-ANZANO-(Cont.)-

 

(HOYA DE HUESCA)

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Al lado sur de la iglesia arruinada hay una extraña edificación medieval de planta rectangular, cabecera plana de 16 x 9 metros e idéntica orientación que aquella. Entre ambas apenas hay 18 metros. Un murete, que es prolongación a línea de fachada del hastial de poniente del templo, acaba en mitas del muro norte de esta nave.

La primera impresión es de que estamos ante una edificación de servicio a la explotación agrícola. pues tiene aspecto de nave. Pero un examen más detenido nos muestra su magnífica labor de sillería con abundancia de marcas de cantero así como una uniforme colección de canecillos panzudos sustentando la cornisa.

1HASTIAL DE PONIENTE DE LA SALA-REFECTOIRO2VISTA LATERAL DESDE EL NORTE

En el hastial de poniente (Imagen 1) hubo portada en que según Ricardo del Arco se hallaba el tímpano que se trasladaría a la portada oeste de la iglesia en ruinas y desde donde fue expoliado a favor del museo Marés. En la actualidad no hay portada y ha sido sustituida por un desproporcionado vano perfilado de ladrillo en sus jambas y con un medio punto sumamente rebajado del mismo material en altura.

3CABECERA PLANA CON REFUERZO4VISTA SURESTE DE LA SALA5DETALLE DEL VANO SUR Y DE LOS CANECILLOS

La cabecera fue plana. En la actualidad ha desaparecido la hilada exterior de sillares y en su centro hay un gran contrafuerte moderno que estabiliza la estructura a la vez que ciega el vano del ábside. Hay un segundo vano, aspillerado al exterior y derramado al interior, también cegado en el lado sur del primer tramo (Imágenes 4 y 5).

6INTERIOR EN FUNCIONES DE SILO DE CEREAL7VANO CEGADO DE LA CABECERA SUR8VANO CEGADO DE LA CABECERA

Al interior hallamos al templo dividido en cinco tramos por medio de cuatro arcos diafragma apuntados alzados sobre semicolumnas adosadas con capiteles lisos. En dos de los apeos del lado norte, los que centran una modificada portada, las semicolumnas dan paso a pilastras.

Podemos advertir los perfiles cegados de los vanos en las imágenes 7 y 8. En la fecha en que tomé las imágenes, el interior de esta edificación se hallaba medio lleno de cereal. En origen cubrió con tejado de madera a dos aguas que en la actualidad se ha sustituido por bovedillas de cemento.

9DETALLE DE LOS CAPITELES DEL LADO SUR10GRAFITTI DE CABALLEROS COMPARTIENDO MONTURA11GRAFITTI SEÑALANDO TRAZOS

Abundan las marcas de cantería, más que en el templo arruinado. En la imagen 14 podemos ver las halladas en ambos. Además en el muro sur de esta edificación hay una curiosa y bien elaborada estrella de seis brazos y doce puntas que sin duda debe tener una simbología que se me escapa.

También, muy gastadito pero reconocible, el grafitti de un caballo que porta a dos jinetes. Símbolo sin duda alusivo a la orden del Temple que me evoca lo descrito al visitar Cofita en el entorno de Monzón, donde también los monjes-soldado constructores del templo dejaron la impronta de su imágen a caballa y a pie.

No es lógica la existencia de "dos iglesia románicas" como todo el mundo acepta cuando habla de Anzano. No tiene ningún sentido la duplicidad tan próxima. Por tanto debe de haber otra explicación. Y la que a mi me ajusta es por comparación, similar a lo visto en la localidad de El Tormillo donde a la iglesia se adosó una alargada sala segmentada por fajones a la que casualmente se accedía por portada de aspecto lemosino, expoliada y trasladada a la iglesia de San Martín de Lérida.

12ESTRELLA DE SEIS BRAZOS Y DOCE PUNTAS13PLANTA DE LA SALA

Por tanto esta sala de El Tormillo, al igual que la edificación de la que hablamos o la sala del castillo de Monzón han de ser recintos de similar funcionalidad dentro de una comunidad templaria. Sala de reuniones o refectorio, o ambas cosas a la vez.

Y las fechas de mediado el siglo XIII ajustan con la expansión de las Ordenes Militares en esta zona de la Sotonera. Por tanto, es lógico pensar que primero fuese edificado el templo, ya en un momento avanzado de lo hispano-languedociano tomando modelo en San Gil de Luna, Ejea de los Caballeros o en la segunda fase de Santiago de Agüero. Estaríamos hacia el primer tercio del XIII. No sería descartable contemplar la edificación del templo en dos fases, cambiando la inicial estructura por otra más fácil de ejecutar. A la segunda fase pertenecería la expoliada portada sur.

El asiento de las Ordenes Militares en Anzano hizo necesaria la edificación no mucho más tarde de esa sala-refectorio. Justificaría su extraño aspecto y los grafittis al exterior.

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