En el primer tramo central de la cripta que mandó edificar San Ramón,
se halla el magnífico sarcófago que contuvo sus restos hasta que
fueron exhumados y colocados en
una urna A esta exhumación corresponde la imagen de J. I. Lorenzo del cráneo del santo.
Cronológicamente corresponde a una fecha próxima a 1170.
Durante un tiempo se alzó sobre las cuatro imágenes del
Tetramorfos
que sustentan el altar mayor, y que previamente tenían esa función a la que han retornado. Tampoco
es este el lugar donde siempre estuvo el sarcófago. En principio se hallaba empotrado en el ábside
de la cripta y también estuvo en el claustro antes de recolocarse en su actual situación.
Algunas de las escenas del mismo conservan una pequeña porción
de su policromía original.
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El frontal del sarcófago muestra sucesivamente cuatro escenas distintas
de la vida de la Virgen (Imagen 4).
También aparece en el lateral derecho, y solo falta en la escena dedicada a San Ramón en el lateral
izquierdo. Podría considerarse pues como "Mariológico". Vemos sucesivamente la Anunciación,
La Visitación, La Natividad y la Epifanía. Todo ello en marcado relieve y con un buen estilo de labra
que lo hacen ser una de las más bellas obras de escultura funeraria en Aragón (Junto con el sarcófago
de Doña Sancha, en Jaca).
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En las imágenes 5 a 7 pueden
verse en detalle las citadas escenas. Y la imagen
8 en el lateral derecho, la que completa este
ciclo dedicado a la Virgen. Se trata de la Huida a Egipto.
Y en el lateral izquierdo, hay una escena dedicada a San
Ramón, que aparece revestido de pontifical entre dos diáconos que le asisten en la liturgia. Los
restos de policromía son aquí más evidentes (Imagen 9).
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Es especialmente bella la decoración del frontal del
sarcófago; sobre todo si se contempla con la tenue luz ambiente, sin ayuda de flases ni otra iluminaciones;
permitiendo que el efecto del claroscuro contraste y acentúe los magníficos bajorrelieves.