbolismo del capitel. Espero al trabajo del profesor Prado-Vilar al que ya le envié las imágenes para que él con su mejor criterio nos siga sorprendiendo al hilo de esta escena.

Bajo estas líneas muestro detalles de las diversas caras de este magnífico y desconocido capitel, insistiendo en apreciar los detalles, como el de la labra de los ojos de la carita del extremo, idéntica a la forma de hacerlo en el capitel de la iglesia de Santiago.

Hasta aquí hemos visto el sorprendente capitel del lado sur del altar. Veremos ahora el situado al extremo norte del mismo en la imagen alargada bajo estas líneas. De igual modo que antes, cliqueando sobre cada cara la podréis ver ampliada. Es capitel de semejante forma y volumen, también del claustro, pero sin duda la calidad técnica del escultor difiere del genial capitel mostrado antes.

Y por fin, hay un tercer capitel más deteriorado bajo la mesa y adosado al pilar que da apeo al capitel de Nájera y a la imagen de la Virgen del Pilar. En el mismo se muestra una escena de la Epifanía que me evoca a lo visto en el tímpano de la portada de acceso al claustro en San Pedro el Viejo de Huesca en especial por esa forzada postura "estirada" del Niño así como por el trato preferente a los pliegues existentes entre el rey oferente y el Niño

En fin, una absoluta delicia, en especial por esa magistral escultura de desnudo masculino que podría firmar cualquiera de los grandes escultores clásicos de Grecia o Roma. Llena de vida movilidad y gracia y con un escorzo tan difícil de imaginar como de esculpir, máxime en un momento en que lo ortodoxo es la figura hierática, inexpresiva y tosca. Es un capitel rompedor en lo formal así como en el mensaje de su voluptuosa actividad erótica que lo mantiene ensimismado. No es de extrañar que esté tras la verja, condenado a ser desconocido y de cara a la pared, como castigado por su atrevimiento. Somos afortunados de que alguna mente de moral victoriana no utilizase el escoplo y la maceta para hacerlo desaparecer censurándo a este efebo al igual que sucediera por ejemplo en el capitel de la Orestíada de Frómista, tratado por Prado-Vilar en el aludido artículo de "Saevum Facinus". Espero con impaciencia su artículo sobre este capitel para comprenderlo y compartirlo con todos vosotros.

En la actualidad esos capiteles que sustentaban el altar se pueden contemplar debidamente restaurados en el Museo Diocesano. VER ARTÍCULO DE LA RESTAURACIÓN


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