LA GUÍA DIGITAL DEL ARTE ROMÁNICO

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MODELOS CLÁSICOS PARA EL ARTE ROMÁNICO


Es un hecho bien conocido que la arquitectura y la escultura del Arte Románico beben en las fuentes del mundo romano. Modelos clásicos que de uno u otro modo han llegado hasta el tiempo en que este arte adquiere su plenitud, son tomados como arquetipos para nutrir la escultura integrada, parte fundamental del Arte Románico.

Modelos clásicos que si en origen relataban gestas de los dioses paganos, son tomados en su aspecto formal y reinterpretados para narrar episodios del Antiguo o del Nuevo Testamento. La Iglesia ha sabido asimilar con gran maestría estas formas a su conveniencias. La figura tiene un nombre propio y se denomina "sincretizar".

El juicio de Horus del antiguo Egipto es sincretizado y reconvertido en la Psicostasis o pesaje de las almas por parte de San Miguel. El propio dios Ra, el Sol, es sustituido por Cristo que desde las figuras de los pantocratores lanza el mensaje de "Yo soy la Luz del Mundo".

De todas las fuentes, una de las que con mayor fuerza penetra en la escultura románica es la procedente del mundo romano, y en especial de la decoración de los sarcófagos cuyos temas y figuras son tomadas como modelo para capiteles, tímpanos y sarcófagos. La estética de sus figuras así como sus posturas, acciones y vestimentas son trasladadas al lenguaje escultórico románico para transmitir mensajes radicalmente diferentes a los originales, paganos.

El propio rey/monje, Ramiro II de Aragón es inhumado en un sarcófago romano el siglo II de magnífica labra. En un medallón aparece el busto del personaje que fue el "primer titular" del sarcófago llevado el volandas por dos seres alados a cuyos lados aparecen los genios de la muerte: Hypnos y Thanatos. Debajo, reclinados, los dioses Neptuno y Anfítrite.

A partir de modelos como el mostrado, los seres alados se tornaran el ángeles portando almas o crismones. Su postura "quiastica" con brazos y piernas abiertos en "X" será frecuentemente asimilada en capiteles románicos, así como las vestiduras a base de togas romanas y los desnudos clásicos.

La poderosa condesa Doña Sancha, hermana del rey Sancho Ramírez, fue inhumada en la iglesia de Santa María en Santa Cruz de la Serós donde fue abadesa. Para ello se labró ex profeso un magnífico sarcófago con escenas alusivas a ella y a su funeral (la condesa muere en 1097, dando fecha ante quem al sarcófago). En el registro central, fue labrada una composición muy semejante a la vista en el anterior sarcófago paleocristiano: Dos seres alados transportan en una mandorla la figura desnuda que representa el alma de la condesa.

Esta forma de representar la elevación del alma a los cielos en mandorla, imago clipeata las vamos a ver también en capiteles de San Pedro de Loarre en vanos interiores de su muro norte o en un capitel de sustento del arco toral norte de San Pedro de Jaca.

También encontramos imago clipeata en un capitel de la puerta de los Condes de San Serenin de Toulouse compartiendo espacio con dragones que devoran a clérigos por la cabeza. Ambos elementos son claro precedente de la escultura loarresa, el último bien estudiado por el prof. Guesuraga Marchadour.

En la puerta de Mediavilla del templo tolosano el capitel de la expulsión de Adán y Eva guarda grandes semejanzas con el capitel jaqués en el que aparecen dos personajes flanqueados por músicos en lo que parece agua agitada por sendos demonios en los laterales del capitel, El velo que cubre al personaje a la derecha del grupo del capitel tolosano guarda gran semejanza con el que cubre el torso del probable "Adán" del capitel jaqués.

El sarcófago romano que más ha dado que hablar -merecidamente- en el mundo del Arte Románico, es sin duda el aparecido en la pequeña localidad de Husillos, próxima a Palencia. En la escena frontal narra la leyenda de Orestes:

A nuestra izquierda vemos a las tres Furias o Erinias, diosas de la ira, dormidas sobre un montículo que es interpretado como el monumento funerario de Agamenón. En la siguiente escena, hay una explosión de ira, sangre y dinamismo, centrada por Orestes desnudo que consecutivamente limpia su espada tras matar a Egisto, que yace abatido sobre su trono; y acaba con la vida de su madre Clitemnestra flanqueado por dos "actores secundarios" como son la anciana nodriza que vuelve la cabeza, tapando a su vista tanta ira y el sirviente, que agazapado se cubre con un escabel para no ser objeto de la misma. (Se apunta la posibilidad de que los dos actores de la matanza, no sean el mismo Orestes en dos poses consecutivas, sino que el segundo pudiera ser su amigo Pílades).

Mas allá vemos el despertar de las Furias, que participan en la escena, parcialmente veladas, portando una antorcha y una serpiente. Por fin, a nuestra derecha, la escena muestra el inicio de la purificación de Orestes, acudiendo al templo de Apolo en Delfos, procurando no despertar a un Furia dormida gracias a un hechizo de Apolo.

Fue Serafín Moralejo en 1973 quien tuvo la lucidez de relacionar lo esculpido en este sarcófago con un capitel que estaba en el ábside de San Martín de Frómista y cuyo original fue desmontado -como todo el templo- repicadas las figuras desnudas que mostraban los genitales, en un afán de censura iconoclasta y posteriormente trasladado al museo de Palencia, siendo copia del mismo el existente en el templo. Por su parte, el sarcófago de Husillos se expone en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

También fue fruto de su observación la evidencia de la relación entre el modelo del sarcófago de Husillos y algunas esculturas de Jaca, como comunicó en 1976 en los Cahiers de Saint Michel de Cuixá.

La influencia del modelo de Husillos se deja sentir en la gestualidad de las figuras que flanquean el el pórtico occidental de Jaca al personaje que porta serpiente.

Pero en la misma portada, el capitel de Moisés y Aarón, descrito por David Simon nos muestra bien a las claras un escultor distinto al del capitel precedente. Sin duda el modelo y el estilo son comunes; pero el escultor no. Las figuras del primer capitel son muy alargadas, desproporcionadas mientras que las del segundo son más proporcionadas y con relieves anatómicos mejor trabajados, aparte de que el marco general: volutas y pitones son también de otro estilo y mejor acabados.

Llegados a este punto surge -me surge- la duda de si el escultor que a partir del sarcófago de Husillos sincretiza la tragedia clásica es el mismo que trabaja en algún capitel de Jaca o si es la idea la que llega hasta aquí, por este u otro camino.

La duda, lanzada por un aficionado, como es mi caso, puede parecer atrevida o incluso desatinada. Ahora bien, cuando se conoce el hecho de que el sarcófago de Husillos era uno más dentro de una amplia serie que labró el taller que lo hizo y que al menos se conocen tres y un fragmento de un cuarto (dos en los museos vaticanos y un fragmento en Florencia) la duda aparece como razonable:

El modelo que llega a Jaca pudo llegar desde Castilla, a través de un escultor que a partir del sarcófago de Husillos esculpió un capitel. Puede ser, sin duda. Y el hecho de que lo avale Serafín Moralejo es de gran peso específico.

Pero sabiendo que en Roma y en otros lugares hubo sarcófagos idénticos y que a partir del viaje de Sancho Ramírez a Roma en 1068 sus esfuerzos apuntan en la dirección de que Roma sea modelo para Jaca a través de ideas, rito religioso, arquitectos y escultores de prestigio dentro del movimiento benedictino impulsado por Cluny, con focos de claro referente como es el caso de Toulouse; esta reflexión ya no parece tan descabellada como pudiera aparentar de entrada.


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