-ANZANO-(Cont.)-
Entrar en el templo es difícil. La vegetación lo invade casi todo y los derrumbes ocupan su interior. Por ello la mayor parte de las imágenes las he obtenido desde el interior del ventanal de poniente reconvertido en hueco de campana a base de retirar un par de hiladas de sillares de su base.
A pesar del desastre del derrumbe, o quizá por ello, las imágenes obtenidas tienen el encanto que les presta la propia ruina, con esa pizca de romanticismo de las historias que evoca aderezados por el intenso verdor de la vegetación que crece al amparo de sus muros hasta ocuparlo casi por completo.
A partir de muchas imágenes, de sus detalles, he intentado realizar una aproximación a la planta original del templo que muestro al final de esta pagina. Colocando el puntero sobre la misma se transforma en el esquema de las zonas expoliadas y las derrumbadas.
A partir de pequeños detalles, como los arranques de las nervaduras del presbiterio o de las discordancias en decoración e hiladas de los sillares de la nave se puede deducir cómo era la desaparecida bóveda o que el templo se edificó en dos fases. Los veremos a continuación.
Hay en el templo dos zonas bien definidas, a poco que nos fijemos en los detalles. Una es la formada por el cilindro absidal, el arco triunfal elevado sobre doble semicolumna adosada a pilastra y el presbiterio, o quizá primer tramo de la nave, que no lo tengo claro, hasta el fajón doblado que lo separa de los dos desiguales tramos de la nave.
El cilindro absidal muestra tres vanos derramados decorados con arquivolta de medio punto dovelado a ras del muro, apeada en columnillas provistas de capiteles y basas. Aquellos aparentan mezcla de decoración vegetal entretejida como en delicada labor de cestería. Por detrás de la arquivolta, el resalte del derrame está decorado con falsa columnilla labrada en su arista flanqueada por sendos zig-zag.
Bajo los vanos corre moldura decorativa, y otra los enmarca ajustándose a su medio punto en altura, continuando la línea de impostas de los capiteles que coronan semicolumnas adosadas existentes entre ellos. De cada una de las dos existentes parte nervadura que converge en la clave del arco triunfal. Su perfil es elaborado, mostrando un baquetón sobresaliente, a modo de guiño al inminente gótico.
El arco triunfal, como se ha dicho se alza sobre doble semicolumna adosada que delimita el ábside del resto del templo. Su estilo me evoca el hispano-languedociano ya visto en la cercana zona de las Cinco Villas (San Gil de Luna, Ejea de los Caballeros..) pero con matices de mayor elaboración, ya adentrándose en un estilo protogótico.
Tras él, las columnillas que flanquean a las semicolumnas, dan apoyo a nervaduras de perfil sencillo cuya dirección, así como la de la imposta y ábaco de su capitel demuestra sin lugar a dudas el hecho de que para ese lugar se planteo una bóveda de crucería simple. Pero a renglón seguido he de decir que pienso que no llegó a realizarse, puesto que por encima de la imposta el muro debería de continuar perpendicular en ese tramo, para formar los laterales de la bóveda de arista (Ver el ejemplo de Puilampa en Sádaba). Y está claro que en la ruina nos hallamos ante el arranque de una bóveda de medio punto, al igual que en el tramo existente por detrás.
Luego la conclusión es que se planteó cierre con bóveda de arista; pero el proyecto fue interrumpido y la modificación aportó medio cañón en este tramo al igual que en el posterior.
El ventanal en altura del hastial de poniente fue alargado artificialmente a base de desmontar hasta cuatro hiladas de sillares para configurar un hueco de campana. En dicho muro podemos advertir el perfil que tuvo la bóveda del templo: medio cañón apuntado. Aquí en el cierre se perfila con una moldurita decorativa que arranca de ménsula situada en el propio ángulo entre muros norte y oeste (Imagen 7). Por encima, una estructura de viguetas y ladrillos, consolida este ángulo para intentar estabilizar la progresiva ruina.En la imagen 11 vemos el tramo de la nave situado frente a la expoliada portada. En el mismo abre un pequeño vano de medio punto que da paso a escalera intramuro por la que se accedería a las cubiertas del templo. En la actualidad se halla cegada (Imagen 12).
El capitel grande que corona la semicolumna situada entre presbiterio y nave, evoca el estilo de los vistos en templos como Santiago de Agüero (Imágenes 14 y 15). A destacar que Su ábaco todavía tienen la decoración de imposta que vemos en el tramo anterior y ábside. A partir del mismo hacia atrás, ya la decoración es otra, más sencilla, coincidiendo con cambio en las hiladas y tamaños de los sillares, evidenciando otra fase edificativa. (Ver imagen 11 ampliada).
El fajón doblado más posterior un muestra a discreta decoración en el borde del doble más interior a base de pequeña labra transformado su vértice en baquetón (Imagen 19).Por encima de la imposta del tramo grande de la nave, hallamos mechinales alargados para apear la cimbra. Al igual que en "retoques" de bóvedas apartandose del proyecto original, el arquitecto no se fia de apearla directamente en la imposta y recurre a este método de seguridad (Imágenes 11 y 19)
Situando el cursor sobre la imagen de la planta, se accede a otra en la que señalo los elementos expoliados o derruidos.