Unos 500 m antes de llegar al pueblo, sobre un tozal a la
derecha de la carretera, medio oculta por la abundante vegetación, se yergue majestuosa la enigmática
iglesia de Santiago de Agüero. (Imagen
3).
Guardan llaves del templo, prestándola contra la "fianza" del DNI Ramiro, en una
casa con terracita baja a la izquierda del inicio la calle que desde la iglesia del pueblo desciende hacia el este.
La corta pista de acceso a la iglesia es de tierra; y si está seca, no ofrece especiales dificultades para todo tipo de turismos.
Callejear por Agüero en busca de las llaves ofrece algunas maniobras cuidadosas
para enfilar la plaza de su iglesia. Pero merece la pena. Y pararse. Y disfrutar su parroquial...
La iglesia se proyectó en la segunda mitad del S XII según un ambicioso
plan, con planta basilical, tres ábsides en la cabecera; y tres naves continuándolos.
Por motivos hasta ahora desconocidos, quedó inconclusa. Se cerró
precipitadamente, mediante un muro a ras de la parte occidental del primer tramo, ocluyendo lo que debería
de haber sido comunicación del primer tramo con los posteriores (Ver Planta). Quedaron
la parte occidental de los capiteles en que hubieran apeado los formeros de la nave sur, visibles al exterior.
(Imágenes 8 y 9).
Diversos elementos constructivos destinados a otros fines fueron utilizados precipitadamente
como sillares de cierre. Se pueden ver en el muro de cierre, piezas de cornisa y zócalo a modo de repetida
imposta, así como sillares con inicio del tallado de arquillos.
El apoyo noroeste del formero, ni siquiera llegó a constituirse, sino que se "alivió" con una pilastra sin ningún tipo de decoración.
Corría prisa acabar y ya no se paraban en delicadezas.
Asimismo, desde el friso del ábside central hacia arriba se aprecia con
claridad el cambio de ritmo y calidad de la obra: los sillares son más toscos, peor escuadrados... Desechado
el proyecto inicial, había prisa por concluir el edificio. Esa tarea correspondió a otro equipo mucho
menos avezado.
El proyecto inicial, nunca
concluido, lo "firma" el genial constructor cuyo nombre figura en
muchos de los sillares del zócalo norte: "ANOLL" y en un par al interior, muy escondidos. Plantea los tres ábsides a partir del norte desde la roca viva (que
previamente ha
vaciado para conseguir sillares y servirá de contrafuerte natural).
A poniente hay una pilastra acabada por completo con sus semicolumnas
y columnas adosadas coronadas con sus respectivos capiteles y parcialmente oculta por estar en el espesor del muro
de cierre. La misma fue decisiva para que el equipo que concluyó el proyecto
prematuramente pudiera hacerlo. En ella encontramos marcas de cantería
que no aparecen en el resto del templo, en concreto una "banderola" que se
repite en varios de sus elementos.
Contra lo que se viene
planteando, no se diseñó transepto con bóvedas perpendiculares al eje mayor
y cimborrio. La columna descrita, bien definida y acabada, no se erigió para
sustentar cúpula alguna. No tiene altura suficiente para ello.
Las bóvedas fueron
planteadas y ejecutadas paralelas al eje mayor de la nave. La primera que se
abovedó fue la del lado sur, y en la misma hallamos traducidas en
incongruencias las múltiples dudas de su artífice. En primer lugar las
impostas de la cabecera, de la primera fase, no se corresponden con las de
la nave. Luego, desconfiando de realizar la bóveda en una sola tramada, y
con el inconveniente añadido de la imposta apuntada que perfila el formero,
la ejecutó en dos tramos, quedando su doble bóveda como testimonio pétreo de
su miedo (Imagen 10).
De la misma forma, el tener
que incrustar una portada en el lado sur de este tramo, con lo que supone de
debilitamiento del muro, hizo que aumentara su grosor a base de añadir otra
portada al interior. No tiene fundamente el afirmar que la portada se
"recreció" al exterior, o que se edificó en dos fases, puesto que los apeos
de las basas son bloques únicos que abarcan elementos de las supuestas dos
fases. Por tanto, desde su replanteo se diseñó ya con cuatro arquivoltas.
Un cúmulo de
impericias achacables al equipo "de reserva" que se
encargó de concluir apresuradamente un proyecto magnífico en planteamiento e inicio; pero por alguna
razón, truncado.
La guinda de los despropósitos fue la colocación de
la mencionada portada en el muro sur del primer tramo de la nave. Por sus
reducidas dimensiones para el proyecto final, en el que la portada debería
ir a poniente y ser mucho mayor, ésta debió de concebirse como puerta
secundaria; quizá de comunicación con un probable claustro adosado al muro
norte, o en el lienzo de poniente de la nave sur.
Y todo esto por qué?... Se apunta como posible causa la intención
de acercamiento de la comunidad de San Juan de la Peña hacia los centros de poder, en Huesca y Zaragoza;
dado que el monasterio pinatense poseía propiedades en Agüero y la Corte no solía frecuentar
como otrora el cenobio bajo la peña. Todo ello durante el mandato del abad Juan, cuya mala gestión
de los bienes del monasterio de San Juan de la Peña, ocasionó serias dificultades económicas,
la suspensión de las obras del claustro del monasterio pinatense; y quizá el remate adelantado del
proyecto de Agüero.
Estos hechos se remontan a la época de Ramón Berenguer IV y el
Papa Adriano IV. En 1170, el
abad Juan fue destituido de su cargo y expulsado del reino de Aragón. (Ver historia en página de Agüero)
También se apunta como hipótesis
"romántica" la de que fuese un monumento conmemorativo
del rey Pedro I (1094- 1104), erigido por su viuda la reina Berta.
Otra teoría,
sostenida por Daniel Zabala y para mi la más verosímil es la que apunta a la edificación de un monasterio
digno de un rey a fin de albergar el retiro del monarca-monje, Ramiro
II, después de transferir el poder a su hija Petronila, desposada
a la edad de 3 años con Ramón Berenguer IV (1137); quedando inconcluso por la muerte del monarca (1157), que retirado en San Pedro el Viejo de Huesca, esperaba la
conclusión de su
monasterio. Muerto el Rey-Monje, Ramón Berenguer paraliza el proyecto y
traslada a los canteros a sus territorios condales (Poblet).
En Agüero, pues vemos la
transición del románico pleno, apreciable en el planteamiento de su
cabecera, hacia el arte cisterciense, en fase muy precoz. Y todo ello en un
periodo corto de tiempo, dada la cantidad de obreros que aquí trabajaron,
objetivable en sus 50 tipos de marcas de
cantería.
Si supiéramos a qué monarca corresponde el magnífico retrato que
vemos en el primer capitel exento del lado norte de su ábside central, muchas de estas incógnitas
se desvelarían (Imagen 11).
Si el templo es inquietante y lleno de enigmas; su portada, (Imagen 5 ) edificada sobre lo que
había de ser hastial sur, modificándolo sobre la marcha, es obra emblemática del Maestro de
Agüero y su tímpano de la Epifanía (Imagen 2) es sencillamente magistral. Posteriormente, sería repetido en Biota y El Frago; pero no con
la pureza de formas del de Agüero.
Los ábsides son ultrasemicirculares llamando poderosamente la atención el empleo de columnas-contrafuerte
en los mismos y en el resto de la fábrica; relacionando estrechamente esta fábrica con los templos
de las Altas Cinco Villas (Vg.: Puilampa).
Las bellas marcas de cantero generosamente distribuidas por sus sillares, son
un motivo más de excepcionalidad de este templo.
La que representa una llave; trasciende de esta iglesia; para constituirse "per se" en símbolo de una región y una época.
Hasta 60 veces la he contado repetida en los sillares del exterior de los tres ábsides; las más de las veces por debajo de la línea de imposta. También al interior
del templo es frecuente encontrarla, a pesar de la penumbra dominante.

"Santiago de Agüero es la iglesia representante de escuelas románico-francesas
muy puras: la de Poitou en lo estructural y la de Tolousse en lo decorativo. Acaso ello viene de una influencia
castellana donde el tipo abundó. Es ejemplar de una modalidad del románico del Alto Aragón
que no se ve tan puro en ningún otro. Ejemplar de estilo perfecto, de belleza notable y de carácter
sobresaliente y acaso único de una escuela de estilo románico en la vertiente pirenaico-aragonesa.
Las dimensiones, gruesos, estructura y aparejo, la profusión y belleza
de la decoración de los capiteles, impostas y portadas y el arte y estilo magistrales que brillan en el
monumento indican que se fundó por iniciativa y con el auxilio de personajes o corporaciones ilustres y
poderosas.
San Juan de la Peña, San Pedro de Siresa, la Catedral de Jaca, Santa
Cruz de la Serós, San Pedro el Viejo, Loarre, Murillo, Uncastillo, Roda, Foces, Sigena, Salas, ofrecen un
cuadro extenso de diversas modalidades de estilo románico, desde el primitivismo de Siresa hasta el tránsito
de Foces. La iglesia de Santiago de Agüero pone en este cuadro la nota que faltaba, o por lo menos escaseaba,
en el Alto Aragón: la del purismo de la escuela de Poitou en lo estructural y de la de Tolouse en lo decorativo.
Y no importa al caso saber si obedece a una influencia de Castilla, donde este románico tanto resplandece
o a otra directamente francesa, llegada al Alto Aragón a través de los puertos pirenaicos, y acaso
como herencia de la posesión de Agüero por la Reina Berta, viuda del Rey D Pedro I.
Creo esta iglesia de finales del XII de fundación tal vez real por
su magnificencia y teniendo en cuenta que Agüero fue lugar de realengo y residencia real temporal.
A ello cabe aplicar la clasificación de edificio románico
avanzado, precursor de la transición. Los signos lapidarios son raros en esta provincia antes de la segunda
mitad del siglo, de modo análogo a Cataluña."
Lampérez Gaceta de Madrid 24-3-1920. Citado por Ricardo del Arco
El 2 de Diciembre de 2005 tuve el privilegio de acompañar a un equipo
de TVE y a Peridis en la grabación del capítulo correspondiente a este templo. Mañana lluviosa,
fría y desapacible; pero gratificante por las personas que ayudarán a la difusión del templo.
La impresión de Peridis es que se trata de un templo excepcional. Muy cisterciense; pero de un estilo primitivo
dentro de ese arte. Denominó a algunos capiteles del ábside central "preandresinos", por
cuanto que le evocaban con fuerza a los de San Andrés del Arroyo, si bien en líneas menos evolucionadas,
más antiguos. Por fin, el friso al interior del ábside sur fue el detalle escultórico
que más alabanzas mereció por su parte. En especial el angelote que advierte a los Reyes Magos, a
cuyo autor comparó con Fidias, por su magnífico estilo clásico. También el detalle
de los Magos a caballo... Ya disfrutarán de ello en la siguiente entrega de "Las Claves del Románico"
en TVE para el otoño próximo (2006).