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DECORACIÓN PICTÓRICA DE LA IGLESIA INFERIOR:
La cabecera del templo mozárabe se decoró en el último tercio del S XII con unos frescos que efigian escenas del martirio de los Santos Cosme y Damián, árabes y médicos, víctimas del tirano Lisias y del martirio por crucifixión de ambos.
Se atribuyen al círculo del Maestro del Panteón de San Isidoro de León.A pesar del notable estado de deterioro debido a la humedad existente en su excepcional soporte, se conserva en suficiente cuantía para hacernos una idea clara de su elegante estilo. Tonos blancos, amarillos, azules intensos, granates, negros, rojos y un verde muy poco prodigado en esta época componen una variada gama cromática.
Toda la superficie de la cabecera debió de ser decorada, si bien hoy solo podemos ver la realizada en los intradoses de sus arcos triunfales (geométrica) así como en algunas zonas de las bóvedas y separación entre ambas cabeceras. No queda prácticamente nada en la zona frontal de ambas cabeceras.
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La cabecera del lado del evangelio es la que mejores restos conserva. En ella se plasmaron escenas del martirio de los santos Cosme y Damián, hermanos gemelos nacidos en Arabia a principios del S IV. Estudiaron medicina en Siria. Vivieron en Aegeae en la bahía de Alejandría (Cilicia). Lisias el gobernador de Cilicia ordenó su arresto y martirio por profesar la religión cristiana. Milagrosamente sobrevivieron tanto a la hoguera como a la crucifixión. Las piedras y flechas arrojadas contra ellos se volvían contra sus agresores. Finalmente murieron decapitados. Sus restos fueron conducidos a Siria y sepultados en Cirrhus. Ambos son patronos de médicos y cirujanos.
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Así, pues vemos que en la bóveda de la cabecera del lado del evangelio se plasmaron los tormentos dados a estos santos-médicos. Separados por una doble línea verde y granate, hallamos en el lado interior una escena en que ambos son quemados en la hoguera, mientras que en el lado exterior se muestra su crucifixión (Imágenes 1 y 2).
La escena del tormento en la hoguera es la mejor conservada de toda la cabecera. Ambos mártires se hallan sobre una base de troncos ardientes entrecruzados. A sus lados, sendos esbirros están en actitud uno de añadir materia inflamable (Imagen 4) y el otro de avivar el fuego con un fuelle detalladamente representado (Imagen 8). A ambos lados de la escena, a nivel de los santos, sendas parejas de sayones identificados por cartela como "MINISTRI" en el lado derecho (Imágenes 7 y 9), atizan el fuego con pértigas y tenazas.
A un nivel elevado del lado izquierdo se halla Lisias, gobernador de Cilicia, cuyo rostro ha desaparecido; pero no así su cartela identificativa (Imagen 3). Sobre las cabezas orladas de nimbo de ambos santos, sus nombres: "COSMA" y "DAMIAN?" (La abreviatura representada por "?" equivale al sufijo "US").
Ambos santos elevan sus manos hacia el cielo representado por un doble semicírculo rojo y amarillo, como si fuera la zona inferior de una mandorla en la que se suele mostrar a Cristo en Majestad en esta época. En los ángulos superiores, dos ángeles los confortan (Imagen 7).
Destacable es la fealdad deliberada pintada en el rostro del sayón que vierte material inflamable a la hoguera (Imagen 5). Sus afeados rasgos y torva mirada quieren representar un perfil depravado, necesario para colaborar en la persecución de los santos. Es la representación del mal. Un antiguo "retrato psicológico".
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La técnica empleada en estas pinturas, su elegancia, la sensación de movimiento que transmite el conjunto, sobre todo por la forma de elevar sus brazos los santos, nos sitúan ante un pintor excepcional en el panorama de la pintura románica española. Muy lejos del hieratismo o de los convencionalismos de lo visto en otras muestras pictóricas.
Desde luego, el referente más aproximado para esta decoración no puede ser otro que el Panteón Real de San Isidoro de León; y si no fue el mismo pintor quien aquí estuvo, a buen seguro sería uno de los más aventajados de los de su taller.